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Estudio de CEPAL destaca las sinergias público-privadas en la producción de energía en EE.UU.

Las políticas activas en materia energética son necesarias y oportunas, ya que la sola disponibilidad de recursos no garantiza su explotación económica, indica el documento.

11 de enero de 2016|Noticia

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Unas bombas extraen petróleo de un pozo en Los Ángeles, California (EE.UU.).
Foto: Andrew Gombert/EFE.

Las iniciativas adoptadas por el sector público desde los años 70 y la colaboración del ámbito privado y de las universidades y centros de investigación jugaron un papel fundamental en el auge de la producción de petróleo y gas de esquisto en Estados Unidos, según destaca un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El documento Energía y políticas públicas en los Estados Unidos: Una relación virtuosa para el desarrollo de fuentes no convencionales analiza los factores que permitieron desarrollar y hacer comercialmente viable a finales de los años 90 la extracción de las reservas de gas y petróleo de las formaciones de esquisto bituminoso mediante las técnicas de perforación horizontal y fracturación hidráulica (fracking).

La tradicional visión del desarrollo de energía de esquisto sugiere que la implementación de esta tecnología se vio favorecida por la subida de los precios de los hidrocarburos en la década del 2000, un factor que habría llevado a varias empresas a invertir en recursos que antes no resultaban competitivos. Sin embargo, este estudio destaca que el desarrollo de políticas públicas activas de apoyo al ámbito de la energía y los 40 años de asociación entre los sectores público y privado en esta materia son cruciales para entender el nuevo panorama energético en ese país.

A partir del embargo de petróleo hacia EE.UU. que los países de Medio Oriente decretaron en 1973, el documento repasa el papel que tuvieron instituciones como la Administración de Investigación y Desarrollo de Energía (Energy Research and Development Administration, ERDA, en funcionamiento de 1974 a 1977) y el Departamento de Energía (Department of Energy, DOE, desde 1977), en el impulso de nuevas tecnologías de producción energética.

En esa época, los altos costos y riesgos de la perforación horizontal y la falta de conocimiento de la geología de los yacimientos de esquisto desincentivaban las inversiones de las empresas privadas. Ante ello, el sector público comenzó a apoyar la investigación y desarrollo, incentivar la inversión y aplicar estímulos fiscales, y se alió con un sector privado predispuesto a trabajar con las instituciones públicas y a apostar por la innovación.

El estudio, elaborado por la Oficina de la CEPAL en Washington, también hace mención a otros organismos reguladores de la producción de gas y petróleo de esquisto y al marco normativo en esta área, y esboza las posibles perspectivas que afronta este sector y su impacto tanto en la economía, especialmente en la industria manufacturera, como en el medioambiente.

El informe concluye que las políticas activas en materia energética son necesarias y oportunas, ya que la sola disponibilidad de recursos no garantiza su explotación económica, y que la gestión gubernamental no sustituye la innovación del sector privado, sino que reduce sus riesgos, especialmente en la fase de exploración.

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