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Autoridades y expertos analizan la bioeconomía como herramienta para un desarrollo económico más sostenible

El primer simposio latinoamericano del tema se realizó en Buenos Aires bajo la organización del Gobierno argentino, la CEPAL, OIT, UNESCO, IICA y CIECTI.

17 de julio de 2019|Noticia

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El Simposio Latinoamericano de Bioeconomía se realizó en Buenos Aires, Argentina, el 10 de julio de 2019
El Simposio Latinoamericano de Bioeconomía se realizó en Buenos Aires, Argentina, el 10 de julio de 2019.
Foto: gentileza Gobierno de Argentina

Con la participación de más de 400 personas se realizó el 10 de julio de 2019 en Buenos Aires, Argentina, el Primer Simposio Latinoamericano de Bioeconomía, organizado por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Internacional de Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y en Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI), de Argentina.

En el evento, autoridades y expertos abordaron las posibilidades que ofrece la bioeconomía, campo de estudio que se presenta como una oportunidad para repensar un sendero de desarrollo económico sostenible para los países de América Latina y el Caribe en el contexto actual de cambios tecnológicos profundos y muy acelerados, y de nuevas modalidades de organización de la producción y de funcionamiento de los mercados.

Se entiende por bioeconomía la producción, utilización y conservación de recursos biológicos, incluyendo los conocimientos, la ciencia, la tecnología y la innovación relacionados con dichos recursos, para proporcionar información, productos, procesos y servicios a todos los sectores económicos, con el propósito de avanzar hacia una economía sostenible. Los recursos biológicos incluyen todas las formas de biomasa que se cultivan para producir alimentos, forrajes, fibras y energía, la biomasa forestal, sobre todo la que se cultiva para su aprovechamiento en las industrias forestal y del papel, la biomasa de desecho en los sectores agropecuario, pesca y acuacultura, forestal y agroindustrial, así como la biodiversidad terrestre y marina (elementos bioquímicos , genes, proteínas y microorganismos de interés para investigación y aplicaciones comerciales).

En la inauguración del encuentro, el Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, Lino Barañao, destacó que las diferentes regiones argentinas son fuentes de recursos y sistemas productivos diferenciados que sugieren vías alternativas para el desarrollo de la bioeconomía en el país. También subrayó las oportunidades de colaboración que ofrece la bioeconomía para el desarrollo de cadenas de valor regionales; “por ejemplo, mediante esquemas en los que se complementan las capacidades de un país para producir las materias primas con los desarrollos tecnológicos de otros para incrementar la agregación de valor”, explicó.

Por su parte, Jeannette Sánchez, Directora de la División de Recursos Naturales de la CEPAL, señaló el rol que puede tener la bioeconomía en la construcción de un nuevo estilo de desarrollo para la región, en el que la utilización sostenible de sus recursos biológicos es la base para la diversificación productiva y la agregación de valor. “Pero no podrá ser cualquier bioeconomía, sino una que contribuya a la descarbonización fósil de la economía y a la construcción de sociedades más sostenibles e inclusivas”, enfatizó.

En el marco del simposio, Sánchez moderó el panel “Bioeconomía y Sostenibilidad Ambiental”, organizado por la CEPAL bajo el formato de conversatorio, en el que participaron Elizabeth Hodson, Profesora Emérita de la Universidad Javeriana de Colombia, Serena Heckler, Especialista a Cargo del Programa sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO, y Jorge Hilbert, especialista en bioenergía del INTA de Argentina.

La presentación introductoria del Panel estuvo a cargo de Adrián Rodríguez, Jefe de la Unidad de Desarrollo Agrícola y Biodiversidad de la División de Recursos Naturales de la CEPAL, en la cual destacó múltiples contribuciones de la bioeconomía a la sostenibilidad ambiental, teniendo como marco de referencia las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. 

Elizabeth Hodson enfatizó que, más allá de las definiciones, lo importante es entender que “la bioeconomía es una filosofía, un enfoque para un cambio de vida, un nuevo paradigma de desarrollo”.  También indicó que cuando se habla de conocimientos se lo debe hacer desde una perspectiva amplia, que incluya los saberes tradicionales, los cuales se pueden potenciar con los conocimientos y tecnologías derivados del avance en las ciencias biológicas.

Jorge Hilbert se refirió a aspectos de sostenibilidad en la producción de bioenergía, destacando la importancia de generar capacidades propias de medición para evaluar la sostenibilidad; por ejemplo, la determinación de factores de emisión de gases de efecto invernadero que consideren las especificidades de nuestros sistemas productivos. También destacó el vínculo entre sostenibilidad económica y sostenibilidad ambiental bajo el concepto de biorrefinería, “pues la producción de bioenergía, por ejemplo, biocombustibles, se rentabiliza con los múltiples productos adicionales que pueden obtenerse a partir de la optimización del uso de la biomasa, en sistemas de producción de bioeconomía circular”, dijo.

Por su parte, Serena Heckler indicó que el Programa sobre el Hombre y la Biósfera (MAB, por sus siglas en inglés) es una iniciativa científica intergubernamental cuyo objetivo es establecer una base científica para el mejoramiento de las relaciones entre las personas y sus entornos. Destacó que en la actualidad existen 701 reservas de biósfera alrededor del mundo, de las cuales 130 están localizados en 21 países de la región. “Esos sitios generalmente están localizados en territorios de alta biodiversidad y en zonas habitadas por pueblos originarios; por lo tanto, el uso sostenible de esa biodiversidad debe hacerse promoviendo la máxima participación de las comunidades locales e indígenas”, subrayó.

El Simposio fue complementado con una reunión de expertos el 11 de julio, en la que se acordó la creación de una red y un observatorio regionales de bioeconomía.

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