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Las exportaciones entre países del MERCOSUR se mostraron resilientes frente a la caída del resto de las ventas del bloque

5 de julio de 2024|Noticias

Nueva edición del Boletín de Comercio Exterior del bloque, preparado por la CEPAL, señala que los desafíos para 2024 estarán vinculados al bajo dinamismo de la demanda global y la trayectoria descendente de los precios, frente a tasas de interés persistentemente elevadas.

Las exportaciones de bienes del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) cayeron un 4,1% en 2023, impulsadas por el descenso de 7,2% en los precios internacionales de los bienes exportados, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en un nuevo documento dado a conocer hoy. Lo anterior se dio en un marco de regularización de la oferta internacional de bienes luego de la pandemia por COVID-19 y el inicio del conflicto entre la Federación de Rusia y Ucrania, que estuvo compensado por el aumento de los volúmenes en un 3,2% dado por la mejora en las cosechas agrícolas de Brasil y Paraguay.

En una nueva edición del Boletín de Comercio Exterior del Mercosur (N⁰ 7): Oportunidades y desafíos para la integración regional en un escenario de fragmentación mundial, producido en conjunto por las Oficinas de la CEPAL en Argentina, Brasil, Uruguay y la División de Comercio Internacional e Integración del organismo, destaca que el MERCOSUR experimentó una disminución en la tasa crecimiento de la actividad económica hasta el 1,8% en 2023, desde el 5,0% del año previo, que superó a la ralentización registrada por la economía global.

Según informa el organismo regional de las Naciones Unidas, los valores importados también cayeron de forma significativa el año pasado. A la disminución del 9,5% en los precios internacionales de los bienes importados impulsada por las menores cotizaciones de los combustibles y fertilizantes, se añadió el descenso de un 2,4% en el volumen de las compras externas, dando lugar a una reducción del 11,7% en el valor importado por el bloque.

“El valor del comercio entre los miembros del MERCOSUR mostró una mayor resiliencia que el intercambio total, registrando un crecimiento del 4,2% respecto al año previo. Este aumento fue favorecido por el dinamismo del sector manufacturero, en particular el complejo automotor. Además, el bloque mostró capacidad para afrontar el choque exógeno que significó la sequía en Argentina y Uruguay sobre ciertas cadenas de valor garantizando el suministro de insumos desde los otros miembros del bloque”, recalca el documento.

De acuerdo con la publicación, el comercio exterior de servicios mostró mayor dinamismo que el de bienes, en línea con la tendencia global, y superó sus niveles previos a la pandemia. Las exportaciones tuvieron un aumento del 12,8% respecto al año anterior impulsadas por el turismo receptivo y los servicios modernos, mientras que en las importaciones el crecimiento fue del 4,6% debido fundamentalmente a la baja en los precios internacionales del transporte de bienes, que contrarrestó el fuerte crecimiento del turismo emisivo.

Como resultado, el saldo de servicios, estructuralmente deficitario para el bloque, se redujo a un 1,5% del PIB del grupo. Con un superávit en bienes del 2,7% del PIB, que superó al déficit en servicios, el saldo comercial total resultó positivo en un 1,2% del PIB, lo que significó una mejora en comparación con el de 2022, cuando el comercio había sido equilibrado.

En 2024, la CEPAL prevé importantes desafíos asociados al bajo dinamismo de la demanda global, la tendencia a la disminución de los precios internacionales de los productos que el bloque exporta y la persistencia de tasas de interés de referencia elevadas. La mayor oferta exportable de Argentina y Uruguay tras la sequía juega a favor de las exportaciones del grupo, aunque estas se compensarían con una caída en la de Brasil. Las importaciones podrían reducirse si se mantiene la tendencia a baja en los precios de los hidrocarburos, aunque la conflictividad en el Mar Rojo podría seguir impactando las rutas comerciales mundiales y encarecer los costos de los fletes.

La Comisión económica regional de la ONU resalta que, tras varios años de poco dinamismo en el funcionamiento del bloque, en 2023 se dieron pasos importantes, entre los que se destacó la incorporación de Bolivia como miembro pleno, la aprobación de un nuevo régimen de origen, la regularización de los aportes al Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM), y la firma de un acuerdo comercial con Singapur. En contraste, más allá de intercambios de posiciones, no se han registrado progresos en la negociación del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

Además de estos avances, y en línea con ediciones previas de este Boletín, se advierte que el MERCOSUR persiste en sus dificultades para aumentar sus exportaciones, que crecen menos que el comercio global (2,2% anual frente a 2,6%) desde la salida de la crisis financiera mundial de 2008-2009, en el marco de una creciente primarización de las exportaciones y dificultades para profundizar la integración regional.

La creciente inestabilidad geopolítica mundial, la búsqueda de muchos países del mundo de “acortar” sus cadenas de suministro para garantizar una mayor resiliencia de sus economías frente a eventos disruptivos y el número creciente de medidas de protección comercial, incluyendo las que tienen su origen en la protección del medio ambiente, podrían restringir las posibilidades de expandir las exportaciones más tradicionales del MERCOSUR y profundizar el rezago productivo del bloque, afectando su inserción internacional.

El organismo advierte que la transición verde representa otro gran desafío para la inserción externa del MERCOSUR. A los riesgos impuestos por las condiciones climáticas extremas, cada vez más frecuentes, que amenazan con afectar la oferta exportable, se suma el llamado “proteccionismo verde” de los países desarrollados y sus grandes políticas de estímulo a la transición hacia economías verdes. De ahí que los países del MERCOSUR se enfrenten a la difícil tarea de implementar políticas de desarrollo productivo verdes con sostenibilidad económica, social y ambiental.

Sin perjuicio de tales desafíos, se afirma que representan una nueva oportunidad para estrechar lazos regionales y generar sinergias productivas, tecnológicas y de demanda, emulando las experiencias de los países avanzados. Alcanzar exitosamente esa meta dependerá en una medida considerable del apoyo de los países desarrollados, dada la significativa disparidad de esfuerzos existente.