El voluntariado como motor clave para acelerar la Agenda 2030 en América Latina y el Caribe
El voluntariado como infraestructura social para la Agenda 2030
En el marco de la Mesa 4: “ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles”, se subrayó que el voluntariado no solo complementa las políticas públicas urbanas, sino que resulta fundamental para fortalecer la cohesión social, la resiliencia comunitaria y la sostenibilidad de las ciudades. Desde la experiencia de Chile, se destacó que las redes de voluntariado permiten preparar a las comunidades frente a emergencias climáticas y contribuir a reducir brechas sociales en entornos urbanos altamente desiguales.
“Las ciudades sostenibles no se construyen únicamente desde la planificación o la infraestructura física, sino también desde comunidades organizadas y comprometidas. El voluntariado es infraestructura social para alcanzar la Agenda 2030”, afirmó Mauricio Fuentes, Coordinador de la Unidad de Voluntariado y Participación Ciudadana del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) de Chile y punto focal para el Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible (IVY 2026).
Desde el ámbito gubernamental, se hizo énfasis en la necesidad de reconocer el aporte de las personas voluntarias que sostienen procesos comunitarios en los territorios. En particular, se señaló que uno de los principales desafíos para los Estados es trabajar de manera articulada con las comunidades al implementar políticas públicas, especialmente en áreas como vivienda, ordenamiento territorial y desarrollo urbano, donde la acción colectiva y voluntaria resulta indispensable para construir las ciudades que las sociedades aspiran a habitar.
Marcos institucionales y participación ciudadana
Las discusiones del Foro también pusieron de relieve avances institucionales en la región. La delegación de Guatemala destacó su Ley para la Promoción del Voluntariado como un ejemplo de articulación efectiva entre el Estado y la sociedad civil, orientada a reconocer, facilitar y fortalecer la acción voluntaria como parte integral del desarrollo sostenible.
Asimismo, desde el Foro de Niñas, Niños, Adolescentes y Jóvenes y la Reunión del Mecanismo de Participación de la Sociedad Civil en la Agenda de Desarrollo Sostenible, se destacó el voluntariado como una vía central de participación ciudadana, que amplía y democratiza el involucramiento en los asuntos públicos, fortalece la cohesión social y la resiliencia comunitaria, y promueve una ciudadanía activa desde lo local, reforzando la organización comunitaria, el ejercicio de derechos y el diálogo entre comunidades e instituciones.
IVY 2026: una oportunidad para fortalecer la acción voluntaria
En conjunto, las reflexiones surgidas durante el Foro transmitieron un mensaje claro: avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible requiere no solo capacidades institucionales y recursos técnicos, sino también una infraestructura social sólida, basada en una ciudadanía activa, organizada y comprometida con el desarrollo de sus territorios.
Son precisamente las personas y organizaciones voluntarias quienes, a través de su acción sostenida, hacen posible la articulación entre comunidades, instituciones y políticas públicas. El Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible (IVY 2026) ofrece una oportunidad estratégica para reconocer y visibilizar este aporte, fortalecer las condiciones en las que se desarrolla el voluntariado y potenciar su contribución a la implementación de la Agenda 2030 en América Latina y el Caribe.