Impactos económicos del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades

3 Dic 2025 | Enfoques

El acelerado envejecimiento poblacional en América Latina y el Caribe plantea importantes desafíos para el crecimiento económico, el mercado laboral y la sostenibilidad de las políticas de protección social, pero también abre oportunidades para dinamizar sectores como los de la salud, el cuidado, el turismo y la vivienda adaptada, así como la industria farmacéutica y los sectores tecnológico y financiero. 

Una reciente investigación del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)- División de Población de la CEPAL, titulada “Impactos económicos del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades”, examina la interacción entre el envejecimiento poblacional y la capacidad de generar ingresos, los patrones de consumo y las transferencias intergeneracionales. El análisis subraya que una mayor productividad y una mayor participación de las mujeres y de las personas mayores en la fuerza laboral constituirán elementos fundamentales para atenuar los efectos adversos del envejecimiento en el crecimiento económico.

El rápido envejecimiento poblacional es un gran reto para una región cuyos países carecen de Estados de bienestar consolidados. Esto significa que los sistemas de protección social son insuficientes para responder a las necesidades de las personas mayores, quienes además solo logran una participación en el mercado laboral en condiciones precarias, enfrentan dificultades para acceder a servicios de salud de calidad y se ven afectadas por la cobertura limitada de las redes de cuidado. 

Pero el envejecimiento de la población también ofrece oportunidades económicas. Para aprovecharlas y enfrentar los desafíos concomitantes, es imperativo diseñar políticas públicas que aborden las desigualdades estructurales y orienten de manera estratégica los esfuerzos públicos y privados. En este sentido, una serie de experiencias internacionales, como la de la República de Corea, ofrecen valiosos ejemplos de políticas innovadoras que podrían adaptarse a la región.

El rápido proceso de envejecimiento poblacional y el fin del bono demográfico en América Latina y el Caribe

El envejecimiento poblacional está remodelando las economías y las sociedades. Según las estimaciones, en 2024 había alrededor de 65 millones de personas de 65 años y más en América Latina y el Caribe, lo que representa el 9,9% de la población total. Para 2050, se estima que este grupo etario alcance los 138 millones de personas, lo que equivaldría al 18,9% de la población regional. 

En la región, se proyecta que el grupo de mayor crecimiento sea el de personas de 80 años y más, cuya proporción se triplicará en los próximos 30 años. Este segmento presenta mayores probabilidades que otros grupos etarios de vivir con alguna discapacidad y enfrentar situaciones de dependencia funcional, lo que contribuye al aumento de la demanda de cuidados.

El envejecimiento poblacional, si bien representa un logro social, especialmente en relación con el aumento sostenido de la esperanza de vida, conlleva desafíos y oportunidades que demandan una respuesta coordinada de las políticas públicas, el sector privado y la sociedad civil. Aunque la región se encuentra aún en una fase moderada de este proceso, deberá enfrentar los retos propios de una sociedad envejecida en un contexto particularmente adverso: un menor desarrollo económico, una transición demográfica más acelerada, la ausencia de Estados de bienestar consolidados y mayores desigualdades estructurales en comparación con regiones como Europa.

Los cambios en la estructura etaria de la población afectan directamente las variables económicas. La fuerza laboral, los ingresos, el consumo, el ahorro y el crecimiento económico están determinados por el ciclo de vida de las personas. Asimismo, la sostenibilidad financiera de los sistemas públicos de pensiones, salud, educación y cuidado depende críticamente de la composición por edad de la población. 

El bono demográfico, que consiste en una ventana de oportunidad durante la transición demográfica cuando la población en edad de trabajar supera a la dependiente, impulsa el ingreso per cápita, el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Sin embargo, en América Latina y el Caribe, este período está llegando a su fin debido al acelerado envejecimiento poblacional. En muchos países de la región, la ventana ya se ha cerrado o está por cerrarse sin que se haya aprovechado plenamente. Se proyecta que el bono demográfico concluya para el promedio regional en 2028, aunque con notables diferencias nacionales: su duración, por ejemplo, va desde 29 años en Guadalupe hasta 93 años en el Estado Plurinacional de Bolivia (véase el gráfico 1).

Gráfico 1: América Latina y el Caribe: inicio, fin y duración del bono demográfico
(En número de años)

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Fuente: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía -División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Estimaciones y proyecciones de la población, revisión 2024. https://www.cepal.org/es/pagina/estimaciones-proyecciones-archivos-excel y Naciones Unidas. World Population Prospects 2024. https://population.un.org/wpp/

Caracterización socioeconómica de las personas mayores en la región

La heterogeneidad en las condiciones de vida de las personas mayores de 65 años en América Latina y el Caribe refleja las profundas desigualdades estructurales de la región. Aunque existen variaciones entre países, predominan algunos desafíos comunes, como la insuficiencia de los sistemas de protección social, la precariedad laboral, el acceso limitado a salud y cuidados, y la vulneración sistemática de los derechos humanos de las personas mayores. Tales carencias comprometen seriamente sus medios de vida y su bienestar.

Estas vulnerabilidades se intensifican en poblaciones históricamente desaventajadas, como las mujeres, los Pueblos Indígenas, y las personas afrodescendientes, migrantes y con discapacidad, en quienes se superponen y refuerzan múltiples formas de exclusión. Esto constituye un obstáculo determinante para el ejercicio efectivo de sus derechos económicos, sociales y culturales, y de ese modo perpetúa los ciclos de desventaja y desigualdad.

En América Latina, una proporción significativa de personas mayores depende económicamente de pensiones que resultan insuficientes: en 2023, el 43% de las personas recibían pensiones insuficientes. Asimismo, se observaba una marcada desigualdad entre el quintil más pobre (83%) y el más rico (29,5%) y una brecha de género en perjuicio de las mujeres. Esta insuficiencia de ingresos obliga a muchas personas a permanecer en el mercado laboral o a volver a incorporarse a este: en 2024, una de cada cuatro personas mayores formaba parte de la fuerza de trabajo.

El envejecimiento está también modificando la composición de la fuerza laboral, y se observa un aumento constante del peso relativo de las personas de 65 años y más, una disminución del de las personas jóvenes, y un aumento sostenido de la participación de mujeres.

Para extender la vida laboral de manera productiva y sostenible, es necesario promover la buena salud entre las personas mayores. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, a los 60 años, las personas pueden esperar vivir entre 10,6 y 17,6 años saludables, según el país. Un mejor estado de salud en la vejez favorece el bienestar individual y crea una oportunidad para fomentar el envejecimiento activo y aprovechar la experiencia acumulada de este grupo etario. 

Desde una perspectiva de gasto, los hogares con personas mayores, especialmente aquellos compuestos exclusivamente por ellas, priorizan el gasto en salud y vivienda, mientras que los hogares sin personas mayores destinan una proporción mayor a educación. Además, las desigualdades en el consumo son más marcadas en los hogares compuestos solo por personas mayores. Los datos sobre hogares urbanos en 13 países de la región indican que, en este tipo de hogares, el quintil de mayores ingresos concentra el 42,2% del gasto total, frente a solo un 6,2% del quintil de menores ingresos, mientras que, en los hogares sin personas mayores, el quintil más rico concentra el 25,0% del gasto total, y el quintil más pobre, el 14,8%.

Impactos económicos del envejecimiento: desafíos y oportunidades

Las cuentas nacionales de transferencia (CNT) permiten medir y analizar los flujos económicos entre edades y generaciones. Estas muestran que la diferencia entre el ingreso y el consumo en el ciclo de vida se caracteriza por dos etapas deficitarias, durante la infancia y en edades más avanzadas, y una etapa superavitaria en edades laborales. Al inicio y al final de la vida, el consumo supera los ingresos laborales, mientras que entre ambas etapas el ingreso es mayor que el consumo. Esto pone de manifiesto la dependencia de mecanismos de transferencia, privados o estatales, para financiar el consumo durante la infancia y la vejez (véase el gráfico 2).

Gráfico 2: América Latina (6 países)[a]: ingresos laborales y consumo per cápita, por edad, alrededor de 2014
(Relativo al ingreso laboral promedio entre los 30 y los 49 años)

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Fuente: Cecchini, S., Comelatto, P., Holz, R., Kang, S. y Paes, Y. (2025). Impactos económicos del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. Serie Población y Desarrollo (140) (LC/TS.2025/50). Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
[a] Promedio simple de la Argentina (2016), el Brasil (2008), Chile (2017), Costa Rica (2013), el Paraguay (2014) y el Perú (2014).

El análisis del déficit del ciclo de vida mediante las cuentas nacionales de transferencias revela la evolución de los ingresos y el consumo a lo largo de la vida, la redistribución intergeneracional de recursos y la influencia de la estructura demográfica en estos patrones. Este enfoque proporciona información fundamental para proyectar los efectos del envejecimiento poblacional y diseñar políticas públicas sostenibles.

Las diferencias que se observan entre países en el déficit y el superávit reflejan las diferencias tanto en la transición demográfica como en los arreglos institucionales públicos y privados que permiten financiar los déficits mediante reasignación de recursos desde la etapa superavitaria, como las transferencias, la acumulación de capital (ahorro) y el endeudamiento.

En seis países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Paraguay y Perú), se observa este déficit a lo largo del ciclo de vida. Entre ellos, Chile registra el menor, del 26% del ingreso laboral, y el Paraguay, el mayor, del 78%. El superávit en edades laborales es bajo, con un máximo del 19% en Chile y un mínimo del 5% en el Paraguay. En la vejez, el consumo per cápita en Chile equivale al 144% del registrado en la niñez, mientras que en el Paraguay apenas alcanza el 99%, lo que refleja un mayor envejecimiento poblacional en Chile que en el Paraguay, y un consumo relativamente más alto en edades avanzadas.

En estos países, se observa un patrón común: las estructuras demográficas aún jóvenes generan déficits más altos en la infancia que en la vejez. Sin embargo, los cambios en la estructura etaria —la disminución de la población joven y el aumento de la población mayor— invertirán esta situación (véanse los gráficos 3A y 3B). Para 2050 se proyecta que, en el Brasil, Chile y Costa Rica, el déficit en la vejez supere al infantil. En la Argentina, el Paraguay y el Perú, el déficit en la etapa inicial de la vida continuará siendo mayor que el déficit en la vejez, aunque con brechas más reducidas. Para 2100, se prevé que el déficit en la vejez sea superior al de la niñez en todos los países excepto el Paraguay, con multiplicadores que irán desde 2 veces en el Perú hasta 3,5 en Chile. Este aumento en la etapa final de la vida responde al mayor consumo concentrado en dichas edades. 

Gráfico 3: América Latina (6 países)[a]: déficit del ciclo de vida agregado, por edad, último año con información disponible y 2100
(Relativo al ingreso laboral promedio entre los 30 y los 49 años)  

grafico3

Fuente: Cecchini, S., Comelatto, P., Holz, R., Kang, S. y Paes, Y. (2025). Impactos económicos del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. Serie Población y Desarrollo (140) (LC/TS.2025/50). Comisión Económica para América Latina y el Caribe y Naciones Unidas. World Population Prospects 2024. https://population.un.org/wpp/
[a]: Argentina, 2016; Brasil, 2008; Chile, 2017; Costa Rica, 2013; Paraguay, 2014; Perú, 2014.
Nota: Dado que el déficit del ciclo de vida (DCV) se calcula como consumo menos ingresos laborales, un valor positivo del DCV indica un déficit, mientras que un valor negativo refleja un superávit. 
 

Este cambio progresivo en el peso relativo de los déficits por edad es clave para comprender el potencial del segundo bono demográfico, que emerge del envejecimiento y de la acumulación de activos por parte de las personas mayores para financiar su consumo. Si dichos activos se canalizan hacia inversiones productivas, podrían impulsar la productividad y el crecimiento económico de forma sostenida. Sin embargo, la realización del segundo bono demográfico en América Latina y el Caribe enfrenta desafíos, como las menores capacidades de ahorro y los mercados financieros menos profundos que en los países desarrollados.

El envejecimiento también afecta el producto interno bruto (PIB) per cápita debido a la disminución de la proporción de población en edad de trabajar y a las menores tasas de empleo típicas de los trabajadores mayores, cuyo peso demográfico aumenta. En América Latina, dependiendo de la fase de envejecimiento en la que se encuentre cada país, estos dos factores podrían restringir o facilitar la expansión del PIB per cápita en los próximos 25 años. 

Según las proyecciones, el cambio anual del PIB per cápita en América Latina entre 2025 y 2050 a causa del envejecimiento irá de un descenso de un cuarto de punto porcentual en el Brasil a un aumento del 0,73% en Guatemala. Además del Brasil, se proyecta una caída anual del PIB per cápita de Chile (0,11%), Costa Rica (0,02%) y Colombia (0,02%), países donde ya se cerró la ventana del bono demográfico. Los países que experimentarán las mayores expansiones del PIB per cápita son Guatemala (0,73%), El Salvador (0,51%) y Honduras (0,49%) (véase el gráfico 4).

Gráfico 4: América Latina (16 países): variación anual del PIB per cápita debido al cambio demográfico, 2025-2050
(En porcentajes)

grafico4

Fuente: Cecchini, S., Comelatto, P., Holz, R., Kang, S. y Paes, Y. (2025). Impactos económicos del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. Serie Población y Desarrollo (140) (LC/TS.2025/50). Comisión Económica para América Latina y el Caribe; Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía-División de Población de la CEPAL. Estimaciones y proyecciones de la fuerza de trabajo: revisión 2024 y Naciones Unidas. World Population Prospects 2024. https://population.un.org/wpp/

El impacto negativo en el PIB per cápita podría mitigarse mediante mejoras sustanciales en la productividad, la inversión estratégica en educación y capacitación profesional, y la incorporación plena de las mujeres y las personas mayores y migrantes a la fuerza de trabajo.

Experiencias internacionales de políticas públicas para aprovechar las oportunidades económicas del envejecimiento

Aprovechar las oportunidades económicas del envejecimiento, y responder a los desafíos de este cambio demográfico en las sociedades y economías, precisa políticas públicas que orienten adecuadamente las inversiones y los esfuerzos públicos y privados en múltiples sectores. Estas políticas deben contar con objetivos específicos y basarse en las experiencias de implementación exitosa en otros países. 

La respuesta integral al envejecimiento poblacional precisa intervenciones articuladas y basadas en derechos. Entre las prioridades estratégicas, destacan el fortalecimiento de la institucionalidad y los marcos normativos dirigidos a garantizar la coordinación de políticas con enfoque de género y la participación efectiva de las personas mayores (con ejemplos de Alemania, Malta y la República de Corea); la inclusión laboral mediante la retención del talento de las personas mayores, la lucha contra la discriminación etaria y la valorización de su experiencia (con ejemplos de Chequia, los Estados Unidos, el Japón, Luxemburgo, la República de Corea y Singapur), y la educación a lo largo del ciclo de vida para asegurar la empleabilidad, la reinserción laboral y la participación social continua (por ejemplo, en Chequia, Singapur y varios países de Europa, América del Norte y Asia Central).   

Asimismo, es crucial avanzar en la inclusión digital para reducir brechas y asegurar el acceso a la información, los servicios y la conexión social (ejemplos de Alemania y la Unión Europea); desarrollar sistemas integrales de salud y cuidado que promuevan la autonomía, redistribuyan equitativamente el trabajo de cuidados y generen actividad económica (como en Eslovaquia, el Japón, la República de Corea, Tailandia y la Unión Europea), y crear espacios y mercados inclusivos que fomenten la movilidad segura, la autonomía y la participación plena, al tiempo que se aprovecha el poder adquisitivo de este grupo poblacional mediante productos y servicios adaptados a sus necesidades (experiencias en Francia, Malta y la República de Corea, y de política regional en la Unión Europea) (véase el cuadro 1).

Cuadro 1: Políticas públicas para aprovechar las oportunidades económicas del envejecimiento

Sector

Objetivo

Ejemplos de buena práctica

Institucionalidad y marco normativo Establecer una base sostenible, fundamentada en los derechos humanos, el envejecimiento saludable y la perspectiva de género, que coordine las políticas públicas y los sectores vinculados al envejecimiento, e incorpore las voces, perspectivas y necesidades de las personas mayores.
  • Alemania: plataformas en línea para el intercambio de información.
  • Malta: Ministerio de Salud y Envejecimiento Activo (2020).
  • República de Corea: Ley Marco sobre la Baja Tasa de Natalidad y el Envejecimiento de la Sociedad (2005).
Inclusión de las personas mayores en el mercado laboral     Retener e incluir a las personas trabajadoras mayores, y de ese modo garantizar su derecho a permanecer en el mercado laboral más allá de la edad de jubilación si así lo desean, y combatir la discriminación y valorizar su experiencia para fortalecer la productividad y el desarrollo económico.    
  • Chequia: proyecto Implantación de la Gestión de la Edad en la República Checa (2013), que capacita a empleadores y oficinas de empleo.
  • Estados Unidos: Ley de protección de las y los trabajadores mayores contra la discriminación (2023).
  • Japón: reforma de la Ley de Estabilización del Empleo de las Personas Mayores (2020) para promover la continuidad laboral.
  • Luxemburgo: Programa de ayudas a la contratación de personas mayores desempleadas (1993).
  • República de Corea: Ley sobre la Prohibición de la Discriminación por Edad en el Empleo y la Promoción del Empleo de Personas Mayores (2008) y Ley de Apoyo al Empleo y las Actividades Sociales de las Personas Mayores (2023).
  • Singapur: Ley enmendada de Jubilación y Reempleo, que garantiza el derecho al reempleo tras la jubilación (1993).
Educación a lo largo del ciclo de vida Garantizar la educación continua y la formación profesional, y así favorecer la inclusión, la empleabilidad y la reinserción laboral, e incentivar la participación social a lo largo del ciclo de vida.
  • Chequia: Resolución Núm. 768 (2015) que reconoce el voluntariado como aprendizaje permanente.
  • Singapur: Academia Plateada Nacional (2016).
  • Países de Europa, América del Norte y Asia Central: creación de universidades para personas mayores.
Inclusión y alfabetización digital Reducir la brecha digital con el fin de garantizar que las personas mayores puedan acceder a información y servicios, mantenerse conectadas, participar plenamente en la economía y la sociedad digital, y fortalecer su empleabilidad e inclusión social.
  • Alemania: proyecto Ángel Digital (2019), que ofrece asesorías personalizadas sobre el uso seguro de servicios digitales.
  • Unión Europea: proyecto See U (2022), que desarrolla una aplicación digital con la participación de personas mayores; proyecto piloto eDigiStars (2020), que capacita y certifica las competencias digitales de las personas mayores, y Proyecto Pharaon (2019), que integra servicios y herramientas digitales para apoyar a las personas mayores.
Salud y cuidados Crear sistemas de salud y cuidado integrales, incluidos los cuidados de largo plazo, para favorecer una vida saludable e independiente, generar actividad económica en el sector del cuidado y reorganizar y redistribuir equitativamente el trabajo de cuidados.
  • Eslovaquia: proyecto que amplía el acceso a cuidados a domicilio en municipios pequeños.
  • Japón: reformas integrales del sistema de salud para enfrentar el envejecimiento y cooperar con países de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN).
  • República de Corea: Ley del Seguro de Cuidados de Largo Plazo para Personas Mayores (2007).
  • Tailandia: inversiones públicas e incentivos fiscales, y creación de un comité intersectorial para promover innovaciones en el ámbito de la robótica y las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) aplicadas a la salud.
  • Unión Europea: proyecto InAdvance (2019), que crea un sitio web abierto sobre cuidados, y proyecto Laurel (2024), que evalúa las prácticas más efectivas y viables y crea materiales de difusión y formación.
Espacios y mercados adaptados e inclusivos Desarrollar espacios seguros y accesibles que promuevan la movilidad, la autonomía y la participación plena de las personas mayores, al mismo tiempo que se aprovecha su poder adquisitivo mediante un ecosistema de mercado que ofrezca productos y servicios adaptados.
  • Francia: sello “testeado y aprobado por personas mayores”, que garantiza la accesibilidad y usabilidad de los productos.
  • Malta: servicio Silver T de transporte público gratuito para personas mayores.
  • República de Corea: Ley de Promoción de Industrias Amigables con las Personas Mayores (2006).
  • Unión Europea: programa EUROSEN - Europa para Mayores: Envejecimiento Activo Viajando y proyecto TOURAGE, que planifican el turismo para las personas mayores.
Fuente: Elaboración propia, sobre la base de Cecchini, S., Comelatto, P., Holz, R., Kang, S. y Paes, Y. (2025). Impactos económicos del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. Serie Población y Desarrollo (140) (LC/TS.2025/50). Comisión Económica para América Latina y el Caribe. 

Las experiencias internacionales ofrecen valiosas lecciones para América Latina y el Caribe sobre cómo transformar el envejecimiento en una oportunidad de desarrollo. Entre ellas, destacan el fortalecimiento de la institucionalidad, el financiamiento adecuado y la coordinación interinstitucional e intersectorial. 

Asimismo, es clave fomentar el empleo formal, decente y de calidad, la capacitación continua, los entornos inclusivos y horarios flexibles, y los marcos legales dirigidos a combatir la discriminación por edad en el ámbito laboral, de forma que se reconozca, además, el derecho a permanecer en el mercado laboral pasada la edad de jubilación si así se desea. También son fundamentales la educación a lo largo de la vida, las universidades y los espacios de aprendizaje para personas mayores —que muestran que el ciclo de vida es dinámico y diverso— y la alfabetización digital, que permite reducir la brecha en este ámbito y potenciar su inclusión en sociedades cada vez más digitales. El desarrollo de sistemas sostenibles de salud y cuidado, especialmente de largo plazo, junto con la creación de espacios accesibles y servicios adaptados, refuerza la posibilidad de convertir la vejez en un motor de crecimiento económico y bienestar social. Además, cabe destacar la necesidad de impulsar empresas y servicios relacionados con la economía plateada y los entornos inclusivos que promuevan la autonomía y la participación de las personas mayores. Finalmente, se recomienda seguir con el intercambio de buenas prácticas existente, para que estas experiencias sirvan de ejemplo en el diseño e implementación de políticas en los países de la región con una perspectiva de derechos humanos.

Conclusiones

América Latina y el Caribe enfrenta un proceso de envejecimiento mucho más acelerado que otras regiones del mundo, en un contexto marcado por la desigualdad y la ausencia de un Estado de bienestar. Este cambio demográfico tiene lugar en medio de altos niveles de vulnerabilidad entre las personas mayores, en un contexto en el que las desigualdades de género, socioeconómicas, étnicas, raciales, territoriales y vinculadas al ciclo de vida se entrecruzan y profundizan en todos los ámbitos del desarrollo socioeconómico y del ejercicio de derechos. 

La región no ha logrado aprovechar plenamente la ventana de oportunidad del primer bono demográfico y, con su cierre inminente, enfrenta el desafío del envejecimiento acelerado en un contexto de menores márgenes fiscales y creciente demanda de pensiones, servicios de salud y cuidado por parte de la población mayor. Además, los cambios demográficos reducirán el crecimiento del PIB per cápita, lo que representa una amenaza para el desarrollo regional. 

Al mismo tiempo, el envejecimiento abre oportunidades económicas a través del aumento del consumo, la inclusión laboral de las personas mayores y el desarrollo de sectores vinculados a la “economía plateada”. Aprovechar este potencial exige atender a la desigualdad, vulnerabilidad y discriminación, así como transformar los sistemas de salud y de protección social. El Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, que fue seguido de una estrategia regional de implementación para América Latina y el Caribe, establece un marco de referencia para transformar los desafíos demográficos en oportunidades de desarrollo. Es por lo tanto prioritario fomentar el envejecimiento saludable y garantizar el acceso a sistemas de salud, protección social y cuidado. Asimismo, se debe destacar que las personas mayores contribuyen a la sociedad y la economía a través del trabajo tanto remunerado como no remunerado. En este sentido, es esencial atender a la situación laboral de las mujeres y abordar la desigualdad en la división sexual del trabajo.

En conclusión, el envejecimiento plantea un desafío, pero también presenta una oportunidad para las sociedades y las economías de América Latina y el Caribe. La región debe actuar con urgencia para construir sociedades y economías resilientes que avancen hacia una cultura en la que se valora el conocimiento acumulado y la participación social de las personas mayores, y que aprovechen las capacidades humanas de la población de cualquier edad. Al alinear las políticas públicas con el cambio demográfico y planificarlas desde la perspectiva del ciclo de vida, la región puede avanzar hacia una "sociedad para todas las edades" en la cual la solidaridad intergeneracional sea un pilar del desarrollo.

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