Historia Oral | Recuerdos de Mariela Garabedian en la CEPAL

13 Abr 2026 | Nota informativa
Mariela Garabedian, protagonista de la serie «Historia Oral» de la Biblioteca Hernán Santa Cruz.
Mariela Garabedian, protagonista de la serie «Historia Oral» de la Biblioteca Hernán Santa Cruz.

Vea la video entrevista

Mariela Garabedian ingresó a la CEPAL el 13 de noviembre de 1978, aunque su vínculo con la institución comenzó mucho antes. Como hija de Antonio Garabedian, refugiado armenio que trabajó en los Servicios Generales de la organización, conoció el terreno donde hoy se levanta la sede de la CEPAL cuando aún era un espacio en construcción. De niña visitaba el lugar mientras su padre participaba en las labores vinculadas al nuevo edificio.

“Siempre digo que, no sé si yo pertenecí a la CEPAL o si la CEPAL perteneció a mí”, recuerda.

Su llegada formal a la institución se produjo tras el fallecimiento de su padre. Hasta entonces, trabajaba en la FAO, pero fue contactada por Recursos Humanos y aceptó incorporarse a la División de Administración. Poco tiempo después fue trasladada al área de personal, hoy Recursos Humanos, donde desarrollaría la mayor parte de su trayectoria profesional durante más de treinta años.

Desde esa posición vivió algunos de los momentos más complejos de la historia institucional, como las crisis financieras de comienzos de los años ochenta, que implicaron reducciones significativas de personal. Para ella, esos procesos tuvieron un fuerte impacto humano: colegas cercanos debieron abandonar la organización, lo que generó un clima de incertidumbre y tensión entre quienes permanecieron.

A lo largo de su carrera participó en distintos comités vinculados a la clasificación de puestos, ascensos y nombramientos del personal. Sin embargo, al mirar retrospectivamente su trayectoria, destaca sobre todo la dimensión humana de su trabajo.

“El trabajo en recursos humanos tiene que ver con las situaciones personales de cada funcionario”, explica, subrayando la importancia de escuchar y orientar a quienes enfrentaban dificultades laborales o personales.

Su paso por la CEPAL también estuvo marcado por la vida comunitaria de la institución. Participó activamente en el coro, que marcó su trayectoria, con diversas anécdotas en ese tiempo.

Al recordar su experiencia, Garabedian resume el significado de la institución en términos profundamente personales: “La CEPAL fue mi vida, no solo laboral, sino también familiar”.

Suscripción

Reciba las notas de prensa de la CEPAL por correo electrónico.