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Inauguración de la Escuela de verano sobre economías latinoamericanas 2017 y Seminario Internacional “Globalization in Latin America: Structure, Conflict and Strategies”

Discurso de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

31 de julio de 2017|Discurso

Intervención de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, en la inauguración de la Escuela de Verano sobre Economías Latinoamericanas 2017 y Seminario Internacional “Globalization in Latin America: Structure, Conflict and Strategies”

Santiago de Chile

CEPAL

25 de julio 2017

 

Raúl García-Buchaca, Secretario Ejecutivo Adjunto para la Administración y Análisis de Programas

Mario Cimoli, Director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial

Gabriel Porcile, Oficial de Asuntos Económicos

Señor Carlos Álvarez, Director de la Agencia de promoción de inversión extranjera de Chile, InvestChile,

Beverly Silver, Professor and Chair, Department of Sociology, The Johns Hopkins University

Ben Ross Schneider, Ford International Profesor de Ciencia Política del MIT y Director del programa MIT Brasil,

Jan Kregel, Director de investigación en el Instituto Levy y Jefe del programa de política monetaria y estructura financiera,

Bart Verspagen, Director de UNU-MERIT (The United Nations University – Maastricht Economic and Social Research Institute on Innovation and Technology),

Representantes del cuerpo diplomático,

Colegas del Sistema de Naciones Unidas y de la CEPAL,

Queridas y queridos estudiantes de la Escuela de Verano sobre Economías Latinoamericanas

Amigas y amigos,

Con profundo agrado les doy la más cordial bienvenida a la CEPAL, la casa de latinoamericanos y caribeños y sede de las Naciones Unidas en nuestra región. Me llena de orgullo el poder inaugurar, una vez más, la Escuela de Verano sobre Economías Latinoamericanas y recibir en nuestra casa a destacados investigadores y formuladores de política que asisten al seminario internacional sobre “Globalization in Latin America: Structure, Conflict and Strategies”, instancia que nos permitirá discutir los temas que preocupan a la región y a la CEPAL.

Quiero agradecer muy especialmente a CORFO y a InvestChile, auspiciadores de este seminario, y a la Young Scholar’s Initiative del Institute for New Economic Thinking, que ha servido de nexo indispensable para que estén aquí muchos de los profesores que dictarán clases a lo largo de las próximas semanas en la Escuela de Verano.

La economía política internacional sufrió notables transformaciones en el período transcurrido entre Junio de 2016 ─ cuando una ajustada mayoría votó a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (el Brexit) ─ y mayo de 2017, cuando los Estados Unidos anunciaron formalmente que abandonarían los Acuerdos de París (COP21) sobre la emisión de gases de efecto invernadero y el cambio climático. Son dos momentos simbólicos que representan lo que algunos observadores han llamado un retroceso de la globalización (“globalization backlash”) y el cansancio del electorado de diversos países (sobre todo de los países desarrollados) con las modalidades que la misma ha adoptado. Son simbólicos porque marcan no solamente una tendencia a reducir los grados de integración de la economía mundial, sino también a reducir la cooperación entre las naciones, sobre todo aquella basada en instituciones multilaterales ─ con el consiguiente aumento de las tensiones y conflictos, tanto militares como económicos. A nivel de la política al interior de los países, se observa un aumento de la polarización y el ascenso de grupos y partidos que hasta entonces se mantenían en la periferia de los sistemas políticos de los países desarrollados.

Estos acontecimientos marcan una ruptura con el pasado. Es necesario interpretarlos y entender sus implicaciones para América Latina, para poder diseñar estrategias que permitan avanzar hacia el desarrollo sostenible en la región. La dinámica que ha conducido a este resultado es la de la hiperglobalización, que se basa en: a) el predominio de la idea de que el sistema internacional podría regularse espontáneamente a partir del libre comercio y la libre movilidad de capitales, ignorado el papel crucial de la heterogeneidad tecnológica y productiva en la dinámica del sistema, así como la importancia de las externalidades ambientales; b) el predominio de la idea de que la flexibilización de los mercados y la desregulación a nivel de las economías nacionales bastarían para generar un sistema internacional abierto estable y próspero.

En una economía mundial heterogénea, con asimetrías muy marcadas en las capacidades de las firmas y en los sistemas de innovación de los países, la hiperglobalización conduce a la polarización creciente y a la inestabilidad del sistema. Pero no son sólo las asimetrías entre centro y periferia las que se hacen más agudas con la hiperglobalización. También se ha observado el aumento sostenido de la desigualdad en las economías desarrolladas. El tejido social y los valores que le dan cohesión se debilitan en este nuevo contexto, tanto en el sistema internacional como al interior de las economías que lo componen.

La cultura del privilegio es incompatible con la cultura del esfuerzo, la innovación y la cooperación. Es por eso incompatible con la diversificación productiva y el aumento de la productividad. Hay en esta relación un ciclo vicioso: la reducida diversificación favorece la desigualdad porque mantiene una parte significativa de los trabajadores en actividades de baja productividad y en la informalidad; y al mismo, la desigualdad genera una economía política que reproduce privilegios y así deprime la competitividad y la productividad. Es por eso que el tema de la igualdad debe estar en el centro de las discusiones sobre el desarrollo, como la CEPAL lo ha sostenido tradicionalmente, y especialmente en los últimos documentos del Período de Sesiones.

América Latina se encuentra fuertemente rezagada en la construcción de una sociedad inclusiva. La medición del Latinobarómetro (2016) sobre el indicador de confianza interpersonal se encuentra en promedio en un valor sumamente bajo, 17%. En paralelo ha caído el apoyo al sistema democrático, en la medida que no se lo percibe capaz de reducir las desigualdades de ingresos y derechos (inclusive ante la ley).

Los indicadores negativos que se observan en el plano de las relaciones interpersonales y del sistema político son coherentes con la debilidad de las políticas públicas como instrumento de inclusión y desarrollo. El sistema fiscal latinoamericano tiene un efecto redistributivo limitado, muy inferior al que se observa en otras partes del mundo. El coeficiente de Gini de los países de la región se reduce muy poco después que se redistribuyen los ingresos por la vía de impuestos y transferencias. Esto implica que los perdedores en el sistema de mercado no tienen mecanismos de protección que les permita absorber los choques, de competitividad o tecnológicos, que sufre toda economía abierta. No sorprende, entonces, que los grupos de menores ingresos tengan poca confianza en la capacidad del sistema político de incluirlos como ciudadanos portadores de derechos.

Una gran conclusión emanada de nuestros debates del pasado período de sesiones es que no cualquier Estado sirve para cumplir con los retos que enfrentan América Latina y el Caribe. Para que la región pueda crecer más y mejor, con superación de la heterogeneidad estructural, corrección de las disparidades territoriales, generación de empleos y reducción de las brechas sociales, se requiere la vuelta de la política y un Estado que interviene para redistribuir, regular y fiscalizar pero con vistas a igualar.

En este marco, el papel de la política industrial promoviendo la transformación productiva es central. El cambio estructural implica colocar en el centro de la dinámica de crecimiento los cambios cualitativos en la estructura productiva. Es necesario, tanto para una mejor inserción global como para un dinamismo interno virtuoso en el ámbito de la productividad y el empleo, procurar mayor participación de los sectores intensivos en conocimiento en la producción total. La política industrial fue durante muchos años anatema en la región; hoy es reconocida como una dimensión clave del desarrollo. Es necesario recuperar el tiempo perdido y construir las alianzas que promuevan la diversificación productiva.

Es por todos estos motivos que este seminario internacional tiene tanta importancia para la CEPAL. Es necesario entender las dinámicas financiera, productiva, tecnológica, del empleo y de la economía política, que restringen los espacios de las políticas para el desarrollo sostenible, o que abren oportunidades para reducir brechas en un mundo desigual. Los especialistas que hemos reunido en este seminario nos traen una reflexión madura sobre cómo responder a esos cambios y sobre cómo avanzar en la dirección de los Objetivos del Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, compromisos asumidos por las Naciones Unidas en conjunto con la comunidad internacional. Son reconocidos especialistas que se complementan cubriendo las distintas áreas que son el foco de este seminario, y cuyas contribuciones van a alimentar dos días de intensos debates y aprendizaje para todos nosotros.

Amigas y amigos,

Por favor permítanme ahora referirme brevemente a la rica tradición intelectual de la que van a participar los estudiantes de la Escuela de Verano. La CEPAL ha sido el centro del pensamiento del desarrollo latinoamericano y la Escuela de Verano une los estudios de los pioneros del desarrollo de la región con las investigaciones, técnicas y metodologías más recientes, con el fin de ofrecer a la nueva generación de economistas e investigadores la oportunidad de debatir, discutir y analizar el desarrollo latinoamericano desde una perspectiva regional, no convencional y orientada a las políticas públicas. A lo largo de sus distintas ediciones, la Escuela se ha consolidado como un espacio plural de pensamiento promoviendo la discusión, la reflexión, y la generación e intercambio de ideas sobre las políticas a favor del crecimiento y del combate a la desigualdad entre los jóvenes investigadores de todo el mundo. Desde su inicio han participado más de 500 estudiantes de 35 países de diferentes universidades del mundo.

Fue en estos corredores y pasillos que nuestro fundador intelectual Raúl Prebisch desarrolló y gestó algunas de sus ideas y contribuciones más importantes. Entre ellas, recordamos las siguientes: (a) que el progreso técnico genera asimetrías y que tiende a concentrar su aspectos más dinámicos en las economías desarrolladas; (b) que su difusión lenta y desigual hacia la periferia genera en esta última una estructura poco diversificada, con la mayor parte del empleo en actividades de muy baja productividad; (c) que esta difusión parcial, acotada del progreso técnico, y la debilidad del cambio estructural, están asociadas a la heterogeneidad estructural. Esta última se define en función de las grandes diferencias en la productividad del trabajo entre sectores y unidades productivas que existen en las economías de la región, agravando los problemas de la desigualdad.

Muchas de estas ideas son parte del acervo de conocimientos que ofrece la moderna teoría del desarrollo, aunque no fueron fácilmente aceptadas entre los economistas, y aun hoy día son con frecuencia olvidadas. Las mismas fueron discutidas, ampliadas y perfeccionadas en la propia CEPAL a lo largo de los años, con los aportes de Celso Furtado, Aníbal Pinto, Osvaldo Sunkel y Fernando Fajnzylber. Más recientemente, la institución avanzó al poner en el centro del debate el tema de la igualdad. Los distintos documentos de la CEPAL recuperan este concepto como una dimensión central del desarrollo y lo articulan con los temas de la transformación productiva y las políticas para el desarrollo. Se avanza hacia una visión integrada del desarrollo, que vincula corto y largo plazo, ciclo y tendencia, y propone una coordinación de políticas (macroeconómicas, industriales a sociales) a favor del crecimiento y la igualdad.

La discusión de éstos y otros temas urgentes para la región les reserva el curso que hoy inauguramos y al que le deseo el mayor y mejor de los éxitos.

Antes de terminar me gustaría citar a Raúl Prebish y la frase final del “manifiesto” del desarrollo latinoamericano de 1949 donde afirma, y la CEPAL de hoy en día re-afirma, que “Si se logra realizar [la] investigación [de la estructura económica de nuestros países, su forma cíclica de crecer y sus debilidades] con imparcialidad científica y estimular la formación de economistas capaces de ir captando las nuevas manifestaciones de la realidad reviendo sus problemas y colaborando a la busca de soluciones se habrá hecho un servicio de incalculable importancia para el desarrollo económico de América Latina”[1].

Muchas gracias.

[1] Prebisch, 1949, El desarrollo de América Latina y algunos de sus principales problemas, Naciones Unidas, NY

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