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La economía brasileña ante el Plan Real y su crisis

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Autor institucional:
  • NU. CEPAL. División de Estadística y Proyecciones Económicas
Signatura: LC/L.1232-P ISBN: 9213214987 83 p. : diagrs., tabls. Editorial: CEPAL julio 1999

Descripción

Resumen
El Plan Real, identificado en ocasiones sólo como un plan de estabilización, fue diseñado como un programa de cambios profundos de la economía y la sociedad brasileñas. En este trabajo se describe la evolución económica del Brasil durante el quinquenio 1994-1998 en áreas clave del Plan: inflación y precios relativos, sector financiero, sector fiscal, sector externo y transformación productiva.
Es posible percibir, en esa evolución, rasgos comunes con otras experiencias de estabilización de precios y reformas institucionales en la región, en las que se recurrió al control del tipo de cambio y a una mayor apertura externa para controlar la inflación. Estos rasgos se refieren a la valorización real de la moneda nacional, a una variación de precios relativos adversa a los bienes y favorable a los servicios, a la fuerte entrada de capitales externos, así como al rápido crecimiento de las importaciones, del crédito interno y del consumo privado; también se produjo durante los primeros años una recuperación de la inversión, orientada principalmente a la modernización de las empresas. Entre los rasgos distintivos del Plan Real, destaca el que la reestructuración del sistema bancario —que supuso un significativo costo fiscal— se acometiera en las primeras etapas del proceso de reforma, y no como en muchos otros casos con motivo de una crisis de balanza de pagos.
El período 1994-1995 resultó extraordinariamente exitoso. Se aceleró el crecimiento económico, mejoraron las condiciones de vida de vastos grupos de la población, se redujo significativamente el porcentaje de población en situación de pobreza, las cuentas fiscales mostraban, hasta mediados de 1995, superávit primario y déficits operativos reducidos. La situación de balanza de pagos era sólida, aumentaban las reservas, se resistió con éxito los efectos de la crisis mexicana y, sobre todo, se había controlado una de las inflaciones más altas del mundo sin pasar por un período recesivo. Es a partir de 1996 que comenzaron a aparecer síntomas de dificultades y donde adquirió creciente intensidad el debate en torno a la política económica. Dos focos de controversia destacaban sobre el resto: la mantención del tipo de cambio y la estabilidad de precios en presencia de déficits crecientes de balanza de pagos y del sector público, por una parte, y la marcha de la transformación productiva, por la otra.
Una mirada retrospectiva permite hoy afirmar que parece haberse subestimado la creciente vulnerabilidad externa que enfrentan los países en desarrollo en el actual contexto internacional, y sobrestimado los efectos que las reformas y los mecanismos de mercado producirían en términos de transformación productiva y crecimiento, y que no se ha otorgado suficiente importancia al crecimiento simultáneo de los déficit fiscal y de balanza de pagos. La mantención de la política económica y la acentuación del uso de la política monetaria terminaron por frenar los cambios de fondo de la economía real, acentuando los desequilibrios externo y fiscal, impidiendo que a pesar de contar con los recursos de las privatizaciones se lograra reducir la deuda pública, y desembocaron en el estancamiento económico y en mayor desempleo abierto. La situación terminó de complicarse cuando, ya asentadas las dudas sobre la marcha macroeconómica y productiva del proceso, se produjo la crisis rusa y se hizo evidente que las elevadas tasas de interés eran insuficientes para frenar el ataque al tipo de cambio.

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