La CEPAL llama a responder a la bancarrota hídrica con una agenda de implementación para el desarrollo sostenible

17 Jul 2026 | Nota informativa

En un evento paralelo al Foro Político de Alto Nivel 2026, el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, afirmó que la bancarrota hídrica no es solo una advertencia ambiental, sino también una señal sobre los límites del actual modelo de desarrollo.

CEPAL participa en el HLPF 2026

En el marco del Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible 2026, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) coorganizaron el evento paralelo “De la bancarrota hídrica mundial a la implementación: soluciones y oportunidades regionales para acelerar el ODS 6, sin dejar a nadie atrás”, orientado a analizar cómo avanzar desde la alerta global por la bancarrota hídrica hacia soluciones regionales concretas para acelerar el cumplimiento del ODS 6.

El Embajador Héctor Vasconcelos, Representante Permanente de México ante las Naciones Unidas, realizó el discurso de apertura, seguido por una presentación de Kaveh Madani, Director del Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH), sobre el informe insignia Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era. El informe advierte que el mundo ha entrado en una etapa de bancarrota hídrica, marcada por el uso del agua por encima de sus límites renovables, la sobreexplotación de las aguas subterráneas, el deterioro de la calidad del recurso, la reducción de los caudales ambientales y la pérdida de almacenamiento natural.

Durante su intervención, el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, subrayó que la bancarrota hídrica no constituye únicamente una advertencia hidrológica, sino también una advertencia sobre los límites del actual modelo de desarrollo. Añadió que el debate sobre el agua es inseparable de la discusión sobre cómo avanzar desde el diagnóstico hacia la implementación, desde los compromisos hacia los resultados y desde proyectos aislados hacia transformaciones estructurales.

Salazar-Xirinachs destacó la paradoja de América Latina y el Caribe: una región que concentra más del 30% de los recursos hídricos mundiales, pero que sigue enfrentando una profunda inseguridad hídrica. Recordó que 2,5 de cada 10 personas en la región carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura; 5 de cada 10 no cuentan con saneamiento gestionado de forma segura; solo el 46% de las aguas residuales recibe tratamiento; y el 43% de los cuerpos de agua se encuentra en mala condición ambiental.

El Secretario Ejecutivo afirmó, además, que el agua permite observar de manera concreta las trampas estructurales que enfrenta la región: la baja capacidad para crecer y transformar; la alta desigualdad, baja movilidad y débil cohesión sociales, y las capacidades institucionales débiles y gobernanza poco efectiva. En este sentido, planteó que el agua no debe tratarse como un asunto técnico, ambiental o sectorial aislado, sino como un tema central de la agenda de desarrollo.

Asimismo, sostuvo que el agua debe entenderse como un activo estratégico y un superconector del desarrollo sostenible, al vincular salud, derechos humanos, productividad, seguridad alimentaria y energética, biodiversidad, resiliencia climática, financiamiento, cooperación y gobernanza. Esta mirada permite identificar sus efectos multiplicadores: una planta de tratamiento de aguas residuales puede ser también una fuente de energía, de economía circular, de reducción de emisiones y de empleo; una reforma tarifaria puede apoyar la sostenibilidad fiscal con equidad; y las soluciones basadas en la naturaleza pueden reducir riesgos y proteger la infraestructura natural de la región.

Finalmente, enfatizó que América Latina y el Caribe no enfrenta solo una brecha de financiamiento, sino también una brecha de implementación. Para responder a este desafío, destacó tres palancas regionales de acción: gobernanza democrática y efectiva, valoración adecuada del agua, y financiamiento sostenible para pasar de proyectos aislados a carteras de seguridad hídrica.

La CEPAL reafirmó así su compromiso de apoyar a los países de América Latina y el Caribe en la transición desde la bancarrota hídrica hacia una agenda de implementación, cooperación y resultados medibles para las personas, las economías y los ecosistemas, con miras a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2026 y la ruta hacia 2030.

También se destacó el papel de las organizaciones regionales en el fomento del multilateralismo en el contexto de la crisis mundial del agua y se compartieron perspectivas comparativas sobre las lecciones, desafíos y oportunidades en distintos países, incluyendo Brazil, Uruguay, Senegal, Tayikistán y Trinidad y Tobago. El evento terminó con una mirada en torno a cómo impulsar el progreso hacia la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2026.

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