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Construir un futuro mejor en Centroamérica después de la pandemia requiere intervenciones sociales y económicas para una mayor resiliencia: Alicia Bárcena

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL participó en un evento virtual realizado en el marco de la conmemoración del 199° aniversario de la independencia de las repúblicas centroamericanas.

14 de septiembre de 2020|Noticia

Construir un futuro mejor en Centroamérica después de la pandemia requiere implementar hoy intervenciones sociales y económicas para una mayor resiliencia. Por ello, es urgente avanzar hacia un nuevo pacto político que permita construir un nuevo régimen de bienestar y protección social que garantice derechos, seguridad y vida digna para todas las personas, afirmó hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La máxima representante de la Comisión regional de las Naciones Unidas participó en un evento virtual organizado por las embajadas de los países de Centroamérica en Chile, con ocasión de la conmemoración del 199° aniversario de la independencia de las repúblicas centroamericanas.

Durante su intervención, Alicia Bárcena destacó que Centroamérica tiene el proceso de integración regional más antiguo y más resiliente de América Latina, el que nació con la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA) en 1951 y siguió en 1960 con la firma del Tratado General de la Integración Económica que creó el Mercado Común Centroamericano.

“La CEPAL conoce bien este recorrido pues le tocó históricamente acompañar este proceso que ha permitido construir bienes públicos regionales sobre los cuales resulta más provechosa la acción conjunta”, recordó. 

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL señaló que actualmente Centroamérica enfrenta grandes desafíos en materia de pobreza, desigualdad, productividad y violencia interpersonal, pero también cuenta con un fuerte potencial, que se manifiesta en la gran biodiversidad, las profundas raíces culturales y una geografía privilegiada así como el más avanzado proceso de integración de la región particularmente en el ámbito energético, la unión aduanera y la institucionalización de espacios de concertación de políticas subregionales.

Destacó que la región centroamericana y las instituciones de integración de la subregión reaccionaron rápidamente ante la pandemia tomando medidas para facilitar el comercio y dando prioridad a productos esenciales para combatir el COVID-19 e incluso aprobando lineamientos de bioseguridad para el transporte con el apoyo de autoridades de salud, aduanas y comercio. Prueba de ello es el Plan de Contingencia Regional Frente al Coronavirus presentado por los ocho presidentes del SICA a principios de marzo, que es evidencia de esta vocación y capacidad integracionista, expresó.

“Con su larga tradición de colaboración, resiliencia y multilateralismo, Centroamérica cuenta con los ingredientes esenciales para la construcción del futuro que necesitamos”, subrayó Alicia Bárcena.

Destacó que el comercio intracentroamericano representa una cuarta parte del total de comercio de los seis países miembros del Mercado Común Centroamericano (24,7%) siendo el esquema de integración más resiliente de toda la región.

Añadió que, con la caída de las remesas familiares, un desplome de los flujos de turismo, la contracción de los flujos de comercio internacional y la menor llegada de inversión extranjera directa, el desempleo aumentará tres puntos porcentuales para llegar a 9,7%, mientras que la pobreza crecerá entre 3 y 6,5%.

La alta representante de las Naciones Unidas instó a abordar especialmente la problemática de la informalidad que alcanza en promedio al 63,5% y que afecta primordialmente a las mujeres por su alta representación en algunos de los sectores que se ven más impactados por la crisis del COVID-19, como es el sector de servicios en el que trabaja un 55% de mujeres en comparación con el 44% de los hombres.

Asimismo, destacó que la posición de los países de la subregión es doblemente frágil en el nuevo entorno ya que, por una parte, son economías muy abiertas que han logrado una profunda integración en procesos productivos globales a través del comercio y la inversión, y, por la otra, son economías pequeñas cuyos márgenes de acción son reducidos, es decir, son considerados países de ingreso medio.

“Seguimos trabajando muy de cerca de la mano con el SICA en la búsqueda de la igualdad, una mayor eficiencia productiva y el reforzamiento de la integración. Todo ello en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, afirmó Alicia Bárcena.

“La prioridad debe ser transformar la cultura del privilegio por una cultura de la igualdad y avanzar con imprescindibles medidas de alcance redistributivo”, cerró.