Unos 134 millones de personas afrodescendientes viven en la región de América Latina en la actualidad. Las personas afrodescendientes continúan rezagadas en la mayoría de los indicadores socioeconómicos y siguen siendo, junto con los pueblos indígenas, el segmento más persistente de la población de la región que vive en la pobreza, fruto de una historia de subyugación endémica y estructural, marginación discriminación y racismo.
La discriminación y el racismo estructural determinan una privación constante de derechos en todos los ámbitos -salud, educación, protección social, empleo digno, acceso a vivienda, entre otros-, que se ve profundizada en el marco de la pandemia y que podría acrecentar aún más las desigualdades en desmedro de las poblaciones afrodescendientes. En este contexto, la pandemia podría estar afectando de manera desproporcionada a estos grupos, aunque la escasa información desagregada limita la calidad de los análisis que permitan orientar las políticas y estrategias de respuesta.
En el marco de las especificidades que presenta cada uno de los países de la región, es importante considerar además el papel protagónico de la población afrodescendiente en la recuperación económica y social en el proceso de reconstrucción de unas sociedades profundamente afectadas por las obligadas medidas sanitarias.