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Inauguración de la IX Conferencia Estadística de las Américas

Palabras de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

14 de noviembre de 2017|Discurso

 

Palabras de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, en la Inauguración de la IX Conferencia Estadística de las Américas

Aguascalientes

México

14 de Noviembre de 2017

 

Julio Santaella, Presidente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México;

Mario Palma, Vicepresidente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y Presidente del Comité Ejecutivo de la Conferencia Estadística de las Américas de la CEPAL,

Rolando Ocampo, Copresidente del Comité de Expertos sobre la Gestión Mundial de la Información Geoespacial de las Naciones Unidas,

Ministras, ministros y altos representantes de los países miembros de la CEPAL;

Señoras y señores Delegados;

Autoridades nacionales y locales;

Representantes académicos y de la sociedad civil;

Colegas del Sistema de las Naciones Unidas;

Querido Pascual Gerstenfeld y colegas de la División de Estadísticas de la CEPAL;

Amigas y Amigos,

Quisiera iniciar estas palabras tributando mi agradecimiento profundo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, nuestros anfitriones, y a través de ustedes al pueblo y gobierno mexicano, que una vez más nos acoge con su proverbial calidez y generosidad.

Nos reciben en su casa, expresión tangible de dos señales de enorme valor. Primero porque este espacio da cuenta de la relevancia con la que México reconoce el trabajo profesional, riguroso e indispensable que ha sido el rasgo de identidad del INEGI. Y segundo, porque al fijar domicilio en Aguascalientes, se honra la aspiración tantas veces pendiente en nuestra región, de dar pasos concretos a descentralizar. A reconocer que talentos y capacidades no están condenados inevitablemente a fijar domicilio en la metrópolis, que el lienzo rico de nuestro territorio demanda voluntad y acción para llenar de colores más que las manchas extensas de sus urbes centrales.

En esta tierra alumbró el talento universal de José Guadalupe Posada, padre de la gráfica popular mexicana. Aquí nació una historiadora de fuste como Anita Brenner, que relató al mundo con trazos originales los episodios centrales de la primera revolución social del siglo XX. Estas son las calles de la infancia del arquitecto del moderno sistema financiero mexicano, Alberto J. Pani, fundador del Banco de México, y de las simientes de la banca de desarrollo como el Banco de Crédito Agrícola y el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas, hoy BANOBRAS.

En esta tierra, en esta ciudad, hace poco más de un siglo, se escribieron capítulos indispensables de la historia contemporánea de nuestro continente. A ellos, les prometo, regresaré más adelante, al concluir estas palabras.

Gracias México y gracias al INEGI, por alojar en este hogar preñado de simbolismo, nuestra novena Conferencia Estadística de las Américas.

Y en esta hora en la que inauguramos, en esta, mi tierra, lo que estoy segura serán jornadas fecundas, vaya también mi agradecimiento al Ecuador, que a través de su Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) ha encabezado nuestros trabajos durante el pasado bienio, con dedicación y compromiso.

Amigas y amigos, a diecisiete años de su conformación, la Conferencia Estadística de las Américas se ha constituido en un pilar fundamental para el desarrollo estadístico de los países de América Latina y el Caribe por sus innumerables roles, que se extienden desde la representación de los países de la región en los mecanismos globales del proceso de los ODS, el abanico temático y estadístico instrumental de sus grupos de trabajo, hasta el abordaje de los desafíos más recientes.

Allí se cuentan sus esfuerzos por apuntar a la búsqueda de la integración de las comunidades estadísticas y geoespaciales para contar con más y mejores mediciones que den cuenta de la distribución territorial de las dimensiones del desarrollo.

Suma también a sus tareas la voluntad de encarar la innovación estadística en los ámbitos de los instrumentos de medición y análisis, las metodologías y la diseminación de los resultados, para satisfacer las nuevas demandas de la sociedad de la información y sus correspondientes políticas públicas.

La CEA se desafiado a cerrar las brechas en la producción de estadísticas básicas de las áreas ambientales, económicas y sociales; así como cerrar las brechas de desarrollo estadístico intra-regional, a partir de la construcción de capacidades y a encarar el desafío de comenzar a construir un sistema multi-actor (sector público, privado y sociedad civil) de producción y usuarios estadísticos, con una gobernanza acorde a estos tiempos y respetuosa de los Principios Fundamentales de las Estadísticas Oficiales.

Este Foro Regional es un mecanismo propicio, oportuno y pertinente para abordar los desafíos que genera el proceso de la Agenda 2030 y el diseño y cálculo de los necesarios indicadores para sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que cuenta con un significativo trabajo para cerrar las brechas de capacidades entre los países de la región, con el objetivo de ¨no dejar a nadie atrás¨.

Destaco el trabajo que realiza el Grupo de Coordinación Estadística de esta Conferencia que, junto a todos los países de la región, viene desarrollando actividades pioneras que son destacadas por otras regiones de nuestro sistema global.

No puedo dejar de reparar, al mirar la agenda de esta Reunión, en el significativo objetivo de analizar conjuntamente y consensuar una hoja de ruta a partir de la Propuesta para Avanzar hacia un Marco Regional de Indicadores, que pretende contribuir a estimular y sostener en los próximos meses, el diálogo intergubernamental en el ámbito de la Conferencia, con el fin de alcanzar un consenso entre los países miembros respecto del marco regional de indicadores para el seguimiento de los ODS.

Queremos que la propuesta, vinculada al marco global, vaya más allá del mismo, atendiendo a las características centrales y diferenciales de la Región de América Latina y el Caribe, en sus dimensiones socio-demográficas, económicas, y ambientales. El territorio importa, y el nuestro está teñido de sus propias singularidades, de sus urgencias y necesidades, de su historia y sus sueños, esa es nuestra materia prima fundamental.

A partir de la VIII Conferencia realizada en el año 2015 en la mitad del mundo, en Ecuador, se ha entrado en la segunda década de planificación y acción estratégica a través de un importante número de Grupos de trabajo que, agrupados temáticamente, nos han brindado una base operacional para promover el desarrollo y mejoramiento de las estadísticas nacionales y su comparabilidad internacional; para contribuir al fortalecimiento institucional de los Sistemas Nacionales de Estadística y de sus Oficinas Nacionales de Estadística como órganos rectores, y así también para generar una mayor y mejor coordinada cooperación internacional, regional y bilateral entre las oficinas nacionales de estadística y los organismos internacionales y regionales.

Desde su fundación, la CEPAL -que cumplirá 70 años en Febrero de 2018-, se ha orientado a proponer y promover un modelo de desarrollo sostenible en el mediano y largo plazo con la igualdad en su centro.

Esta característica institucional se profundiza en forma recurrente y acumulativa a partir del Período de Sesiones de Brasilia 2010, y los subsiguientes de San Salvador 2012, Lima 2014, y México 2016, en el que presentamos nuestro documento denominado ¨Horizontes 2030: la igualdad en el centro del desarrollo sostenible¨.

Este documento interpela constructivamente la Agenda 2030 para lograr su mayor efectividad acorde a los desafíos de la Región en función de sus características estructurales económicas, sociales y ambientales y por ello, plantea con fuerza la necesaria y urgente acción de acometer políticas públicas orientadas a ¨un cambio estructural progresivo¨ y ¨un gran impulso ambiental¨, para el logro de un desarrollo sostenible de los países de la región, enfatizando los enfoques de eficiencia Keynesiana y Schumpeteriana.

Ello implica a su vez, contar con un Estado más activo y decidido en políticas de vocación universalista.

Todo lo anterior refuerza la necesidad de contar con instrumentos estadísticos, metodologías e indicadores que sean capaces de dar cuenta de los avances y retrocesos para la implementación y retroalimentación de ¨políticas basadas en evidencia¨ para el mejor logro de los objetivos de bienestar sostenible.

Con esta mirada sustantiva y la convicción del destacado rol que desempeñan los métodos estadísticos y el relevamiento de información relevante, oportuna, sólida, confiable y accesible para la ciudadanía, es que compartimos con compromiso y orgullo el proactivo rol que los países de la Región desempeñan en los distintos foros globales y regionales de la Agenda 2030 y en sus desafíos de construir y calcular los indicadores que den cuenta de las diferentes trayectorias nacionales, regionales y globales.

La calidad de las estadísticas es tan importante como su pertinencia, por lo que resulta de gran satisfacción para la Región los significativos avances que se han logrado a partir del Código regional de Buenas Prácticas Estadísticas para América Latina y el Caribe, aprobado en la sexta reunión de la Conferencia Estadística de las Américas, celebrada en Bávaro, República Dominicana en noviembre de 2011, y que es una guía para el fortalecimiento de la independencia profesional de las oficinas nacionales de estadística, el mejoramiento de la calidad de las estadísticas oficiales y el reforzamiento de la confianza de los usuarios.

Sumado a ello, destaca la importancia del mecanismo de evaluación de expertos y pares que se ha desarrollado a partir del Código. Este constituye un ejemplo a continuar cultivando, para fortalecer aún más la credibilidad de las estadísticas, ingrediente central para el desarrollo y la convivencia democrática.

Los desafíos que tienen por delante los países en materia de desarrollo de sus estadísticas oficiales son de gran magnitud y complejidad, y por ello nos alegramos al ver que las propuestas e iniciativas de los distintos Grupos de Trabajo son innovadoras y se orientan a generar fuertes sinergias entre países y organismos en actividades y proyectos conjuntos. Son también un importante componente de cooperación horizontal y particularmente, de la cooperación Sur-Sur.

El fortalecimiento de las estadísticas oficiales en los países de la región no es solamente responsabilidad de las oficinas nacionales de estadística, sino de toda la sociedad y, muy especialmente, del Estado, a través de las instituciones gubernamentales que producen estadísticas oficiales.

Ello releva la importancia de dedicar mayor prioridad y recursos para el desarrollo de sus Sistemas Estadísticos Nacionales y, simultáneamente, llevar a cabo acciones para el mejoramiento del marco legal e institucional de estos sistemas a fin de fortalecer la confianza de todos los actores sociales, económicos y políticos en las estadísticas.

La experiencia nos muestra que contar con información estadística oportuna y de calidad es una condición esencial para que el Estado pueda desempeñar de manera eficaz y eficiente su rol irremplazable.

De allí nuestro profundo compromiso con la Conferencia Estadística de las Américas como el mecanismo que han elegido los países para coordinar sus esfuerzos y cooperación en pos del objetivo de contar con más y mejores estadísticas y, de esa manera, contribuir a que los Estados en la región puedan desempeñar esa centralidad en las políticas hacia el cambio estructural progresivo, el gran empuje ambiental, y por ende, al logro del desarrollo sostenible, uno que acometa el reto formidable nos impone nuestra rostro de desigualdad.

Al comenzar estas reflexiones me comprometí a realizar una última parada en la historia de esta ciudad que hoy nos acoge. Permítanme cumplir mi palabra. Como mexicana, y como latinoamericana, visitar hoy esa memoria compartida es un imperativo que me llena de orgullo, y estoy convencida que esas semillas son comunes a las raíces que animan hoy nuestros esfuerzos.

En la plaza central de esta ciudad memorable se ubica el Teatro Morelos. Tras su trazo imponente y sus cuatro columnas monumentales están las huellas de uno de los episodios más trascendentes de la historia de México y de nuestro continente. Fue entre sus paredes que hace poco más de un siglo, en 1914, sesionó la Soberana Convención Revolucionaria, el primer gran esfuerzo de los rebeldes que derrocaron la dictadura por concertar el silencio de las balas y alumbrar las instituciones de la patria nueva.

La desigualdad y el abuso, la pobreza y el hambre, había lanzado, en los años previos, a cientos de miles de hombres y mujeres al huracán del combate, a empeñar la vida en un gesto desesperado por construir un país distinto, justo y digno.

Aquí, en Aguascalientes, por vez primera concurrieron los representantes de todas sus facciones, dispuestos a callar los fusiles y acordar un programa de gobierno consistente con sus convicciones. Fue aquí donde alumbró el espíritu popular y radicalmente transformador de este movimiento. Fue en el Teatro Morelos, donde se escenificó el encuentro de las ideas de Zapata y Villa.

Fue aquí en Aguascalientes donde resonaron en esa hora las palabras grandes de un hombre pequeño, ya mayor, orgullosamente indígena, Paulino Martínez, emisario del general Zapata.

Desde la tribuna, Martínez alzó la voz y explicó llanamente el origen de la voluntad que había llamado a hombres y mujeres sencillos a la batalla, y cito: “Tierra y libertad, tierra y justicia, base para fundamentar la libertad económica del pueblo mexicano, base indiscutible de todas las libertades públicas; no sillones presidenciales para los ambiciosos de mando y de riqueza; no sinecuras para los que empuñaron las armas con deseos de subsistir al verdugo de hoy improvisando nuevos caciques con la punta de sus espadas, que si la Revolución no hubiera puesto las armas en sus manos para crearse un seguro político de vida, rehusando volver a las tierras para fertilizarlas o a los talleres para transformar la materia en artículos por medio del trabajo de hombres libres no (serían) asalariados que llevan a la boca el pan empapado con el sudor de una frente altiva; no privilegios para determinado grupo social sin igualdad política ni bienestar colectivo para los habitantes de la República; un hogar para cada familia, una torta de pan para cada desheredado de hoy, una luz para cada cerebro en las escuelas que establezcamos después del triunfo…”.

A un siglo de distancia, desafiados por nuevas y viejas urgencias, reunidos desde cada rincón de esta nuestra patria común, Latinoamérica y el Caribe, nos encontramos de nuevo en esta Aguascalientes, a forjar nuevas y mejores herramientas con las que construir caminos a un desarrollo justo, digno y superador de nuestras viejas y nuevas desigualdades. Venimos a romper silencios, a buscar más y mejores datos para propiciar caminos eficaces a un mañana mejor. Venimos a compartir lo aprendido y a fortalecer capacidades, a retratar más fielmente los rasgos de nuestra realidad, no con afán contemplativo, si no con la voluntad transformadora que dé respuesta al anhelo perdurable: “un hogar para cada familia, una torta de pan para cada desheredado de hoy, una luz para cada cerebro….”

Colegas y Amigos de la Región, la agenda que nos convoca es muy amplia y nos desafía al vertiginoso ritmo de estos tiempos.

Como siempre cuenten con el apoyo técnico e institucional de la CEPAL para abordar esos desafíos, así como con los esfuerzos por coordinar nuestro apoyo con el de otros organismos internacionales en esa dirección. El compromiso de CEPAL con la Conferencia y con el desarrollo estadístico de la región es un elemento crucial de nuestro programa de trabajo.

Les deseo el mayor éxito en sus deliberaciones y resoluciones y declaro inaugurada la IX Conferencia Estadística de las Américas de la CEPAL. Muchas Gracias.

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