Se encuentra usted aquí

Disponible en:Español

Las políticas contra la pobreza deben sostenerse en el trabajo decente y la protección social

Laís Abramo, Directora de la División de Desarrollo Social de la CEPAL, fue una de las oradoras principales del VIII Congreso de ALAST en Buenos Aires, Argentina.

3 de agosto de 2016|Noticia

foto_nota_pobreza_trabajo_675.jpg

foto de una mujer trabajando en una fábrica
Foto: EFE/Mario López.

“Los avances en la reducción de la pobreza son reversibles y frágiles si no van acompañados de la generación estable de trabajo decente y de sistemas integrales de protección social con vocación universal y enfoque de derechos”, planteó  Laís Abramo, Directora de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante el VIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Trabajo (ALAST), que se celebra del 3 al 5 de agosto en Buenos Aires, Argentina.

Abramo, quien dictó la conferencia inaugural del encuentro, titulada “Logros y desafíos en la configuración de sistemas de protección social en América Latina y el Caribe”, señaló que “urge transitar de la cultura del privilegio a la cultura de la igualdad”, en un llamado a proteger los avances recientes e impedir retrocesos en materia de reducción de la pobreza y de la desigualdad en la región.

“La nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es a la vez un desafío y una oportunidad”, sostuvo la funcionaria de las Naciones Unidas, ya que establece metas más ambiciosas en relación con la pobreza, incorpora explícitamente el tema de la igualdad de derechos y varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promueven la protección social, acotó.

Durante su presentación, la Directora de la División de Desarrollo Social de la CEPAL abordó los cambios en los paradigmas detrás de las políticas sociales en la región, las tendencias recientes en pobreza y desigualdad, la evolución del gasto social, el impacto de los programas de transferencias condicionadas (PTC) y los desafíos de los países en términos de provisión de trabajo decente y sistemas de protección social, entre otros temas.

Según las últimas cifras de la CEPAL, en 2015 la tasa regional de pobreza habría aumentado a 29,2% de los habitantes de la región (175 millones de personas) y la tasa de indigencia a 12,4% (75 millones de personas). Y aunque la situación de vulnerabilidad (población que percibe ingresos  equivalentes hasta 1,8 líneas de pobreza) disminuyó 20 puntos porcentuales entre 1990 y 2013, todavía afecta a 50,9 % de la población latinoamericana.

Las políticas públicas para garantizar derechos sociales como educación, salud y seguridad social no deberían depender del ciclo económico, advirtió Abramo, para lo cual “existen márgenes significativos para fortalecer la función redistributiva del Estado, modificando la carga y estructura tributaria e incrementando la participación del gasto social”.

Asimismo, los programas de superación de la pobreza deberían ser parte de una política integrada de protección social, que incluya, entre otras cosas, la articulación de los PTC con políticas de inclusión laboral y el desarrollo de sistemas de cuidado, en los que se incorpore la dimensión de género y se establezcan acciones pertinentes para los jóvenes y las poblaciones indígenas y afrodescendientes, mayormente vulnerables.

El viernes 5, en el marco del Congreso, Abramo participó en un foro sobre educación, formación y protección social para un mejor futuro del trabajo, donde hizo un llamado a invertir en innovación, educación y empleo y a promover trayectorias de trabajo decente para los jóvenes.

Esto significa, apuntó, disponer de una oferta educativa y formativa flexible y pertinente, contar con procesos adecuados de transición del sistema educacional al laboral, tener un marco legal que asegure el trabajo decente e implementar políticas y sistemas de cuidado, entre otras medidas.