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Fortalezas y desafíos regionales

Fortalezas y desafíos Regionales

América Latina y el Caribe es una región del planeta excepcional, que se caracteriza por su extraordinaria diversidad biológica o biodiversidad: tiene todos los climas y ecosistemas del mundo. Contiene subregiones o lugares emblemáticos por su icónica diversidad biológica como las selvas y bosques de Meso y Centroamérica, el Amazonas, los arrecifes del Caribe, el Golfo de California, islas oceánicas como las islas Galápagos, la Patagonia chilena y argentina, entre tantas otras. A nivel mundial, tiene la mayor diversidad de flora y alberga una enorme cantidad de especies y variedades de hongos, líquenes, animales terrestres, marinos, dulceacuícolas, microorganismos, algunos únicos, que sólo se encuentran en sitios específicos o que no se distribuyen en otros continentes. De hecho, tenemos la mayor proporción de países llamados países megadiversos en el mundo por su alta biodiversidad: Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Perú y Venezuela.

Pero debido a las altas tasas de transformación del paisaje, somos una de las zonas del mundo con mayor amenaza a nuestro patrimonio natural y cultural (The World Bank, 2012). En América Latina y el Caribe hay diez de las 35 áreas conocidas como “hotspots” de biodiversidad de los cinco continentes, zonas de gran preocupación a nivel mundial por su doble condición de alta biodiversidad y amenaza.

De acuerdo al análisis de los cambios en los bosques del mundo realizado por la FAO y colaboradores, a nivel global en los últimos 25 años (1990-2015), la pérdida más grande de área boscosa ocurrió en los trópicos, especialmente en América del Sur y en África, aunque la tasa de pérdida en esas regiones ha disminuido sustancialmente en los últimos cinco años. La tasa de este periodo para América del Sur es abrumadora: perdimos 400 millones de hectáreas de bosque primario (-0,32% anual). Afortunadamente, el empleo en las actividades forestales y el área de bosque en áreas protegidas tuvieron una tendencia positiva (734 millones de personas de 1990 a 2010 y 287 millones de ha protegidas en 2015), respectivamente (FAO, 2015).

Mitchel et al. (2012) señalan que los cambios en la cobertura de vegetación leñosa están relacionados con demandas globales, como el incremento mundial en la demanda de alimentos y no con cambios locales como el incremento de la población.

 

Tenemos una fuerte dualidad, a pesar de que por un lado somos una región con una fuerte pérdida de biodiversidad, tenemos muchísimos de casos de éxito en el manejo adaptativo, sostenible y diversificado de recursos naturales como pesquerías artesanales o manejo sostenible de bosques por comunidades locales manteniendo la masa y complejidad estructural del hábitat. En ese sentido, contamos con un capital humano y cultural a nuestro favor. Reconocer la solidaridad intergeneracional de manera transectorial, la importancia ética, económica, social y de subsistencia futura de los ecosistemas y especies, sean costeros, marinos, terrestres, desiertos, bosques, selvas y asegurar el bienestar de las culturas y formas de vida que habitamos nuestro territorio, es un desafío enorme y urgente.

 


03 Ríos libres- Números Naturales from Natural Numbers on Vimeo.

 


01 Sardinas - Numeros Naturales from Natural Numbers on Vimeo.

 


06 Ecoturismo Marino - Números Naturales from Natural Numbers on Vimeo.

 

 

Para lograr el desarrollo sostenible en ALC, la CEPAL propone impulsar un cambio estructural progresivo que aumente la incorporación de conocimiento en la producción, garantice la inclusión social y se haga cargo del cambio global y climático. Plantea un gran impulso ambiental para estimular crecimiento con igualdad y sostenibilidad del desarrollo, con mayores inversiones públicas, por ejemplo, en nuevas fuentes de energía bajas en emisiones de carbono o que sean más sostenibles en el uso de los recursos, que implique la creación de empleos de calidad. Para encauzar las inversiones en la dirección deseada y hacerlas viables, es necesario generar los incentivos correctos y la transición no será fácil, pero hay que fortalecerla (CEPAL, 2016).

América Latina y el Caribe debe de tomar el desafío de ser una de las regiones más biodiversas del planeta, que culturalmente se ha desarrollado en torno a sus recursos naturales, genéticos, conocimiento tradicional y paisajes, para generar incentivos positivos para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, como ampliar las cadenas de valor, los usos y servicios de sus recursos, los mercados regulados y priorizar actividades económicas sostenibles y a su vez, eliminar subsidios nocivos, armonizar, coordinar y construir políticas públicas coherentes con los desafíos del cambio global del siglo XXI.

 

Hay un consenso a nivel de acuerdos internacionales de que no podemos seguir con el actual modelo económico de mirada cortoplacista. El diagnóstico de la CEPAL establece que es insostenible debido –a grandes rasgos- a que la economía está muy asociada a mercados volátiles con un menor crecimiento de la producción y comercio, con un desacople del sistema financiero, vinculado a una elevada desigualdad, con grandes consecuencias sociales, políticas ambientales.

Las soluciones para temas tan complejos no son sencillas, cambiar nuestros patrones de producción, distribución y consumo no son desafíos menores, pero es inminente. Mejorar la coordinación intra-gubernamental, así como entre los distintos niveles de gobierno, mejorar la coherencia de las políticas públicas alineando los incentivos que integren las externalidades negativas de un uso desproporcionado de los recursos, así como incorporar aspectos sociales y equitativos, es imperativo. Este es un desafío ético impostergable pero también un desafío económico, nadie puede quedar atrás y es indispensable entender que la solución pasa por todos.