La CEPAL y el Instituto Humboldt reunieron a grupos de actores de la región para discutir sobre los avances y barreras para integrar la biodiversidad en los sectores agrícolas productivos, económicos y financieros

4 Jul 2026 | Nota informativa

Se llevó a cabo el segundo taller virtual del ciclo regional sobre biodiversidad y agricultura, orientado al análisis de la relación entre biodiversidad, sectores productivos y cadenas de valor. El taller reunió a más de 150 especialistas, académicos, centros de investigación, organizaciones civiles organizadas, de pequeños y medianos productores, cooperativas, gremios empresariales, y gobiernos nacionales y subnacionales de América Latina y el Caribe. Su propósito fue recoger y contrastar perspectivas sobre las dependencias, impactos, riesgos y oportunidades (DIRO) asociadas a la biodiversidad, así como identificar barreras, condiciones habilitantes y experiencias relacionadas con su incorporación en las decisiones productivas, empresariales y financieras.

Participantes del taller

En la apertura, Sandra Perdomo, Gerente de Política Pública y Cooperación del Instituto Humboldt, destacó la importancia de promover alianzas estratégicas, fortalecer la colaboración entre los países y facilitar la reflexión y el aprendizaje a partir de las experiencias de la región que orienten la toma de decisiones y aceleren la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming Montreal (MMB-KM). Asimismo, recordó que sectores como la agricultura, silvicultura, ganadería y pesca dependen directamente de la biodiversidad y, al mismo tiempo, pueden generan impactos significativos sobre ella y en ese sentido, espacios multiactor como el del taller son muy relevantes pues se requiere la confluencia de todos.

Posteriormente, Santiago Granados, consultor en biodiversidad de la oficina de la CEPAL en Bogotá, presentó los conceptos de materialidad financiera y doble materialidad para explicar la relación entre las actividades económicas y la biodiversidad. Durante su intervención, señaló que las organizaciones no solo dependen de los servicios que proporciona la naturaleza, sino que también generan impactos sobre ella, los cuales pueden traducirse en serios riesgos para sus operaciones, cadenas de suministro y decisiones financieras, aunque ser conscientes de ello también puede abrir oportunidades.

Asimismo, destacó que al hacer un análisis desde la cadena de valor y no simplemente desde la organización o el sector, aparecen sectores que normalmente no asociamos con una dependencia en la salud de la naturaleza y que sin embargo dependen en gran medida de ella. Por lo tanto, instó a considerar el conjunto de la cadena de valor como insumo para la planificación, la gestión de riesgos y la toma de decisiones estratégicas en las distintas organizaciones.

El panel de discusión, moderado por Marcia Tambutti, especialista en biodiversidad de la CEPAL, destacó el potencial transformador de los análisis de DIRO y permitió conocer experiencias y aprendizajes en el impulso, desarrollo y hojas de ruta para en organizaciones empresariales de Chile y Colombia y el sector financiero de México, así como contar con la perspectiva de una asociación tradicional de productores agrícolas de Bolivia. 

 

Constanza Torres, senior lead de implementación para Latinoamérica y a nivel nacional México de Business for Nature, describió el trabajo de la organización en la región, orientado a fomentar la colaboración entre empresas y gobiernos en Colombia en conjunto con la ANDI, y en Chile con Acción Empresas, así como en Ecuador y México. Destacó la importancia de construir alianzas entre gobiernos y empresas, establecer grupos de asesoramiento empresarial, definir líneas base, formular planes de acción sectoriales y fortalecer continuamente las capacidades empresariales relacionadas con la biodiversidad.

Dora Moncada, directora del Centro Nacional del Agua y la Biodiversidad de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) de Colombia, que representa 55% del PIB nacional, explicó que el trabajo de su organización relacionado al fortalecimiento de capacidades y herramientas de incidencia para la biodiversidad tiene una trayectoria desde 2014, que ha ido evolucionando desde una perspectiva de mitigación a un rol más activo, empujando una meta para el sector privado dentro del MMB-KM. Destacó que es necesario comenzar con alianzas estratégicas de actores como el gobierno o la academia,  evaluar el nivel de madurez empresarial para entender las conexiones de las empresas con la naturaleza, dependiendo si su relación es directa o a través de la cadena de valor, para lo cual desarrollaron una herramienta con indicadores y conceptos adaptados de la Unión Europea a la realidad nacional, de modo de evitar compromisos que no serían factibles y evitar el “greenwashing”. También que el desarrollo de capacidades internas en las corporaciones debe ser transversal y que en conjunto con BIOFIN, al analizar la metodología nacional las empresas colombianas ya cuentan con más de 70 métricas que son insumos para análisis DIRO de con la metodología de la Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD). Asimismo, presentó la “Hoja de ruta de biodiversidad y empresa 2030”, que permite orientar la contribución de las empresas a la Estrategia y  Plan de Acción Nacional en Biodiversidad EPANB). 

Alejandra Arochas, Jefa de proyectos de Acción Empresas Chile, presentó el “Plan de acción empresarial en Biodiversidad”, desarrollado en alianza con el Ministerio del Medio Ambiente de Chile y con el apoyo técnico de Business for Nature. El plan busca contribuir a la EPANB y guiar al sector empresarial en el cumplimiento de la meta 15 del MMB-KM mediante cinco ejes estratégicos: i) gobernanza, buscando transparencia están también el gobierno y la academia para que aporte evidencia; ii) creación de capacidades y cultura empresarial, buscando que participen personas con cargos directivos para que efectivamente se tomen decisiones corporativas; iii) innovación, ciencia y tecnología, donde destacó la adopción de tecnologías que sean más avanzadas e investigaciones aplicadas; iv) financiamiento y mercado financiero, para crear un entorno donde catalizar tanto la inversión privada como otros recursos para proyectos con impactos positivos al ecosistema; y v) métricas y gestión de información, para adoptar sistemas e indicadores unificados y estandarizados de forma que las empresas midan y divulguen con transparencia. Destacó que para comenzar es muy relevante generar confianza lo cual no es menor, dado que las formas de trabajar, el lenguaje y los tiempos/ciclos de trabajo son muy distintos entre las empresas, la academia, el servicio público y la sociedad civil, pero que todo se alinea al establecer una misión en común. Asimismo, la dificultad de contar y levantar líneas base, medir y valorar el capital natural, muchos temas son nuevos, pero recomendó no esperar a tener todo completado para iniciar, darle sentido de urgencia y generar capacidades con el proceso andando. Arochas señaló que ha ayudado a orientar las discrepancias basar los conocimientos en ciencia y evidencia, con un papel activo de los académicos y que hay un debate nuevo sobre cómo y quién debe asumir los costos de transición en países de la región. En gran medida creen que la banca, pero al menos la de Chile, no está tan abierta a la implementación del plan de acción. 

Serafín Martínez, coordinador y  autor principal del estudio “Dependencias e impactos del sector bancario mexicano en los servicios ecosistémicos” del Banco de México (Banxico), y actualmente consultor senior del Manco Mundial, explicó la importancia de que el sector financiero, en especial la banca central de un país megadiverso, considere tanto riesgos físicos derivados de la pérdida y degradación de la biodiversidad como los impactos que las actividades económicas pueden generar sobre la naturaleza. La experiencia mexicana, basada solo en los impactos directos mostró cómo este tipo de análisis puede contribuir a comprender la exposición del sistema financiero a los riesgos relacionados con la biodiversidad. Pero en trabajos más recientes hay evidencia de que por medio de la cadena de suministro, hay otros sectores que dependen de manera indirecta de la naturaleza, y de forma muy alta. Añadió que, si bien se ha iniciado con análisis DIRO de forma sectorial, el siguiente paso es que se realicen a escalas regional-territorio, porque el estado de degradación de la naturaleza es diferente dependiendo de la región-territorio. 

Richard Trujillo, Gerente Técnico de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) de Bolivia, compartió la perspectiva de su organización, que tiene más de 50 años. Destacó la necesidad de que los marcos regulatorios, incentivos y procedimientos administrativos tomen en cuenta las condiciones y capacidades reales de quienes implementan las medidas en los territorios. Si el gobierno promoviera análisis DIRO podría ser positivo si se lograra mitigar los problemas hídricos (sequías/excesos), fomentar mejores prácticas de manejo de suelo y uso de bioinsumos, también si se acompañara de transferencia tecnológica. Por otra parte, un aspecto no positivo sería si sumara una nueva carga administrativa, ya que esta genera reticencia al involucramiento en ciertos procesos por parte de los productores. 

Encuesta: Como parte del taller, se realizó una encuesta interactiva en plenaria para conocer las perspectivas de distintos grupos de actores sobre las dificultades y barreras para desarrollar análisis DIRO relacionados con la biodiversidad, así como las condiciones necesarias para utilizar sus resultados y las experiencias existentes de integración de la biodiversidad en la toma de decisiones. Esta actividad permitió recoger una amplia diversidad de puntos de vista y reconocer que la integración de la biodiversidad en las cadenas de valor requiere condiciones transversales, como información confiable, marcos normativos coherentes, capacidades técnicas, financiamiento y colaboración entre gobiernos, empresas, productores, instituciones financieras, academia y sociedad civil.

Ángela Penagos, Directora de la Oficina de Bogotá y Oficial a cargo de la Unidad de Agua y Biodiversidad de la División de Recursos Naturales de la CEPAL, mostró los resultados preliminares de la encuesta y destacó que integrar la biodiversidad en las cadenas de valor no constituye únicamente una necesidad ambiental, sino también una oportunidad para fortalecer la productividad, la resiliencia, el acceso a mercados y la sostenibilidad de los sectores productivos. Asimismo, subrayó la importancia de avanzar desde una perspectiva multiactor, articulando los esfuerzos de quienes producen, financian, regulan, investigan y trabajan directamente en los territorios. 

El taller fue parte de la asistencia técnica enfocada en las metas 14 y 15del MMB-KM, que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe está brindando al Instituto Humboldt en su calidad de Centro Subregional de Apoyo Técnico y Científico del Convenio sobre la Diversidad Biológica para 12 países de América Latina y el Caribe.  El objetivo es reunir evidencia, experiencias y necesidades de actores diversos, y convertirlas en insumos que orienten futuras acciones de cooperación, asistencia técnica y toma de decisiones. A su vez, permite profundizar aprendizajes entre países y sectores, identificar rutas adaptadas a distintos contextos y apoyar una integración más efectiva de la biodiversidad en las políticas productivas, la gestión empresarial y financiera y el cumplimiento de los compromisos establecidos en EPANB.

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