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Conferencia Magistral del Presidente de la República de Turquía

Intervención de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

1 de febrero de 2016|Discurso

Intervención de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), con ocasión de la Conferencia Magistral del Presidente de la República de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan

1 de febrero de 2016

Santiago

CEPAL

 

Excelentísimo señor Recep Tayyip Erdoğan, Presidente de la República de Turquía,

Señora Emine Erdoğan, Primera Dama de la República de Turquía,

Querido Heraldo Muñoz, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Chile,

Mevlüt Çavuşoğlu, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Turquía,

Saludo a la Delegación Oficial de la República de Turquía,

A los estimados miembros del Cuerpo Diplomático,

A la Embajadora de la República de Turquía en Chile, Naciye Gökçen Kaya,

Colegas del sistema de las Naciones Unidas y de la CEPAL,

Amigas y amigos,

Hoş geldiniz

Es un gran honor para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe recibir en nuestra sede a la máxima autoridad de la República Turca, el Presidente Recep Tayyip Erdoğan.

Bienvenidos a la casa de las Naciones Unidas en nuestra región.

Bienvenido, excelentísimo señor Presidente, a este centro de pensamiento del Sur. Nos honra su visita y, en especial, su decisión de haber elegido esta tribuna para transmitir su mensaje a los pueblos de América Latina y el Caribe, una región cruzada por dificultades y desafíos que intenta construir un mañana de igualdad y justicia, una región de paz.

Reconocemos su presencia como un gesto significativo, como expresión de la renovada voluntad de Turquía y de usted por fortalecer y multiplicar los puentes de entendimiento con esta zona del mundo. Sabemos que ha iniciado en Chile una gira que lo llevará después al Perú y al Ecuador, pero hay que destacar también que tan solo el año pasado visitó usted también Cuba, México y Colombia.

Esto es una clara demostración concreta de interés por nuestra región. Y reconocemos que ese renovado esfuerzo de acercamiento entre Turquía y América Latina y el Caribe se realiza en tiempos complejos de grandes cambios tectónicos, llenos de desafíos viejos y nuevos.

Desafíos que demandan respuestas urgentes, y donde Turquía desempeña cada vez un rol más relevante. Felicitamos, señor Presidente, la responsabilidad asumida por su país para organizar la Primera Cumbre Humanitaria Mundial de las Naciones Unidas el próximo mayo en Estambul.

Debido a su posición geográfica estratégica, Turquía es un referente obligado para comprender la historia de las culturas y las civilizaciones orientales y occidentales y, por tanto, para valorar con mayor profundidad las relaciones contemporáneas entre Asia y Europa.

Pese a los graves conflictos que se viven en sus fronteras, pese a la delicada situación que vive el Oriente Medio, pese a la complejidad que supone albergar a dos millones de refugiados, usted, señor Presidente Erdoğan, ha buscado y encontrado las oportunidades para forjar, en persona, las bases de una nueva relación con esta región.

Relación que se afirma en hechos concretos: es así como el Organismo Turco de Cooperación Internacional (TICA), ha abierto ya dos oficinas regionales, en la Ciudad de México y en Bogotá, para fortalecer los vínculos Sur-Sur.

En los últimos cinco años, Turquía ha pasado de tener 5 embajadas en nuestra región a 12. Turquía es observador en la Asociación de Estados del Caribe (AEC), la Alianza del Pacífico y la Organización de los Estados Americanos (OEA) y mantiene contactos con el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad del Caribe (CARICOM). Turquía es, además, miembro fundador de las Naciones Unidas y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y miembro del Consejo de Europa, del Grupo de los Veinte (G-20), de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), del grupo de mercados emergentes CIVETS y, recientemente, del bloque denominado MICTA, junto a México, Indonesia, Corea del Sur y Australia.

En la dimensión comercial, nuestra relación ha visto como los intercambios entre Turquía y América Latina se han multiplicado por 10, pasando de alrededor de 1.000 millones de dólares registrados en 2000, a casi 10.000 millones de dólares en 2014.

No dejamos de apreciar, Presidente, que esta es apenas una señal de la potente transformación económica que tiene a la diversificación como uno de sus rasgos más evidentes. Esta diversificación presenta tres dimensiones: tecnológica, geográfica y de mercados. Todos estos factores tienen también un efecto significativo en la transformación social de Turquía.

En los últimos años, Turquía ha logrado modernizar su producción tecnológica y hacerla pasar de un nivel bajo a un nivel medio. En 1996, la producción de tecnología media apenas excedía el 20% mientras que la baja superaba el 55%. En 2009, tanto la producción de baja tecnología como la de media ocupaban un 40% de la producción total. Este desarrollo llevó a la sofisticación de las exportaciones, que se tradujo en mayores beneficios y un mayor nivel de vida.

Destacamos el compromiso de Turquía en materia energética y medioambiental al fijarse como meta satisfacer el 30% de su demanda eléctrica con fuentes renovables al 2023, así como las políticas puestas en marcha para lograr tal meta.

En la dimensión cultural, hemos asistido en los últimos años a un creciente interés de nuestra gente por comprender los modos de ser, hacer y pensar de Turquía. Esta mezcla de influencias culturales destaca en las obras de la literatura y el cine contemporáneos.

Además, millones de nuestros compatriotas a lo largo del continente han hecho suyas las historias producidas por la industria televisiva turca, y Chile se ha convertido en una plataforma de difusión hacia el resto de la región.

Más de un millón de latinoamericanos visita anualmente los destinos turísticos turcos. Y, con sorpresa, muchos de ellos descubren un saludo, una frase, o una conversación en español por parte de sus anfitriones. Y es que esta lengua nuestra es el segundo idioma extranjero más estudiado en Turquía. Un interés que también se refleja en la fundación, en 2009, del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Ankara.

El Presidente Erdoğan conduce una nación pujante, dinámica, con fuerte identidad propia, que con sus 78 millones de habitantes y su singular ubicación geográfica ha sido, a lo largo de la historia, la puerta entre Europa y Asia.

Una nación joven, con una población cuya media de edad es de 30 años.

Un país que, como los nuestros, se ha resentido con las dificultades del contexto económico mundial más recesivo que dibuja el panorama de nuestro presente, desde la lenta recuperación europea hasta la reducción del crecimiento chino, desde la volatilidad cambiaria por efectos de políticas monetarias diferentes y hasta contradictorias entre Europa, los Estados Unidos y China hasta un aumento de la desigualdad, que hace que 62 personas acumulen una riqueza equivalente a la de 3.500 millones de personas. Con cambios tecnológicos sin precedentes que cruzan la vida de todos los ciudadanos y amenazan al mundo laboral, como recientemente se demostró en el Foro Económico Mundial de Davos, cuyo tema central fue la Cuarta Revolución Industrial.

Son todas, Presidente, áreas de preocupación común. Pero vemos con atención como, frente a ese panorama, mientras la región de América Latina y el Caribe se contrajo hasta un -0,5% del PIB en 2015, Turquía creció hasta un 2,8%, según el World Economic Situation and Prospects 2016 de las Naciones Unidas.

En un mundo complejo y una economía con sesgo recesivo, nuestra región prevé un modesto crecimiento del 0,2% para este año; Turquía, en cambio, crecerá un 2,8%, por encima del promedio de las 28 economías que componen la Unión Europea, que crecerán tan solo un 2,1%.

Estos números nos dan pistas sobre una trayectoria de desarrollo que se ha fijado un ambicioso horizonte de mediano plazo. Una meta que usted, señor Presidente Erdoğan, ha llamado la “Visión 2023”.

La fecha no es casual; recuerda el nacimiento, de la mano de Mustafa Kemal Atatürk, de la Turquía moderna. El 2023 marca su primer centenario y también la aspiración de convertirse en una de las diez mayores economías del mundo. Esperamos con atención conocer de su voz el camino que se han trazado.

Esperamos también sus reflexiones sobre los avances en el proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea.

Por ello, será un privilegio para nosotros escucharlo, y es para mí muy grato el poder presentarles a ustedes a nuestro huésped de honor.

El Presidente Erdoğan es economista, cursó sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad del Mármara.

Nació en el distrito de Beyoğlu en Estambul y pasó una parte importante de su infancia en Rize, una ciudad costera del Mar Negro. Tras regresar a Estambul a los 13 años, el Presidente Erdoğan conoció el estudio y el trabajo en el sector del transporte y el comercio, pero también el buen fútbol. Hoy, el estadio de su equipo de entonces, el Kasimpąsa Spor Kulübü, lleva su nombre.

Desde 1994 y hasta 1998, el Presidente Erdoğan encabezó la Alcaldía de Estambul, la mayor concentración urbana de Turquía, cruzada entonces por los dilemas de difícil abordaje que tan bien conocemos en nuestra región, tales como la provisión de servicios públicos, el transporte, el tráfico, la gestión de desechos y la seguridad.

El Presidente abordó estas tareas complejas con diligencia, lo que le hizo ganarse el reconocimiento público que lo colocó como una de las figuras políticas más relevantes de su país.

Pero Turquía vivía una intensa polarización política, y es así que el entonces Alcalde fue perseguido judicialmente, procesado y condenado a prisión por haber recitado en público estrofas del poeta nacional Ziya Gökalp.

Cuatro meses debió purgar su castigo en la cárcel, y su condena le impidió presentarse a elecciones durante varios años más.

Es el período en el que el Presidente dirige los esfuerzos para fundar el Partido de la Justicia y el Desarrollo, que en su primer concurso electoral, en 2002, logra un triunfo imponente y se hace con una mayoría de dos tercios en el Congreso.

Es así como el Presidente Erdoğan logra llegar al Parlamento en una elección complementaria y pasa a ser, en marzo de 2003, el nuevo Primer Ministro de Turquía, cargo que ejerció hasta agosto de 2014, tras haber ganado las elecciones generales de 2007 y 2011.

El 10 de agosto de 2014, nuestro invitado concursó por el apoyo popular en la primera elección directa para el cargo de Presidente de la República de Turquía que se realizaba en la historia del país. Ese día, más de la mitad de los votantes lo eligieron como el 12° Presidente turco.

Es en esa calidad, la de representante legítimo de la soberanía democrática de los ciudadanos y las ciudadanas de Turquía, que recibimos al Presidente Recep Tayyip Erdoğan.

Presidente, bienvenido, hoş geldiniz. La palabra es suya. 

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