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CEPAL llama a avanzar hacia un Gran Impulso para la Sostenibilidad como estrategia de salida de la actual crisis

En seminario virtual conjunto con el Senado Federal de Brasil, la Secretaria Ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena, enfatizó que se necesita un nuevo modelo de desarrollo tras la pandemia del COVID-19.

29 de junio de 2020|Comunicado de prensa

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Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL
Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, durante su participación en el seminario virtual.
Foto: CEPAL

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus es una oportunidad para avanzar hacia un Gran Impulso para la Sostenibilidad que permita un nuevo modelo de desarrollo basado en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, indicó hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante un seminario virtual de alto nivel organizado conjuntamente con el Senado Federal de Brasil.

El seminario online (webinar) “Propuestas Globales para una Recuperación Sostenible” (Global Proposals for a Sustainable Recovery) fue coordinado por el Senado Federal de Brasil y la oficina de la CEPAL en Brasil, con el apoyo del Programa de Cooperación entre la CEPAL y el Ministerio Federal para la Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) por medio de la Cooperación Técnica Alemana (GIZ). Contó con la participación de los senadores Fabiano Contarato y Jaques Wagner, Presidentes de la Comisión de Medio Ambiente del Senado Federal de Brasil, y de la Subcomisión del Gran Impulso para la Sostenibilidad, respectivamente; Niky Fabiancic, Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Brasil; Pascal Canfin, Presidente de Medio Ambiente del Parlamento Europeo y de la Comisión de Medio Ambiente de la Alianza Europea para una Recuperación Verde; Debra Haaland, Representante (Congresswoman) del Congreso de Estados Unidos; Carolina Schmidt, Ministra del Medio Ambiente de Chile (vía video); el Senador Styvenson Valentim, Rapporteur de la Subcomisión del Gran Impulso para la Sostenibilidad; y el Senador Confúcio Moura, Vicepresidente de la Subcomisión del Gran Impulso para la Sostenibilidad.

La presentación principal estuvo a cargo de Alicia Bárcena, quien explicó los impactos del COVID-19 en Brasil en un contexto regional complejo, y por qué una recuperación sostenible es urgente. Señaló que la crisis del COVID-19 presagia el impacto de la emergencia del cambio climático. Ambos son males públicos globales que surgen del abuso de la naturaleza y la inacción frente a ellos tendrá costos irreversibles, indicó.

La alta funcionaria de las Naciones Unidas precisó que el actual modelo de desarrollo es insostenible ya que ha provocado un débil crecimiento económico y comercial, con alta desigualdad y el predominio de una cultura del privilegio, con externalidades negativas relacionadas al cambio climático, y varias vulnerabilidades sistémicas que han quedado ahora expuestas por la pandemia.

“Debemos aprender de esta crisis para reconstruir mejor. Tal como dijo el Secretario General de la ONU (António Guterres), ‘con las acciones correctas, la pandemia COVID-19 puede marcar el renacimiento de la sociedad como la conocemos hoy, hacia una sociedad en la que protejamos a las generaciones presentes y futuras’ “, declaró.

Alicia Bárcena recordó que la crisis económica que sufre la región de América Latina y el Caribe en 2020 será la mayor de su historia, con una contracción que sin duda superará el -5,3% pronosticado en abril pasado. Además, el impacto social será profundo, ya que se espera un aumento del desempleo de al menos 12 millones de personas que llevará a la pobreza a casi 29 millones más y 16 millones a la pobreza extrema. Para el caso específico de Brasil, se prevé una contracción de -5,2% para este año -cifra que está en proceso de revisión- y un aumento de la pobreza de 5,9 millones de habitantes.

Para enfrentar la crisis, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL detalló las cinco propuestas que la Comisión ha promovido en estos meses, que incluyen la entrega de un ingreso básico de emergencia equivalente a una línea de pobreza por seis meses a toda la población en situación de pobreza; incrementar en el corto plazo el espacio fiscal para diseñar mecanismos que permitan proteger los ingresos, los empleos y las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas; formular respuestas en el mediano plazo para un mundo post COVID-19 que requerirá cambios en la estructura de producción, con mayor igualdad y sostenibilidad; propiciar un Estado de bienestar que incluya la universalización del acceso a los derechos, a un ingreso universal y a un sistema de cuidado; y promover la integración regional y subregional.

“El mundo en el que nos encontramos requiere un nuevo estilo de desarrollo, en cuyo centro se encuentren la igualdad y la sostenibilidad. Por eso en la CEPAL promovemos un Gran Impulso para la Sostenibilidad, que es un enfoque basado en la coordinación de políticas para movilizar y acelerar inversiones sostenibles, que impulsen un nuevo ciclo virtuoso de crecimiento económico, con generación de empleos e ingresos y reducción de desigualdades y brechas estructurales, mientras se mantiene y regenera la base de recursos naturales de la que depende el desarrollo”, indicó Bárcena.

Brasil tiene desafíos y oportunidades para reconstruir mejor, explicó. La recuperación económica no solo debe ser “verde”, sino que multicolor para incluir a todos los actores y todos los ámbitos. Las inversiones bajas en carbono pueden impulsar el crecimiento, pero es necesario superar los desafíos de coordinación de las distintas políticas y actores involucrados.

En ese ámbito mencionó el repositorio de casos sobre el Gran Impulso para la Sostenibilidad en Brasil, que la CEPAL ha puesto a disposición de la comunidad, en donde se identifican más de 60 casos concretos de acciones reales que han tenido éxito en la promoción de inversiones con impactos positivos en las tres dimensiones del desarrollo sostenible (social, económico y ambiental) en el país sudamericano.

Alicia Bárcena destacó también algunos ejemplos de inversiones con impactos sociales, económicos y ambientales positivos en Brasil, como la rápida expansión de proyectos de energía eólica, que ya han movilizado más de US$ 8,2 millones y creado más de 250.000 puestos de trabajo; el moderno complejo industrial de acero en el estado de Ceará, con más de US$ 5.000 millones en inversiones y el empleo de más de 50 mil personas; inversiones sostenibles dirigidas por la propia comunidad en el Amazonas, que han fortalecido a las comunidades indígenas; e inversiones para el mejoramiento del sistema agroforestal de Rio Grande do Sul, las que han incrementado la productividad y generado ingresos para las comunidades rurales.

En su presentación, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL remarcó asimismo que la Comisión está apoyando el seguimiento del desarrollo de mediano y largo plazo de la región a través de la Plataforma Regional de Conocimiento para los Objetivos de Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, o “SDG Gateway”, en donde se incluyen las actividades, recursos de información, estadísticas, datos regionales, instrumentos analíticos específicos y productos de conocimiento desarrollados y proporcionados por el sistema de desarrollo de las Naciones Unidas en la región como respuesta a las necesidades de los países miembros. A esto se suma el Observatorio COVID-19, el cual recopila en un Geoportal tanto las respuestas de políticas de cada uno y todos los 33 países de América Latina y el Caribe, como el análisis de los impactos económicos y sociales que éstas van a tener a nivel nacional y sectorial. El observatorio permite también un análisis comparativo continuo de las políticas de protección de los empleos y empresas y medidas de protección social, entre otros.

“Necesitamos un Estado de bienestar y sistemas de protección social universales que incluyan una nueva ecuación entre el mercado y sociedad. También pactos público-privados para una transición agroecológica, energías renovables y la integración de las tecnologías digitales en los sistemas de producción, junto a políticas fiscales progresivas que nos permitan expandir el espacio fiscal, con incentivos hacia la igualdad y las inversiones sostenibles, la creación de empleos y la transición a una economía libre de carbono. Y finalmente, se requieren instituciones y coaliciones capaces de formular e implementar políticas a nivel global, regional, nacional y local”, señaló Alicia Bárcena.