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Reunión de Expertos "Gobernanza del Nexo Agua, Energía y Alimentación: Desafíos de la Agenda 2030 en Agua y Saneamiento"

La Antigua Guatemala, 6 y 7 de septiembre de 2016

15 de septiembre de 2016|Nota informativa

Reunión de Expertos "Gobernanza del Nexo Agua, Energía y mimentación: Desafíos de la Agenda 2030 en Agua y Saneamiento"

Reunión de Expertos "Gobernanza del Nexo Agua, Energía y mimentación: Desafíos de la Agenda 2030 en Agua y Saneamiento"
Representantes de la región participaron activamente en el evento convocado por CEPAL y que contó con la cooperación de AECID y la GIZ.

La Reunión de Expertos "Gobernanza del Nexo Agua, Energía y Alimentación: Desafíos de la Agenda 2030 en Agua y Saneamiento" se realizó en el Centro de Formación de la Cooperación Española (CFCE) en La Antigua Guatemala, los días 6 y 7 de septiembre de 2016. El evento contó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ).

Los objetivos de la reunión fueron:

i) identificar buenas prácticas, fortalezas, posibilidades de aprendizaje y tendencias, así como las limitaciones y los desafíos que representa el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para la gobernanza del sector agua potable y saneamiento en América Latina y el Caribe; y

ii) discutir y debatir cómo manejar, de una mejor manera, las interrelaciones e interdependencias entre el sector hídrico, energético y agrícola en los países de la región para fortalecer la gestión del nexo entre estos sectores.

En relación con el tema del nexo, hubo consenso general en que, cada vez más, se observan mayores interdependencias e interrelaciones entre los tres sectores (agua, energía y alimentación), como por ejemplo:

  • La tendencia hacia la modernización de riego (cambio a riego por goteo, riego por aspersión), que puede, por un lado, significar el ahorro de agua para otros usos, pero por el otro, conlleva un riego de incrementar consumo de la energía, ampliar el uso consuntivo de agua, y por este medio, amenazar la sustentabilidad de las fuentes de abastecimiento, principalmente acuíferos.
  • La expansión de la producción de biocombustibles, que puede disminuir la dependencia nacional de las importaciones de petróleo y gas natural, pero implica un riesgo de una mayor competencia por el agua y suelo entre la producción de biocombustibles y alimentos, y de encarecer la producción de estos últimos. Al mismo tiempo, existe preocupación por el potencial obstáculo que la dependencia del monocultivo y el aumento de la producción de biocombustibles pueden constituir para la implementación del enfoque de nexo.
  • La aplicación de políticas públicas que implican otorgamiento de subsidios a precios de la energía para su uso en la agricultura (principalmente, para bombeo de aguas subterráneas) puede, por un lado, incrementar la producción agrícola y expandir la superficie cultivada, pero por el otro, resultar en la sobreexplotación de los acuíferos y transferencias poco equitativas. En el sector de agua potable y saneamiento, estas políticas puede abaratar las tarifas pero, al mismo tiempo, desincentivar la búsqueda de mayor eficiencia energética en la prestación de estos servicios.
  • Conflictos entre sectores usuarios de agua (principalmente agricultura de riego y generación hidroeléctrica) que dependen del almacenamiento en embalses para asignar el caudal en el tiempo. Se suman los casos en que problemas en un sector (como interrupción del servicio de energía eléctrica) impactan en la operación de otros que dependen de suministro eléctrico para el funcionamiento de equipos y obras (por ejemplo, bombeo de aguas subterráneas). De aquí, una estrecha y creciente relación entre la seguridad hídrica, energética y alimentaria, que adquiere especial relevancia en el contexto de cambio climático.

Con la creciente presión económica, social y ambiental sobre los sistemas hídricos, energéticos y alimenticios, se incrementan y se ponen de relieve las diversas interdependencias y conflictos —y al mismo tiempo, oportunidades para realizar sinergias— entre los tres sectores. Estas interrelaciones e interdependencias son evidentes, pero hace falta la capacidad para comunicar en forma efectiva la necesidad y beneficios de una mejor coordinación e integración a los tomadores de decisiones, sobre todo el nivel político.

En los debates, se plantearon interrogantes respecto de cómo se puede avanzar y llevar a la práctica el enfoque del nexo, considerando las enormes dificultades existentes a nivel sectorial para alcanzar siquiera enfoques más coordinados o de tipo integrado. Los sectores siguen funcionando como silos aislados, con escasa, nula o poco efectiva coordinación y compatibilización intersectorial. Se mencionaron las dificultades y problemas para la gestión integrada de cuencas, en especial de sistemas hídricos y cuerpos de agua transfronterizos, en relación al nexo y fomento de uso múltiple de las obras de infraestructura existentes.

Se insistió en la planificación como la pieza clave para la instrumentación del enfoque del nexo, tanto en su integración a las planificaciones sectoriales existentes, con la hidrológica en el ámbito de cuencas, como a la más general de planificación para el desarrollo con la que comparte los caracteres de intersectorial, multiescalar y pluritemporal. Otra preocupación recurrente de los países es conocer cuáles son los arreglos y mecanismos institucionales adecuados tanto como las estructuras organizativas disponibles para avanzar en este sentido, especialmente en vista de la reticencia de los sectores a colaborar y coordinar entre sí.

En cuanto a la pregunta sobre cómo integrar el análisis del nexo con la problemática sectorial, se reconoce que esta integración no es fácil y que la respuesta depende de las situaciones particulares. Sin embargo, para una mejor integración es menester trabajar en lo siguiente: i) actualización de leyes y redefinición de funciones de los actores sectoriales; ii) perfeccionamiento de sistemas de coordinación interinstitucional (grupos de trabajo conjuntos, memorandos de entendimiento, imposición de la obligación de examinar conjuntamente temas de interés común, etc.); y iii) mejoramiento de la disponibilidad y calidad de información para una mejor toma de decisiones.