3. DE LAS POLÍTICAS A LA ASIGNACIÓN DE
RECURSOS EN EL NIVEL MICRO


Los proyectos son la materialización de la políticas. Cada escuela es un proyecto, porque constituye la unidad mínima de asignación de recursos para el logro de los objetivos educativos perseguidos. Si se opta por el paradigma fundado en criterios de equidad, que se traduce en una oferta desigual para desiguales, corresponde aplicar un modelo de evaluación (asignación de recursos) diferente al que se utiliza actualmente.

Previamente se mencionaron las estrechas relaciones que existen entre educación y desarrollo económico. La educación es un motor y una condición del crecimiento. Esto se expresa en sus altas tasas de rentabilidad social, sobre todo la de educación básica. Considerando el consenso existente en torno a lo anterior, no resulta necesario continuar realizando evaluaciones económicas que permitan trazar la curva de la tasa de rentabilidad en el tiempo. Esta labor sería excesivamente compleja y costosa, y no justifica los esfuerzos que demanda. Pero queda una tarea pendiente: ¿cómo asignar los recursos disponibles de forma tal que optimicen las relaciones costo-impacto? Esto es, ¿cómo se puede maximizar el impacto al menor costo posible?

Este desafío plantea dos exigencias. La primera consiste en diferenciar las poblaciones destinatarias según su grado de vulnerabilidad educativa, destacando las necesidades que, dentro de este campo, le son específicas. La segunda, íntimamente ligada a la anterior, consiste en conocer la incidencia relativa de los distintos componentes que operan como determinantes en el proceso de aprendizaje para cada grupo relevante definido. Fuller y Clarke (1994) muestran, sobre la base de un estudio realizado en más de 25 países para medir la importancia relativa de los determinantes del aprendizaje en la enseñanza básica, que el puntaje combinado del tiempo instruccional en la escuela y de las tareas en el hogar arroja un total de 185, mientras que el salario del profesor y el tamaño de la clase llegan a aproximadamente 60 puntos.

Cuando no se ponderan los insumos entregados, se está suponiendo que a todos se les asigna una importancia equivalente. No establecer relaciones entre el costo de los insumos y sus impactos estimados conduce necesariamente a una mala asignación de recursos.

Los gobiernos han empleado básicamente dos tipos de estrategias para la entrega de insumos en el campo educativo. La provisión de "paquetes" es, sin duda, la que alcanzó mayor difusión. Este modelo supone la existencia de un equipo central que defina los estándares de los paquetes que se van a entregar y los prerrequisitos para el acceso a ellos. Otra estrategia, seguida en muchos países, privilegió la transferencia de recursos a las instituciones locales para que ellas los asignen en función de la estructura específica de sus necesidades.

Es imposible afirmar a priori cuál es el paquete óptimo para todas las realidades. En consecuencia, la flexibilidad del contenido del mismo resulta tanto o más importante que la fijación y control de sus estándares.

En Chile, cuando en el nivel local se detecta una necesidad educativa insatisfecha (por ejemplo, los niños en edad escolar exceden a la oferta de escuelas existente), se busca encontrar la solución de costo mínimo para alcanzar la cobertura educativa de acuerdo a la norma existente. La evaluación del proyecto persigue optimizar la eficiencia en el proceso de asignación de recursos, garantizando el menor desembolso para lograr el objetivo perseguido (cobertura). Este análisis constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para alcanzar los objetivos de impacto perseguidos por el sector que justifican los recursos que la generación del producto (escuela) requiere.

El impacto está condicionando por; (i) los niveles y tipos de carencias de la población destinataria del proyecto y (ii) la estructura de determinación de los factores que inciden en la efectividad del proceso educativo. Dado que ambos factores varían en función de las condiciones locales, la composición de los insumos debería ser también parte de la evaluación de proyectos. Así, el análisis de la eficiencia debe ser complementado con el de la eficacia, y ambos sintetizados en una evaluación costo-impacto.

Esto exige conocimientos sobre las siguientes variables:

a. La vulnerabilidad educativa. Se conoce cuál es el peso relativo de los factores extraescolares. La ponderación resultante, al relevar las características de la familia en las variables capital educacional, capacidad económica, condiciones físicas de la vivienda y grado de la organización familiar, permitirían elaborar un predictor de la vulnerabilidad o riesgo educativo.

Sobre la base de muestras probabilísticas o, eventualmente, censos en áreas seleccionadas, se debería relevar información sobre las cuatro variables previamente mencionadas (factores extraescolares). A partir de la distribución que la combinación de ellas presente, sería posible construir una tipología en función de los puntos de quiebre que resulten. Ésta entregaría tipos de escuelas en función de factores extraescolares. Para elaborar el mapa de los efectos del sistema educativo se requiere adicionalmente otro conjunto de indicadores que, a modo de ejemplo, se mencionan a continuación:

1) Abandono Escolar a Nivel Básico (AENB) = NAENB/MIBA x 100
NAENB = Número de Abandonos Escolares en la Enseñanza Básica
MIBA = Matrícula Inicial Básica Anual

2) Repitencia Escolar Básica = NARB/MEBF x 100
NARB = Número de Alumnos Reprobados en la Enseñanza Básica
MEBF = Matrícula Escolar Básica Final

3) Matrícula Extraedad Básica = NAFEB/MTEB x 100
NAFEB = Número de Alumnos Fuera de Rango de Edad en Nivel Básico.
MTEB = Matrícula Total en Enseñanza Básica

4) Promedio SIMCE en Establecimientos Particulares Subvencionados = SIMCE PS 4ºB (Media Ponderada en la Comuna de las Escuelas con los resultados obtenidos en Matemáticas y Castellano).

5) Promedio SIMCE en Establecimientos Municipales = SIMCE M 4ºB (Media Ponderada en la Comuna con los resultados obtenidos en Matemáticas y Castellano).

6) Brecha SIMCE Municipal-Particular = (SIMCE PS 4ºB - SIMCE M 4ºB) / (SIMCE M 4ºB) x 100

Utilizando instrumentos estadísticos (por ejemplo, modelos de regresión múltiple) se puede determinar la proporción de explicación que cada tipo de factor extraescolar incorpora a los efectos del sistema educativo. El grado de certidumbre de la estimación será equivalente a la del predictor, que podrá ser utilizado tanto para la intervención de las escuelas en operación como para la evaluación ex-ante.

b. La jerarquía de determinación de los factores que inciden sobre las variables de impacto (rendimiento, repitencia, deserción) para los distintos tipos de vulnerabilidad educativa. Es probable que los grados de incidencia varíen en función de la combinación de los factores considerados para la determinación del riesgo educativo. Deberían, por ejemplo, ser distintos para diversos grados de carencialidad y para diferentes localizaciones espaciales en el continum rural-urbano.

La hipótesis subyacente es que cada tipo de carencialidad requiere una combinación de insumos diferentes. Los resultados hasta el momento obtenidos en el Programa de Mejoramiento de la Calidad de la Educación (MECE) Básica y el Programa de las 900 Escuelas (P-900), podrían proporcionar una base para adelantar en este campo. En forma tentativa se podrían enumerar factores que afectan al rendimiento; por ejemplo, tiempo instruccional, tareas en la casa, bibliotecas, libros de textos, conocimiento del profesor, experiencia del profesor, salario del profesor, tamaño de la clase.

En estudios realizados en más de 25 países sobre este campo, el Banco Mundial (1995: 82), presenta en este campo los siguientes resultados:

 

Diagrama 3

 

FACTORES DETERMINANTES DE APRENDIZAJE EFECTIVO EN
LA EDUCACIÓN PRIMARIA
(Porcentaje de estudios que muestran efecto positivo)

 

image317.gif (10271 bytes)

Fuente: Fuller y Clarke, (1994).

 

c. La capacidad institucional local para administrar e implementar las canastas de insumos educativos variables.

La capacidad de gestión existente en las municipalidades es un determinante para las escuelas que de ellas dependen. Dado su importancia, sería necesario estratificar los municipios utilizando indicadores tales como:

 

1) Solvencia Financiera en Educación = GPAUE/ YS x 100
GPAUE = Gastos de Personal en Aulas en Educación
YS = Ingresos por Subvención.

2) Variación de Aportes de Empresarios Privados a la Educación Municipal =
(APEM2 - APEM1) / APM1 x 100
APEM2 = Aportes Privados a la Educación Municipal Año 2
APEM1 = Aportes Privados a la Educación Municipal Año 1

3) Brecha SIMCE Regional-Comunal en Establecimientos Municipales =
(SIMCE R-M 4ºB-SIMCE C-M 4ºB) / (SIMCE C-M 4ºB) x 100

4) Brecha SIMCE Regional-Comunal en Establecimientos Particulares Subvencionados
= (SIMCE R-PS 4ºB - SIMCE C-PS 4ºB) / (SIMCE C -PS 4ºB) x 100

5) Brecha SIMCE Nacional-Comunal en Establecimientos Municipales =
(SIMCE N-M 4ºB - SIMCE C-M 4ºB) / (SIMCE C-M 4ºB) x 100

6) Brecha SIMCE Nacional-Comunal en Establecimientos Particulares Subvencionados
= (SIMCE N-PS 4ºB - SIMCE C-PS 4ºB) / (SIMCE C-PS 4ºB) x 100

d. Para las escuelas que se encuentran operando, es necesario estimar la capacidad que tienen para internalizar los paquetes instruccionales adaptados a la estructura de la demanda potencial existente. Para tales efectos se podría construir un índice utilizando indicadores como:

1) Variación de Inversión Anual por Alumno = (IPA2 - IPA1) / IPA1 x 100
IPA2 = Inversión por Alumno Año 2
IPA1 = Inversión por Alumno Año 1

2) Rotación del Personal en la Escuela = TFER/TFEE x 100
TFER = Total de Funcionarios en Educación que se Retiran en el Año
TFEE = Total de Funcionarios en Educación al 1º de enero

3) Ausentismo de los Profesores = DLMP/TDP x 100
DLMP = Días de Licencia Médica de los Profesores
TDP = Total de Días Profesor al año (suma de profesores multiplicados por los días que trabajó cada uno - S (PI x ti))

4) Capacitación del Personal = TFEC/TFEE x 100
TFEC = Total de Funcionarios de Educación Capacitados (cursos > 30 horas) al año
TFEE = Total de Funcionarios de Educación al 1º de enero

5) Capacidad Disponible = NCJ/NAD x 100
NCJ = Número de Cursos por Jornada
NAD = Número de Aulas Disponibles

6) Variación Anual de la Matrícula = (MIEB2 - MIEB1) / (MIEB1) x 100
MIEB2 = Matrícula Inicial Enseñanza Básica Año 2
MIEB1 = Matrícula Inicial Enseñanza Básica Año 1

7) Razón de Gastos en Personal = GPE/GTE x 100
GPE = Gastos en Personal de la Escuela
GTE = Gastos Totales de la Escuela

8) Razón de Gastos en Funcionamiento = GFE/GTE x 100
GFE = Gastos en Funcionamiento de la Escuela

9) Relación de Número de Alumnos por Docente = NAME/NDE x 100
NAME = Número de Alumnos Matriculados en la Escuela
NDE = Número de Docentes en la Escuela

10) Relación de Número de Alumnos por Funcionario No Docente
NAME/FNDE x 100
FNDE = Funcionarios No Docentes en la Escuela

11) Profesionalización de los Docentes = NDTE/TDE x 100
NDTE = Número de Docentes Titulados en la Escuela
TDE = Total de Docentes en la Escuela

Bajo estas condiciones, es viable realizar un análisis de los costos e impactos, y construir un paquete óptimo de insumos adaptado a la realidad local. Podría determinarse, por ejemplo, cuánto cuesta y qué impactos produce alargar dos horas la jornada educativa. De la misma manera, es posible determinar cuál es el valor monetario de las actividades del proyecto orientadas a sensibilizar a los padres sobre la importancia que tiene su participación en un proyecto educativo conjunto y el impacto que resulta de ello. Si este proceso se realiza con todos los insumos pertinentes que derivan del estado del conocimiento disponible, resulta perfectamente posible encontrar una relación costo-impacto óptima para cada tipo de intervención y de proyecto. De ella resultará el paquete específico que se podrá utilizar en cada caso.

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