CEPAL afirma que la región cuenta con recursos y capacidades para la bioeconomía como motor para la transformación productiva sostenible
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América Latina y el Caribe cuenta con los recursos naturales, capacidades científicas relevantes, y el potencial productivo necesarios para consolidar a la bioeconomía como motor para una transformación productiva sostenible. Así lo planteó Adrián Rodríguez, jefe de la Unidad de Desarrollo Agrícola de la CEPAL, durante el panel de expertos “Bioeconomía: creando valor compartido y sostenible a partir de los recursos naturales”, realizado en el marco del Diálogo de Políticas sobre las Cadenas Globales de Valor (CGV), la Transformación Productiva y el Desarrollo, organizado conjuntamente por la CEPAL y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En su intervención, Rodríguez mencionó que la bioeconomía debe entenderse como un modelo de desarrollo productivo y económico que permite agregar valor a los recursos biológicos de la región, en el marco de un nuevo paradigma tecnoeconómico orientado a la sostenibilidad y a la progresiva sustitución de los combustibles fósiles.
Una oportunidad estratégica para América Latina y el Caribe
En ese contexto, la CEPAL considera que la relevancia de la bioeconomía para América Latina y el Caribe se sustenta en su amplia dotación de recursos naturales: tierras agrícolas, suelos aptos para la producción de biomasa, extensos bosques, alta biodiversidad y vastos recursos marinos. Esta base de recursos constituye una ventaja comparativa para el desarrollo de nuevos productos y soluciones innovadoras de base biológica.
A ello se suman capacidades científicas y tecnológicas relevantes. “Existe una complementariedad potencial entre la disponibilidad de recursos biológicos y las capacidades científicas para su conocimiento y aprovechamiento”, afirmó, destacando el dinamismo de la producción científica regional en áreas vinculadas a la bioeconomía.
Diversidad de modelos y enfoque territorial
Dada la heterogeneidad estructural de la región, el representante de la CEPAL señaló que no existe una única bioeconomía, sino múltiples bioeconomías condicionadas por la disponibilidad de recursos biológicos y las características productivas de cada territorio.
En términos generales, pueden identificarse dos grandes modelos complementarios: una bioeconomía impulsada por la biomasa, asociada mayoritariamente al sector agroexportador y al desarrollo de biocombustibles; y una bioeconomía impulsada por la biodiversidad, vinculada a la bioprospección, la sociobioeconomía y experiencias como la bioeconomía amazónica. “No se trata de modelos en competencia, sino de enfoques complementarios que reflejan la diversidad territorial de la región”, subrayó.
Si bien en América Latina la bioeconomía ha estado tradicionalmente vinculada al sector agropecuario, existe un amplio potencial en la bioeconomía forestal y en la bioeconomía azul. En el primer caso, destacan oportunidades en el desarrollo de materiales avanzados para la construcción, textiles y productos químicos de base biológica. En el ámbito marino, se abren perspectivas en biorrefinerías de algas, nuevas proteínas, biocosméticos y biofármacos derivados de recursos oceánicos.
Actualmente, varios países de la región han avanzado en estrategias nacionales de bioeconomía, entre ellos Brasil, Colombia, Costa Rica y Uruguay; mientras que otros, como Ecuador, Panamá y Perú, se encuentran en proceso de formulación de sus estrategias. . Asimismo, existen estrategias sectoriales y subnacionales que tienden a ser más especializadas, lo que favorece la territorialización de la bioeconomía y la formación de clústeres productivos. Casos destacados son la Estrategia de Bioeconomía para el sector agropecuario mexicano, y el Plan Bio, del Estado de Pará, en Brasil.
Bioeconomía y políticas de desarrollo productivo
Un aspecto central del debate fue la necesidad de articular la bioeconomía con políticas de desarrollo productivo que incorporen una mirada regional y subnacional. Las estrategias territoriales y sectoriales, al estar más estrechamente vinculadas a las especificidades productivas y a la base de recursos locales, tienden a ser “más propensas a la territorialización y al fomento de la de la clusterización”.
El panel contó con la participación de Claudia Sepúlveda, de Swisscontact Colombia, y Ana María Pacón, de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Las palabras de cierre estuvieron a cargo de Marco Llinás, director de la División de Desarrollo Productivo de la CEPAL, quien concluyó destacando la importancia de avanzar hacia una agenda común de desarrollo productivo en bioeconomía.