CEPAL: Políticas de desarrollo productivo son clave para reducir informalidad y aumentar bienestar en la región
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Durante el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, la CEPAL afirmó que formalizar empleos podría aumentar los ingresos laborales en un 29% y reducir la pobreza un 12% en América Latina y el Caribe.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estuvo presente en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por la CAF y realizado en Panamá. El encuentro reunió a más de 6.500 líderes de 70 países para debatir sobre los principales desafíos económicos y políticos de la región.
En ese contexto, Cecilia Plottier, jefa de la Unidad de inversiones, talento humano y otros factores habilitantes del desarrollo productivo de la CEPAL, participó en el panel de lanzamiento del reporte Unlocking Growth in a Changing World for Latin America and the Caribbean. La representante de la CEPAL compartió el panel con José Juan Ruiz, presidente del Real Instituto Elcano, Ricardo Hausmann, fundador y director del Growth Lab de la Universidad de Harvard y Verónica Frisancho, gerenta de Conocimiento en CAF.
En su exposición, Plottier señaló que el diagnóstico presentado por la CAF en el reporte es consistente con el análisis que realiza la CEPAL: la región enfrenta bajo crecimiento, altos niveles de desigualdad, débil cohesión social y limitaciones en capacidad institucional y gobernanza efectiva, factores que se refuerzan mutuamente y obstaculizan el desarrollo.
Brechas de habilidades, informalidad y tecnología
Desde la perspectiva de la CEPAL, uno de los elementos centrales para enfrentar estos desafíos es cerrar las brechas de habilidades existentes entre la oferta formativa y las necesidades del aparato productivo. Plottier advirtió que persiste un desacople entre el sistema educativo y el sector productivo, lo que limita la capacidad de generar empleo de calidad y adaptarse a los cambios estructurales de la economía.
En este contexto, destacó el impacto transversal de la inteligencia artificial y los cambios tecnológicos, que están transformando los modelos de negocio, el mercado laboral y los procesos de enseñanza y aprendizaje. Incorporar estos cambios en el diseño de políticas resulta clave para cerrar brechas de cantidad, calidad y pertinencia de las habilidades laborales, tanto en el empleo informal como en el formal.
Plottier subrayó además que avanzar en la formalización laboral tiene efectos directos y significativos sobre el bienestar de la población. Estudios recientes de la CEPAL muestran que reducir la informalidad y formalizar empleos podría aumentar los ingresos laborales en un 29% y disminuir la pobreza en un 12%, lo que convierte este desafío en una prioridad urgente para la región.
Enfoque sistémico con visión a largo plazo
Mirando hacia el mediano y largo plazo, Plottier sostuvo que la reducción sostenida de la informalidad está estrechamente ligada al tipo de matriz productiva que la región quiere construir. En este sentido, las políticas de desarrollo productivo, una línea de trabajo histórica de la CEPAL, resultan fundamentales para definir sectores estratégicos, orientar inversiones y generar empleo de calidad.
En este marco, destacó el rol de la inversión extranjera directa, especialmente en las economías más pequeñas de la región, y subrayó la necesidad de alinear la atracción de inversiones con objetivos de diversificación productiva y formación de la fuerza laboral. Actualmente, América Latina y el Caribe concentra cerca del 12% de los flujos mundiales de inversión extranjera directa, una cifra significativamente mayor que su participación en el comercio internacional.
Plottier concluyó remarcando que una transformación productiva con cohesión social exige mejores diseños de políticas de desarrollo productivo, procesos de gobernanza sólidos y una visión de largo plazo. En este sentido, advirtió que la falta de continuidad en las políticas públicas ha limitado históricamente los avances en la región.
“Atacar la informalidad implica acciones de corto plazo, pero mejorar nuestro sistema productivo para enfrentarla es necesariamente un desafío de mediano y largo plazo”, señaló, subrayando la necesidad de consolidar políticas de Estado que no estén atadas al ciclo político. La invitación, concluyó, es a fortalecer la articulación entre el sector público, el sector privado, los trabajadores, la sociedad civil y la academia, para sostener en el tiempo las políticas de desarrollo productivo, la formalización del empleo y el aumento del bienestar de la población.