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Conferencia magistral del Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski: "América Latina frente a la incertidumbre global: una mirada desde el Perú"

29 November 2016|Speech

Intervención de Antonio Prado, Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL.

Intervención de Antonio Prado, Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL, con ocasión de la Conferencia Magistral de Pedro Pablo Kuczynski, Presidente del Perú

29 de noviembre de 2016

Santiago de Chile

Sala Raúl Prebisch

CEPAL

 

Excelentísimo Pedro Pablo Kuczynski, Presidente del Perú,

Sra. Nancy Lange, Primera Dama de Perú,

Ricardo Luna, Ministro de Relaciones Exteriores de Perú,

Edgardo Riveros, Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile,

Gonzalo Tamayo, Ministro de Economía y Finanzas de Perú,

Alfredo Thorne Ministro de Energía y Minas de Perú,

Eduardo Ferreyros, Ministro de Comercio Exterior y Turismo de Perú,

Jorge Valdez Carrillo, Embajador de Perú en Chile,

Autoridades del Gobierno de Chile,

Miembros del cuerpo diplomático acreditado en Chile,

Colegas del sistema de las Naciones Unidas y de la CEPAL,

Distinguidos invitados,

Señoras y señores,

Excelentísimo Presidente, reciba usted la más calurosa y cordial bienvenida a la CEPAL, la casa de las Naciones Unidas en América Latina y el Caribe, la casa del pensamiento latinoamericano.

Quisiera extenderle un muy cálido saludo de parte de nuestra Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, quien por motivos de fuerza mayor tuvo que viajar fuera de Chile y lamenta no poder acompañarnos el día de hoy.

Nos sentimos honrados de que usted haya aceptado la invitación  que la Secretaria Ejecutiva la extendió en el marco de la pasada Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre pasado a que elija a la CEPAL para analizar los desafíos de nuestra América Latina frente a la incertidumbre global.

Actualmente vemos con inquietud un escenario global de crecientes incertidumbres. En diversas latitudes, se multiplican señales de confusión y tensiones de diversa índole.

El intenso proceso de globalización económica, profundizado desde los años 90, ha sido frecuentemente cuestionado en el último tiempo, en coincidencia con la persistente debilidad de la economía mundial tras la crisis de 2008 y 2009.

Si bien estos cuestionamientos han sido más intensos en los países industrializados, la debilidad de la recuperación económica está afectando fuertemente también a los países en desarrollo, y en la región particularmente a los de América del Sur. Estos últimos registran una caída de sus tasas de crecimiento y un freno al proceso de inclusión social y de reducción de la desigualdad logrado entre 2004 y 2012.

En los países del norte el descontento con la globalización se ha traducido en demandas del cierre de fronteras a los migrantes, al comercio y a las inversiones. Desde la región vemos esta tendencia con enorme inquietud.

En nuestro Informe anual Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2016, presentado el miércoles recién pasado, la CEPAL sostiene que estamos frente a una crisis de la hiperglobalización, es decir, de una globalización que carece de la gobernanza necesaria para atenuar sus efectos disruptivos en los planos económico y social.       

Superar las carencias de la actual globalización requiere construir entre todos acuerdos e instituciones que promuevan una efectiva coordinación macroeconómica, un cambio en los patrones de producción y consumo en pos de la sostenibilidad, y reglas justas para el comercio y la inversión. Se requiere también cerrar espacios para la evasión y la elusión tributaria y para los efectos desestabilizadores de la globalización financiera. Solo de esta manera podremos acercarnos a una globalización más inclusiva, más sostenible y con mayor legitimidad social. Alcanzar acuerdos en todos estos ámbitos es un desafío  complejo pero irrenunciable.  

Por el contrario, la autarquía y el proteccionismo no son la respuesta. Usted lo decía muy bien la semana pasada durante la Cumbre de Líderes del APEC: “Las tendencias proteccionistas están comenzando a resurgir y a cualquiera que quiere promover el proteccionismo le sugiero que vuelva a leer la historia económica del 1930…”. En efecto, es necesario recordar las lecciones de la historia y la tragedia en que culminó la espiral proteccionista en que entró el mundo tras la Gran Depresión. En una economía mundial que ha entrado en una “nueva normalidad” de bajo crecimiento, y en la que el comercio ya no está siendo el agente dinamizador que fue hasta la crisis de 2008, lo que menos necesita el mundo es más proteccionismo.

Desde sus comienzos, la CEPAL ha tenido un compromiso invariable con la integración regional. En el actual contexto político mundial, la integración no es una opción sino un imperativo. Es preciso enfrentar juntos esta coyuntura adversa. Ante el riesgo de que se cierren algunos de nuestros principales mercados, debemos apoyarnos mucho más en nuestro propio mercado regional.

Hay ahí un tremendo desafío: junto con África, nuestra región presenta los menores índices de comercio intrarregional en el mundo. Apenas el 16% de las exportaciones de América Latina y el Caribe se dirige a la propia región, muy por debajo del 50% que registran Asia oriental y América del Norte, y del 62% de la Unión Europea. Asimismo, los encadenamientos productivos entre países de la región son muy escasos. Nuestro comercio intrarregional no solo es bajo, sino que además ha venido cayendo fuertemente en los últimos años: en 2015 se desplomó un 18%, y en 2016 nuestras proyecciones indican que caería un 10% adicional.

El peso decreciente de la propia región en el comercio exterior latinoamericano es muy preocupante, porque el mercado regional es el más propicio para la diversificación productiva y exportadora que nuestros países necesitan con urgencia. En la mayoría de los países latinoamericanos, la región es el principal destino para sus exportaciones de manufacturas. Asimismo, la mayoría de las empresas exportadoras latinoamericanas, en especial las pymes, dependen del comercio intrarregional para sobrevivir y crecer.

El mercado regional es también fundamental para alcanzar las economías de escala y de aprendizaje que permitan a nuestros países aumentar sus niveles de competitividad.

Por todas estas razones, es fundamental generar condiciones favorables para el desarrollo del comercio y la integración productiva entre nuestros países.

En este contexto, la CEPAL ha apoyado con mucho entusiasmo la propuesta de “convergencia en la diversidad” entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur.

La Alianza del Pacífico y el MERCOSUR representan conjuntamente alrededor del 90% del PIB, población, comercio y flujos de IED regionales. Por consiguiente, la convergencia entre estas dos agrupaciones se convertiría en un poderoso catalizador de la convergencia a nivel de la región como un todo.    

Por cierto, la convergencia es mucho más que eliminar aranceles al comercio intrarregional. Hoy en día la competitividad de las cadenas de valor depende de muchos otros factores, en particular, la calidad de la infraestructura regional de transporte, logística, energía y digital. También es crucial avanzar en la convergencia regulatoria y en la facilitación del comercio. Trabajar conjuntamente en todas esas áreas contribuiría a dinamizar los flujos intrarregionales de comercio e inversión, favoreciendo así una mayor integración productiva.

En suma, Presidente,  la incierta coyuntura mundial puede ser propicia para que nuestra región finalmente se ponga al día en tareas largamente postergadas de su propia integración.

Presidente, cada día resulta más patente que los actuales patrones de producción y consumo son insostenibles desde el punto de vista medioambiental.

Los riesgos que la destrucción del medio ambiente conlleva para el bienestar de las futuras generaciones provocó una reacción de la comunidad internacional. Surgió así la demanda de nuevas instituciones y acuerdos tendientes a redefinir la gobernanza de la globalización en torno a la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la reducción de la desigualdad.

En nuestra región hay países que están en la vanguardia de este proceso. El Perú participó activamente en la definición de la Agenda misma, brindado así su amplio apoyo político para el establecimiento de una agenda global transformadora y civilizatoria.

El liderazgo de Perú –que presidió la CEPAL entre 2014 y 2016- destacó también durante las negociaciones para el establecimiento del Foro de Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, el mecanismo regional para el seguimiento de la Agenda 2030 y la Agenda de Acción de Addis Abeba. Es esta una importante contribución en la arquitectura institucional regional para el seguimiento de esta Agenda.

Asimismo, celebramos por una parte que el Perú sea uno de los ocho países de la región que presentarán informes voluntarios sobre sus avances en la implementación y seguimiento de la Agenda 2030 y los ODS en el marco del próximo Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible que tendrá lugar en la sede de Naciones Unidas en julio de 2017. Por otra parte, los esfuerzos desplegados por su gobierno, en particular con el impulso del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social y el CIEPLAN de establecer mecanismos de planificación, dialogo y seguimiento multi-actor para potenciar la implementación de la agenda con miras al 2030.

Amigas y amigos, tenemos hoy la inestimable oportunidad de escuchar al Presidente Pedro Pablo Kuczynski y conocer en profundidad la mirada del Perú -inserto en América Latina-, frente a la incertidumbre global.

El Presidente Kuczynski nació en Lima en el seno de una familia de  inmigrantes que, por vocación social, decidieron residir en el Perú. Su padre, Maxime Kuczynski fue un médico alemán destacado que se dedicó, entre múltiples responsabilidades, por investigar la relación entre la enfermedad y el contexto cultural, social y geográfico; y su madre, Madeleine Godard, ejerció la docencia en escuelas públicas.

Cursó estudios básicos en colegios de Perú e Inglaterra. En este último país, obtuvo una beca para estudiar Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Oxford. Posteriormente, realizó un postgrado en Economía en la Escuela Woodrow Wilson de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton (Estados Unidos).

Al culminar sus estudios, ingresó a trabajar al Banco Mundial, convirtiéndose en el más joven funcionario de esta entidad. Además, se desempeñó en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otras instituciones públicas y privadas en su país y el extranjero.

En el Estado Peruano se desempeñó como Gerente del Banco Central de Reserva del Perú (1966), Ministro de Energía y Minas (1980-1982), Ministro de Economía y Finanzas (2001- 2002) y (2004-2005), así como Presidente del Consejo de Ministros (2005-2006).

Es autor de varios libros y artículos de Economía, referidos al contexto peruano y latinoamericano.

En junio de 2016 fue elegido Presidente de la República por votación popular para un mandato de cinco años, y juró el cargo el 28 de julio del mismo año.

Señor Presidente, bienvenido nuevamente a la CEPAL, la casa de todas y todos los latinoamericanos y caribeños y, por cierto, la casa de todos quienes habitan la tierra del Hijo del sol de Chabuca Granda, del Bello durmiente en cuyo sueño comparten tres amadas: desnuda costa, ilusionada: exuberante, la selva apasionada, y una tímida sierra enamorada.

Muchas gracias.