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La región requiere un amplio consenso social y político que permita implementar reformas ambiciosas para emprender un proceso de reconstrucción sostenible e igualitario

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, participó hoy en la Cuarta Reunión de Altas Autoridades del Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres sobre el Impacto del COVID-19 en las Américas, en la que subrayó la importancia de la integración regional para la recuperación de la crisis.

14 de septiembre de 2020|Noticia

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus (COVID-19) es una oportunidad para alcanzar un amplio consenso social y político que permita implementar reformas ambiciosas con el fin de emprender un proceso de reconstrucción sostenible e igualitario, afirmó hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La alta funcionaria de las Naciones Unidas participó en la Cuarta Reunión de Altas Autoridades del Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres (GTCC) sobre el Impacto del COVID-19 en las Américas, organizada por la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que subrayó la importancia de la integración regional para la recuperación de la crisis.

La reunión fue inaugurada por el Embajador Michael G. Kozak, Secretario de Estado Adjunto en funciones de la Oficina para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en su calidad de Presidente de la Cumbre de las Américas, y Luis Almagro, Secretario General de la OEA. Intervino también Carissa F. Etienne, Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Durante su intervención, Alicia Bárcena destacó que reconstruir mejor significa poner la igualdad y la sostenibilidad ambiental en el centro de la fase de recuperación.

“Para ello necesitamos un liderazgo global que permita avanzar hacia un pacto social entre los sectores público y privado, y la sociedad. Lo que decidamos ahora será clave para las próximas décadas”, afirmó.

La máxima representante de la CEPAL señaló que la desigualdad define a América Latina y el Caribe y la pandemia impactó a la región más fuertemente debido a la fragmentación de los sistemas de salud, la protección social y las brechas estructurales históricas.

Recordó que la CEPAL calcula que la contracción del crecimiento de la región será de -9,1% con una caída de las exportaciones de -23%. El desempleo alcanzará un total de 44 millones de personas.

La pobreza sumará a 45 millones de personas adicionales llegando a un total de 231 millones. Y de ellas, 96 millones caerán en pobreza extrema con riesgos altos de subalimentación y desnutrición.

Unos 40 millones de hogares no tienen conectividad digital y la mitad de ellos están en los quintiles más pobres. Además, 46% de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 12 años no pueden realizar teleeducación.

“Es urgente avanzar en pactos políticos, justos e inclusivos para lograr la universalización del sistema de protección social”, expresó.

Alicia Bárcena resaltó la importancia de lograr una transición hacia energías renovables con inversiones generadoras de empleo y advirtió que la matriz energética basada en energía renovable en la región es de 25%, con tan solo un 5% de energías renovables más allá de las hidroeléctricas.

“Este es un tema central pues la demanda de energía crecerá 91% en los próximos 30 años. La estabilidad y flexibilidad de los sistemas eléctricos en la región requerirán acciones regulatorias y políticas públicas para incentivar inversiones privadas”, afirmó.

Alicia Bárcena se refirió también al impacto de la pandemia en el turismo y sus efectos particularmente fuertes en el Caribe donde, para varias economías, el sector turístico representa más del 26% del PIB.

Precisó que la caída del turismo podría provocar una disminución de 8 y 1 puntos porcentuales del PIB en los países del Caribe y de América Latina, respectivamente, y una contracción del empleo total de 9 puntos en el caso del Caribe y de 2 puntos en América Latina.

“Al diseñar estrategias de recuperación, los gobiernos de la región deben aumentar la diversificación del sector e intensificar la colaboración para mantener las redes de transporte transfronterizas tan abiertas como sea posible, para elaborar directrices y protocolos conjuntos para restablecer los viajes y el turismo”, señaló.

La alta funcionaria subrayó también la necesidad de implementar medidas de financiamiento sostenible para la recuperación pospandemia. Indicó que, junto a las medidas para asegurar que las crisis de liquidez no se conviertan en crisis de solvencia, como la emisión y reasignación de derechos especiales de giro (DEG) a los países de ingresos medios, y la ampliación de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del G-20 hasta 2021, con una ampliación de los requisitos para incluir a los países de ingresos medios y pequeños Estados insulares en desarrollo, se necesitan urgentemente mecanismos para financiar la recuperación verde y la resiliencia climática.

En ese sentido, recordó la propuesta de la CEPAL de establecer un Fondo de resiliencia para los pequeños Estados insulares en desarrollo del Caribe, como un servicio regional para las inversiones de capital necesarias para fomentar la resiliencia económica y climática.

Finalmente, Alicia Bárcena afirmó que esta crisis demuestra claramente la pertinencia de cambiar el paradigma de desarrollo en consonancia con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

“Para superar la crisis y erradicar la pobreza necesitamos un cambio de modelo de desarrollo, entendido como un cambio estructural progresivo con un gran impulso ambiental. Es urgente reconstruir mejor con igualdad y sostenibilidad ambiental”, concluyó.