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Un reclamo de dignidad: la vejez en situación de movilidad humana

La movilidad humana es más bien un fenómeno prolongado, no temporal. Se extiende, en promedio, por 20 años para las personas refugiadas y más de 10 años para el 90% de las personas desplazadas internas. Este fenómeno se traduce en que el envejecimiento de las personas que lo experimentan ocurra, en la mayoría de los casos, sin la provisión de un sistema de protección social.

29 de diciembre de 2021|Nota informativa

Existe muy poca información sobre las personas mayores en situación de movilidad humana en América Latina y el Caribe. Por este motivo, HelpAge, con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidad para los Refugiados (ACNUR), realizó una evaluación regional cuyo objetivo es presentar un panorama general sobre la situación y las necesidades prioritarias de las personas mayores en condición de movilidad humana en América Latina y el Caribe, con el foco puesto en algunos países de la región andina y la región norte de Centroamérica (Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras y Perú). Se espera que los datos compartidos inspiren la toma de decisiones, así como el diseño de políticas públicas y la implementación de programas que aboguen por la promoción de los derechos de las personas mayores en situación de movilidad humana en la región durante todo el ciclo del desplazamiento.

Como parte del estudio, se analizó cómo se vio afectada y se agudizó la situación de las personas mayores en cuanto al ejercicio de sus derechos y el acceso a los servicios en la coyuntura actual ocasionada por la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19).

Se proporcionan distintos datos sobre Centroamérica y la región andina que destacan las situaciones que enfrentan las personas mayores en situación de movilidad humana en esos dos contextos diferentes. El Salvador y Honduras se caracterizan principalmente por desplazamientos internos como resultado de la violencia de grupos armados o maras, retornos y dificultades socioeconómicas causadas por la pandemia. Colombia, el Ecuador y el Perú, en tanto, se caracterizan por movimientos mixtos (personas refugiadas y migrantes) como resultado de la crisis política, socioeconómica y de derechos humanos que se vive en la República Bolivariana de Venezuela, que ha llevado al éxodo de millones de personas.

Uno de los aspectos que aborda la evaluación es la situación de documentación de las personas en condición de movilidad humana, ya que esta resulta clave para el acceso a servicios y el goce de diferentes derechos. Se encontró que, en los países de la región norte de Centroamérica, la mayoría de las personas mayores entrevistadas contaban con documentación de identidad del propio país, mientras que en la región andina, el 24% no tenía documentación y el 32% no disponía de información sobre procedimientos de regularización.

En todos los países hay personas mayores que no pueden hacer los trámites de regularización ni gestionar sus documentos, ya sea por estar solas (el 11% viven solas) o por razones de distancia o acceso (el 67% de la población mayor indica que tiene dificultades de acceso y movilidad en el transporte público).

Se reconoce la falta de un sistema de ayuda humanitaria con un enfoque prioritario que responda a las necesidades de las personas mayores en situación de movilidad humana. Las personas mayores refugiadas o solicitantes de la condición de refugiado en los países andinos representan el flujo de personas con mayor dificultad de acceso a la ayuda humanitaria, especialmente en el caso de las mujeres mayores. En los países de la región norte de Centroamérica, las personas mayores deportadas informaron ser las menos atendidas.

En relación con la salud, el cuidado y el acceso a servicios de salud, en el diagrama 1 se muestran las enfermedades más prevalentes en las personas mayores de la muestra. Se encontró que un 42% de ellas no habían recibido tratamiento para abordar dichas afecciones.

Diagrama 1: Problemas de salud en personas mayores registrados en la muestra
Fuente: HelpAge International, Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana. Evaluación regional sobre la situación y necesidades de personas mayores en condición de movilidad humana en las Américas, Bogotá, abril de 2021.

Además, más de la mitad (54%) de las personas mayores encuestadas necesitaron apoyo para realizar sus actividades o satisfacer sus necesidades diarias. Lo que resulta más preocupante es que el 12% de las personas mayores no recibieron apoyo, aunque lo necesitaron. Esto puede estar relacionado con el hecho de que el 11% de las personas mayores viven solas, lo que implica que deban enfrentar situaciones de desamparo y desprotección.

Seguridad económica

La gran mayoría de las personas mayores en condición de movilidad humana encuestadas viven en una situación de gran vulnerabilidad económica: la recepción de pensiones es muy baja o inaccesible (12%) y el acceso al trabajo es limitado por las condiciones de los mercados laborales, la falta de documentación y la discriminación, principalmente debido a la edad y la propia situación de movilidad (solo un 52% de estas personas trabajan) (véase el gráfico 1). Esto se traduce en trabajo informal en condiciones precarias y de explotación laboral (largas jornadas y bajos ingresos), así como en situaciones denigrantes y peligrosas.

Gráfico 1: Ingresos y trabajo antes de la pandemia
Fuente: HelpAge International, Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana. Evaluación regional sobre la situación y necesidades de personas mayores en condición de movilidad humana en las Américas, Bogotá, abril de 2021.

Un 64% de las personas mayores encuestadas no percibían ingresos mensuales antes de la pandemia, y de las que recibían ingresos, un 62% considera que no eran suficientes para satisfacer sus necesidades básicas.

También es importante mencionar que muchas de las personas mayores encuestadas realizaban tareas de cuidado de familiares sin recibir una remuneración a cambio (véase el diagrama 2).

Diagrama 2: Tareas de cuidado a cargo de personas mayores
Fuente: HelpAge International, Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana. Evaluación regional sobre la situación y necesidades de personas mayores en condición de movilidad humana en las Américas, Bogotá, abril de 2021.
Nota: El diagrama muestra la proporción de personas mayores que tienen a su cuidado otras personas, por grupo de edad y situación de discapacidad.

Seguridad alimentaria

De las personas mayores encuestadas en los cinco países, el 74% tenía acceso a tres comidas al día antes de la pandemia, el 19% accedía a dos, el 2% solo tenía acceso a una y el 2% en ocasiones no tenía acceso a ninguna comida al día.

Si bien el promedio de comidas al día es alto, esto no implica que las personas mayores tengan un balance nutricional adecuado, ya que en muchos casos se registra que el consumo de alimentos está compuesto principalmente por carbohidratos, tiene un bajo nivel de proteínas o carece de ingredientes adecuados para la dieta de estas personas. Es necesario abordar la falta de un balance nutricional en la alimentación de las personas mayores para poder ofrecerles orientación y recursos a fin de que puedan mejorar su alimentación, controlar el sobrepeso y prevenir la agudización de enfermedades crónicas.

Vivienda y alojamiento

En promedio, un 61% de las personas mayores encuestadas arriendan el lugar donde viven y solo un 20% tienen apartamento o casa propia. Las mujeres parecen tener menos seguridad que los hombres en lo que respecta a la vivienda.

Más de un tercio de esta población habita en un cuarto individual (36%) y la mitad comparte la habitación con una o dos personas (51%). La menor proporción (13%) llegó a estar en condición de hacinamiento al compartir la habitación con tres o más personas.

Es preocupante el hacinamiento identificado en la población desplazada interna en Honduras, que alcanza a un tercio de la población de la muestra (34%), entre las personas refugiadas o solicitantes de la condición de refugiado en Colombia, donde supera la mitad de la población de la muestra (57%), y entre los migrantes, que en este país son más de un quinto de la población (22%). Este último porcentaje es similar al de las personas refugiadas o solicitantes de la condición de refugiado en el Perú (20%).

Dificultades en el acceso

La primera dificultad para conseguir vivienda está relacionada con la falta de recursos económicos (41%). En segundo lugar, se encuentra el rechazo por la propia condición de persona en situación de movilidad humana (23%), que afecta a un tercio de la muestra que se encuentra en situación de desplazamiento forzado interno en Colombia y Honduras.

Servicios y condiciones de las viviendas

En términos generales, los hogares de las personas mayores en situación de movilidad humana tienen electricidad las 24 horas del día (97%), agua potable (91%) y baño (87%). Sin embargo, casi un tercio de la muestra no tiene alcantarillado (31%) y un tercio no cuenta con servicio de gas. Un 61% de las personas mayores encuestadas no tienen conectividad a Internet en su vivienda y apenas un 11% cuenta con telefonía fija.

De acuerdo con el diagrama 3, los principales equipos electrónicos a los que tienen acceso las personas mayores de la muestra son el celular (87%), la televisión (70%) y la radio (21%).

Diagrama 3: Principales equipos electrónicos a los que tienen acceso las personas mayores
Fuente: HelpAge International, Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana. Evaluación regional sobre la situación y necesidades de personas mayores en condición de movilidad humana en las Américas, Bogotá, abril de 2021.

El manejo de dispositivos móviles entre las personas mayores aún es básico y sería importante mejorar la conectividad y la alfabetización digital de esta población.

Seguridad y discriminación

Maltrato

El porcentaje general de maltrato entre las personas mayores encuestadas en los países objeto de la evaluación antes de la pandemia asciende al 38%, con una marcada diferencia entre las personas con discapacidad (48%) y las personas sin discapacidad (29%). Durante la pandemia, los promedios de maltrato no muestran fluctuaciones significativas. Sin embargo, la asistencia a centros médicos con posterioridad a los hechos de maltrato solo alcanza a un cuarto de las personas, y únicamente un 23% los denuncia, lo que deja un amplio porcentaje de desprotección en torno a estas situaciones.

Los maltratos más recurrentes entre las personas mayores con discapacidad encuestadas de la región norte de Centroamérica son el maltrato psicológico (36%) y el desalojo y desahucio (14%), y los hombres se ven ligeramente más afectados que las mujeres (un 7% frente a un 3%, respectivamente).

El tipo de maltrato que más se registra entre las personas mayores con discapacidad en los países de la región andina es el desalojo o desahucio (8%), que afecta más a las mujeres que a los hombres, con una diferencia de 3 puntos porcentuales.

Entre los autores del maltrato se identifican: familiares (11%); funcionarios del Gobierno, incluida la fuerza pública (7%); amigos o vecinos (7%), y otras personas (por ejemplo, personas armadas, pandillas, personas en la calle o en el transporte público, o los dueños de las viviendas que arriendan o donde viven) (74%).

Seguridad

Un 36% de las personas mayores encuestadas que viven en El Salvador y Honduras consideran que el lugar que habitan no es seguro a causa de la violencia interna generada por las pandillas. Un tercio de las personas deportadas en la misma región (33%) no se sentían seguras de regresar a su lugar de origen debido, principalmente, a las amenazas, la violencia y la persecución.

Discriminación

El 50% de las personas mayores en situación de movilidad humana se han sentido discriminadas. La principal causa de discriminación, que en promedio alcanza un 25%, es la edad. Sin embargo, hay una diferencia de más de 10 puntos porcentuales entre mujeres y hombres, y estos últimos son los que se sienten más discriminados (un 30% frente a un 19%). Otra diferencia notoria de género se da en la discriminación por discapacidad: un 5% de las mujeres con discapacidad y un 10% de los hombres con discapacidad dicen sentirse discriminados.

Participación, información y empoderamiento

Más de dos tercios de las personas integrantes de la muestra no tenían actividades para compartir o interactuar en comunidad y en el caso de algunos flujos, como los movimientos mixtos en la región andina, incluso se supera este promedio. Las mujeres presentan un porcentaje mayor de no participación que los hombres (un 71% frente a un 67%). Entre las personas con discapacidad, el 70% manifestó no tener ninguna oportunidad o actividad de participación.

Impactos del COVID-19

En todos los países se registran pérdidas de trabajo y del ingreso económico durante la pandemia. El porcentaje de personas mayores que tenían trabajo y lo han perdido, o lo han visto disminuido, es notorio en todos los países. En los países de la región norte de Centroamérica, la disminución es del 52% y la pérdida alcanza el 33%; en el caso del resto, el trabajo se ha mantenido o ha aumentado (véase el gráfico 2). En los países de la región andina, un 44% de la población encuestada registró una disminución del trabajo, mientras que un 49% lo ha perdido.

Gráfico 2: Impacto del COVID-19 en el acceso a la salud y los medios de vida
Fuente: HelpAge International, Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana. Evaluación regional sobre la situación y necesidades de personas mayores en condición de movilidad humana en las Américas, Bogotá, abril de 2021.

En los países de la región norte de Centroamérica, la disminución de ingresos es del 67% y la pérdida de ingresos llega al 11%. En los países de la región andina, en tanto, la disminución de ingresos afecta a un poco más de la mitad de las personas encuestadas. En el caso de los movimientos mixtos, la disminución de ingresos supera el 50% y la pérdida de ingresos afecta a más de un tercio del total de la población mayor (36%).

El impacto psicológico es otra de las mayores problemáticas, relacionada con aspectos tales como la depresión, la ansiedad y el miedo permanente al contagio o a la muerte. Las enfermedades y los trastornos emocionales se han intensificado en las situaciones donde ya se presentaba algún trastorno mental antes de la pandemia., especialmente en personas mayores víctimas de desplazamiento interno y deportadas.

El aislamiento —“encierro” o “no poder salir de casa”, como se denomina comúnmente— es uno de los efectos negativos más importantes de la pandemia, ya que las personas no pueden encontrarse normalmente con amigos y familiares, y disminuye la recreación. La pandemia redujo de un 39% a un 26% el contacto diario de las personas mayores en situación de movilidad humana con sus familiares, lo que impacta en las condiciones de aislamiento y soledad de las personas, y puede agravar las condiciones de salud física y mental.

En general, hay un aumento en cuanto a la limitación en el acceso a los servicios de salud para tratar síntomas o enfermedades diferentes a los asociados con el COVID-19, situación que llega al 43% de las personas encuestadas en la región norte de Centroamérica y al 44% en la región andina. La limitación es aún mayor entre las personas con discapacidad, para quienes alcanza a la mitad de la muestra (50%).

Un 6% de las personas indicaron que, debido a su edad, sufrieron discriminación para acceder a los servicios médicos solo por ser sospechosas de tener COVID-19 y un 12% del total de personas que conforman la muestra se contagiaron. De este último porcentaje, un 6% no recibió el tratamiento adecuado. Un 98% de las personas dijeron que tenían acceso a elementos de bioseguridad y un 70% los compraba. La pandemia también ha generado dificultades para la gestión de la documentación al disminuir las posibilidades de traslado a las oficinas donde se hacen los trámites o por las dificultades de acceso a procedimientos en línea.

Durante la pandemia, un 20% de las personas mayores han visto desmejoradas o han perdido sus condiciones de vivienda, principalmente por falta de recursos económicos, lo que dificulta el pago del arriendo. El desalojo se identifica como una de las situaciones de riesgo más graves que enfrentan las personas mayores en situación de movilidad humana, pues, en promedio, alcanza al 5% de la muestra durante la pandemia. Sin embargo, lo más preocupante es que un 89% de las personas desconocen qué acciones de protección existen frente al desalojo.

La participación de las personas mayores ha disminuido aún más producto del confinamiento por la pandemia. Hay muchos casos de personas mayores aisladas que no tienen ninguna participación en la comunidad ni posibilidades de distracción, lo que provoca efectos negativos en la salud mental y física.

Se constata que, durante la pandemia, en todos los países analizados se agravaron las dificultades de las personas mayores para acceder a la alimentación y un 41% de estas personas han disminuido el consumo de comidas (véase el gráfico 3).

Gráfico 3: Consecuencias del COVID-19 en las personas mayores
Fuente: HelpAge International, Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana. Evaluación regional sobre la situación y necesidades de personas mayores en condición de movilidad humana en las Américas, Bogotá, abril de 2021.

Recomendaciones

A nivel mundial, se hace un llamado a los Estados para que impulsen el proyecto de redactar y adoptar una convención internacional de las Naciones Unidas para la protección de las personas mayores, liderado por el Grupo de Trabajo de Composición Abierta sobre Envejecimiento de las Naciones Unidas.

A escala regional, es importante que los Estados adhieran e implementen la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores como marco legal vigente para todos los Estados americanos, adecuando sus ordenamientos internos a la luz de este instrumento y de otros marcos de protección pertinentes del derecho internacional de los derechos humanos. Para ello, se debe completar la adhesión de diez Estados a la Convención, con el fin de que se active el mecanismo de seguimiento previsto para promover su efectivo cumplimiento.

La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores es un referente para que los Gobiernos puedan diseñar políticas públicas progresistas, que lleven a pensar la vejez y el envejecimiento desde paradigmas diferentes, reafirmando la condición que tienen las personas mayores como sujetos de derechos, con capacidad plena, autonomía e independencia para tomar decisiones que afecten o tengan relación con su proyecto de vida. A todas las personas mayores en situación de movilidad humana se les debe garantizar, entre otros derechos, el derecho a la igualdad y no discriminación (art. 5); a la libertad de circulación y para elegir su residencia (art. 15); a su salud física y mental, sin ningún tipo de discriminación (art. 19); al trabajo digno y decente (art. 18); a un sistema integral de cuidados (art. 12); a una vivienda digna y adecuada, y a vivir en entornos seguros (art. 24); a la seguridad y a una vida sin ningún tipo de violencia, a recibir un trato digno y a ser respetadas (art. 9); a la participación activa, productiva, plena y efectiva dentro de la familia, la comunidad y la sociedad (art. 8), y a la libertad de expresión y de opinión (art. 14). Asimismo, se deberán tomar todas las medidas necesarias para garantizar su integridad y sus derechos en emergencias humanitarias y otras situaciones de riesgo (art. 29).

Se hace un llamado al sistema humanitario internacional, organismos y donantes para que incluyan a las personas mayores en situación de movilidad humana como grupo prioritario y vulnerable en todas sus agendas, adaptando y financiando la estructura institucional que responda a sus necesidades. Esto se debe traducir en respuestas y programas humanitarios que incluyan a las personas mayores en situación de movilidad humana como beneficiarios directos y que garanticen su dignidad, autonomía, independencia y participación, evitando intervenciones que las expongan a situaciones de dependencia, abuso y discriminación. La ayuda humanitaria debería incluir la atención de la salud física y mental, así como apoyo en materia de vivienda o alojamiento, dados los impactos y riesgos que pueden tener los desalojos. Asimismo, debe contemplarse el apoyo para el trabajo o el emprendimiento.

Invitamos a consultar el micrositio del informe Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana. Evaluación regional sobre la situación y necesidades de personas mayores en condición de movilidad humana en las Américas [en línea] https://ageingonthemove.org/es/.