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Planificación y gestión estratégica para las políticas públicas

4-15 mayo 2009 | Curso

Detalles

Idioma del curso Español
Modalidad
Presencial
Contacto

Descripción

Las voces que hoy se escuchan como mayor fuerza en el mundo y por supuesto en América Latina, hablan de cambios fundamentales, en lo político, en lo social, en lo económico. Reconociendo las diferencias de los momentos que viven los países, lo cierto es que el coro parece sonar en armonía cuando de trata de hacer oír las demandas por mayor equidad, modelos económicos más justos, mayor control ciudadano del poder político, profundidad en la democracia, más transparencia y probidad de los organismos públicos, mayor efectividad en la gestión del desarrollo, entre otras demandas sociales.

La necesidad de los cambios, surge porque las evidentes transformaciones de la sociedad actual, no tienen suficiente correlato aún con los cambios en las instituciones. La globalización, la profunda transformación tecnológica, el avance científico, pero también la presión sobre el medio ambiente, los cambios naturales de la población, los cambios en las estructuras familiares y de los individuos, son solo algunas de las dimensiones que han y están experimentando cambios, sin que aún existan o se hayan consolidado las instituciones que los contengan y, en consecuencia las demandas siguen sin ser satisfechas o por lo menos canalizadas por rutas de menor incertidumbre.

La incertidumbre que parece dominar el panorama regional, llama a revisar el rol de Estado, aumentar la calidad de las políticas públicas, aumentar efectividad en la gestión del desarrollo, pero especialmente a volver a trazar los mapas cognitivos que, como lo mencionara Norbert Lechner, que fueron destruidos en la región por el exceso de pragmatismo de las décadas pasadas.

En este contexto reducir la incertidumbre exige mayor planificación, como factor natural y fundamental para dotar de mayores certezas o al menos posibilidades de futuros a la sociedad. Tal como lo planteara Carlos Matus en su momento, “La antítesis de la planificación no es el mercado sino la indiferencia ante el futuro. Si se prefiere un determinado camino de desarrollo, surgirá la necesidad de planificar. La función de planificación adquiere relieve si el estado, en representación de toda la sociedad, pretende privilegiar uno u otro del sinnúmero de cursos posibles”.

La planificación como proceso socio-político de largo aliento, parece, entonces, querer reinstalarse en la visión y en la práctica de la gestión pública, los intentos aún son escasos pero crecientes, cada vez son más los que reclaman revalorizar el ejercicio de la planificación. Es preciso destacar, no obstante, que se requieren enfoques nuevos de planificación, acordes con los nuevos modelos sociales y con las instituciones que se van creando, para ello es preciso abandonar los viejos anclajes como el determinismo, el cortoplacismo y el autoritarismo que predominaron en la planificación en décadas pasadas. Si se pretende que la planificación sea clave para elevar el papel del desempeño de los gobiernos, sus enfoques y métodos tendrán que incorporar las nuevas percepciones respecto a dicho proceso y su práctica deberá ser permeable a la interacción de los diferentes agentes sociales.

Este curso de Planificación y Gestión Estratégica para las Políticas Públicas, pretende aportar a la revalorización de la planificación dentro de esta nueva lógica y atendiendo al contexto actual, abriendo espacios de análisis y debate en lo académico y en la práctica para los tomadores de decisiones y diseñadores de políticas públicas.

Al finalizar el curso, cuya Guía se presenta en este documento, el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social, ILPES, en alianza estratégica con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID, esperan como resultado un grupo de profesionales de la gestión pública con capacidades y habilidades para introducir innovación en los procesos de planificación en sus áreas de intervención en sus respectivos países y con ellos fortalecer la capacidad regional para reconstruir los nuevos mapas que conduzcan hacia las rutas del desarrollo.