CEPAL presenta propuestas para mejorar las políticas de CTI de la región en seminario de la Universidad de Chile
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En el marco del seminario “Modelos de Vinculación Universidad-Industria: Generando colaboraciones desde una mirada estratégica con impacto territorial”, organizado por la Dirección de Innovación y la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó sus más recientes hallazgos sobre las políticas de ciencia, tecnología e innovación (CTI) en la región, con el objetivo de mejorar la forma en que estas se diseñan y ejecutan.
En representación de la CEPAL, Edwin Ramírez, Oficial de Asuntos Económicos en la División de Desarrollo Productivo y Empresarial, planteó que las políticas de CTI deben estar estrechamente alineadas con las políticas de desarrollo productivo, como parte de la nueva visión que la Comisión regional propone para superar la trampa de baja capacidad para crecer de América Latina y el Caribe, explicada en gran medida por una productividad estancada.
Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación para el desarrollo productivo
Este enfoque se recoge en el documento insignia Panorama de las Políticas de Desarrollo Productivo 2025 de la CEPAL, particularmente en su capítulo 2 que analiza los esfuerzos de los países y territorios de la región en diversos ámbitos estratégicos de las políticas de ciencia, tecnología e innovación. En este sentido, el análisis muestra que solo 16 de los 33 países de América Latina y el Caribe cuentan con una estrategia específica en este ámbito. Además, apenas el 37% de estas políticas identifica con claridad a los organismos responsables de su implementación.
Los estudios de la CEPAL advierten también que muchas políticas de CTI no contemplan mecanismos de seguimiento ni informes periódicos de avance, y carecen de previsiones presupuestarias explícitas. Si bien existen espacios formales de coordinación interinstitucional en CTI, el análisis revela una baja incidencia en la toma de decisión sobre el uso de recursos y una limitada publicación sistemática de actas, lo que dificulta hacer trazabilidad sobre estos mecanismos.
Fortalecer las capacidades institucionales TOPP
Otro de los aspectos destacados por Ramírez fue la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales TOPP (técnicas, organizacionales, políticas y prospectivas) de las entidades responsables de las políticas de CTI. En este sentido, la CEPAL señala que estas instituciones deben llevar a cabo ejercicios de reflexión interna para identificar oportunidades de mejora, especialmente en contextos marcados por alta rotación de personal, cambios frecuentes de prioridades y vulnerabilidad frente a los ciclos políticos. Un eje central de este fortalecimiento es el desarrollo de capacidades para sistematizar aprendizajes y gestionar conocimiento institucional.
Instrumentos de CTI más diversos y alineados con el desarrollo productivo
Como último punto a mejorar Ramirez destacó las oportunidades de mejora en los instrumentos de CTI. Señaló que la región debe avanzar hacia sistemas de apoyo e incentivos más diversos, que complementen las subvenciones concursables tradicionales —generalmente orientadas a proyectos de investigación o formación de talento— con instrumentos que consideren múltiples vías de apoyo a los actores que generan innovación. Actualmente, explicó, predominan proyectos poco articulados con las prioridades de desarrollo productivo, altamente atomizados, de bajo monto y corta duración, lo que limita su impacto.
Principales recomendaciones de la CEPAL
Para concluir, Ramírez destacó que el documento de la CEPAL propone un total de 68 recomendaciones específicas para mejorar el diseño y la implementación de las políticas de CTI en la región. Estas propuestas se organizan en seis ejes de acción y consideran el nivel de madurez de las políticas, con el fin de definir los abordajes más adecuados. Entre los mensajes centrales se encuentran la necesidad de alinear las políticas de CTI con el desarrollo productivo, fortalecer la coordinación y la gobernanza multiactor, robustecer las capacidades TOPP de las entidades responsables, diversificar y escalar los instrumentos, mejorar el financiamiento —así como su orientación y calidad— y aprovechar las oportunidades de cooperación regional y extrarregional, así como espacios de diálogo que integren al sector público, privado, la academia y la sociedad civil.