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Es necesario repensar la informalidad laboral en la región a la luz del cambio tecnológico, coincidieron especialistas en la CEPAL

Seminario sobre el tema fue inaugurado en Santiago, Chile, por altos representantes del organismo de las Naciones Unidas y de la agencia de cooperación alemana GIZ.

3 de abril de 2019|Noticia

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De izquierda a derecha: Manfred Haebig, representante de la agencia de cooperación alemana GIZ; Mario Cimoli, Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL; y Laís Abramo, Directora de la División de Desarrollo Social de la CEPAL.
De izquierda a derecha: Manfred Haebig, representante de la agencia de cooperación alemana GIZ; Mario Cimoli, Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL; y Laís Abramo, Directora de la División de Desarrollo Social de la CEPAL.
Foto: CEPAL.

Es necesario repensar el fenómeno de la informalidad laboral tomando en cuenta tanto las brechas estructurales que persisten en América Latina y el Caribe como las transformaciones tecnológicas que se están desarrollando aceleradamente en el mundo, coincidieron especialistas reunidos en un evento de dos días en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago, Chile.

El seminario internacional Nuevas y antiguas formas de informalidad laboral y empleo precario fue inaugurado el miércoles 3 de abril por Mario Cimoli, Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL, y Manfred Haebig, representante de la agencia de cooperación alemana GIZ, y contó con la presencia de especialistas de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como académicos y representantes de entidades públicas de varios países de América Latina y el Caribe.

El encuentro fue cofinanciado por el programa de cooperación que la CEPAL está llevando a cabo con el Gobierno de Alemania.

Durante su intervención, Mario Cimoli señaló que el análisis de la informalidad –que constituye un obstáculo para el goce de los derechos laborales y sociales de los trabajadores y las trabajadoras de la región- no debe limitarse a las políticas de mercado laboral, sino que es necesario vincular este fenómeno con factores estructurales y coyunturales como el crecimiento económico, el cambio tecnológico, las dinamicas de reproducción de la pobreza y la desigualdad y las restricciones externas de la región, dijo.

“Debemos reponer el tema de la informalidad como un componente importante del análisis económico y social de la región”, subrayó el representante de la CEPAL, quien alertó especialmente sobre los desafíos asociados al acelerado cambio tecnológico.

Junto con destacar la trayectoria de cooperación entre Alemania y la CEPAL en temas de mercado de trabajo, Manfred Haebig reconoció la existencia de grandes retos en el abordaje de la informalidad laboral no solo en América Latina y el Caribe sino también en Europa, aunque con distintos énfasis. “Hay un cambio bastante drástico de perspectiva. Alemania y algunos países en la región hablan de informalidad de otra forma” porque se cruza la transformación digital con las características del mercado del trabajo, indicó.

El seminario dio el punto de partida a las actividades del proyecto “Transformaciones tecnológicas en América Latina: fomentando empleos productivos y enfrentando los desafíos de nuevas formas de informalidad”, que coordinan las divisiones de Desarrollo Económico y Desarrollo Social de la CEPAL junto con la Oficina en Buenos Aires, con financiamiento de la Cuenta de Desarrollo de las Naciones Unidas.

De acuerdo con los antecedentes del proyecto, en América Latina y el Caribe la informalidad está estrechamente vinculada a la estructura productiva, ya que una alta proporción de la fuerza de trabajo se desempeña en sectores de baja productividad que se caracterizan por falta de cobertura de la regulación laboral y de acceso a la protección social. En los sectores de productividad alta o mediana -en los cuales las empresas tienden a ser en mayor proporción formales- también se observa la incidencia del empleo informal, aunque en menor medida, sobre todo como reflejo de estrategias de reducción de costos. La OIT estima que, entre ambas modalidades, un 53,8% de los ocupados urbanos de América Latina y el Caribe tenían un empleo informal en 2016.

Por otra parte, hoy, a través de las plataformas digitales, se están generando puestos de trabajo que no están cubiertos por la legislación laboral existente, con lo cual existe la amenaza de una nueva modalidad de informalidad y precariedad laboral.

De esta forma, las políticas de formalización deben tomar en cuenta las raíces estructurales de la informalidad y ajustarse a los nuevos desafios. Los países de la región han avanzado en diferentes áreas de políticas de formalización, pero el contexto económico actual impone severos frenos al respecto al debilitarse la generación de empleo formal por las modestas tasas de crecimiento da la actividad económica de los últimos años. Además, el diseño de una regulación laboral y de políticas de protección social que tomen en cuenta las características de los trabajos de las plataformas digitales impone el reto de asegurar el disfrute de los derechos laborales y sociales de estos trabajadores y trabajadoras sin limitar las oportunidades que las nuevas tecnologías pueden traer aparejadas. 

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