Columnas de opinión y artículos de la Secretaría Ejecutiva

La tercera crisis económica en menos de una década
Columna de opinión de José Antonio Ocampo, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, publicada en Notas de la CEPAL No. 20, enero 2002.

La frecuencia e intensidad de los ciclos económicos se ha convertido en uno de los elementos más preocupantes del orden económico mundial. Durante el 2001-2002, América Latina experimenta la tercera desaceleración fuerte de la actividad productiva en menos de una década. En esta ocasión, es una crisis de alcance mundial, la peor en dos décadas. Su epicentro ha sido la economía norteamericana, la locomotora de la economía mundial durante los años noventa. Sus efectos ya se habían experimentado con fuerza antes del 11 de septiembre, pero el evento terrorista terminará retrasando la reactivación de los Estados Unidos unos tres trimestres y, sobre todo, ya agregó una pesada carga de incertidumbre. El elemento compensatorio más importante ha sido la pronta respuesta de las autoridades económicas norteamericanas, que han reducido en forma agresiva las tasas de interés y han adoptado programas fiscales que deben contribuir a la reactivación del gasto.

El canal más importante de transmisión de la crisis ha sido, en esta ocasión, el comercial. El comercio mundial pasó de crecer un 12% en términos reales en el 2000 a estancarse en el 2001. Esta desaceleración, de doce puntos porcentuales en un año, no tiene antecedentes. Su efecto sobre América Latina ha sido profundo. En términos reales, sus exportaciones pasaron de aumentar 12% a un magro 2%. A ello se agregó una caída amplia de precios de materias primas, con lo cual el valor de las exportaciones disminuirá.

En términos financieros, el choque experimentado por Argentina ha sido considerable, equivalente a US$ 23 000 millones, poco más del 8% de su Producto Interno Bruto. También fue fuerte en Brasil, si bien en el resto de la región fue moderado. De hecho, los mercados financieros nunca se recuperaron después de la crisis asiática para los países en desarrollo. Desde entonces, el financiamiento externo de la región ha sido volátil y sus condiciones (plazos y costo) desfavorables. La inversión extranjera directa, la fuente más dinámica de financiamiento durante los años noventa, experimenta su segundo año de contracción, aunque continúa siendo elevada.

"Ninguna economía latinoamericana se ha escapado a los efectos de la crisis internacional."

Los márgenes de acción con que han contado las autoridades económicas de nuestros países para amortiguar los efectos de la crisis internacional han sido modestos. De hecho, durante la crisis actual se ha hecho más patente la enorme asimetría que caracteriza a la economía mundial, donde los países industrializados cuentan con márgenes de acción no despreciables para adoptar políticas anti-cíclicas, mientras los países en desarrollo no sólo enfrentan choques más severos, sino que carecen de dichos márgenes y en no pocos casos se ven obligados a adoptar políticas macroeconómicas que acentúan, en vez de atenuar, el ciclo económico. Esto muestra en forma fehaciente que una de las reformas más importantes del sistema económico internacional debe ser ampliar los márgenes de acción para adoptar políticas macroeconómicas anti-cíclicas, que eviten, por una parte, que los auges externos se traduzcan en expansiones insostenibles y otorguen, por otra, mayores espacios para adoptar políticas de reactivación durante las crisis.

Aunque los efectos han sido variables, ninguna economía latinoamericana se ha escapado a los efectos de la crisis internacional. Frente a las expectativas de mantener la todavía incipiente reactivación que se había iniciado en el 2000, la magnitud de la desaceleración de las economías de la región sorprendió a todos los analistas. Más aún, a lo largo del año la crisis ha tendido a generalizarse. Por este motivo, América Latina pasó de crecer modestamente en el primer semestre a contraerse durante el segundo. Los efectos adversos se seguirán sintiendo durante el primer semestre del 2002. Por este motivo, aún previendo una reactivación de la economía de Estados Unidos desde mediados del año entrante, el lento crecimiento del 2001 (0.5% según las estimaciones de la CEPAL) será sucedido por un crecimiento igualmente modesto en el 2002 (1.1%).