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Migración y salud en zonas fronterizas: Guatemala y México

septiembre 2010 | Población y Desarrollo
Autor:
Montiel Armas, Israel, Canales Cerón, Alejandro I., Vargas Becerra, Patricia Noemí
Signatura:
LC/L.3246-P
ISBN:
9789213234280
Páginas:
81 p. : grafs., tabls.
Editorial:
CEPAL
Tipo:
Población y Desarrollo
Colección:
    • Series
      • Series

Resumen

ResumenEn la frontera entre México y Guatemala encontramos una amplia gama de modalidades migratorias (migrantes transfronterizas, trabajadoras temporales, migrantes en tránsito hacia los Estados Unidos de América, entre otras). Todas ellas, empero, se enfrentan a situaciones graves de discriminación y violencia que ponen en riesgo su salud y las hacen proclives al contagio de enfermedades de transmisión sexual y SIDA.Asimismo, cabe señalar las condiciones de inequidad, discriminación y pobreza que prevalecen en esta región, y que convierten a los migrantes en un colectivo altamente vulnerable. A esta situación estructural, habría que agregar una segunda dificultad. Aunque en México el tema de la migración internacional está ampliamente legitimado, en los hechos, su construcción como problemática social está sesgada y hegemonizada por la dinámica y vicisitudes de la migración México-Estados Unidos de América. En este contexto, y considerando además que la migración guatemalteca se concentra en la frontera sur de México, no es extraño entonces que ella se conciba y conceptualice como una problemática esencialmente regional, propia de dicha frontera y con nula incidencia en el resto del país.En este sentido, diversas cuestiones asociadas a la migración como, por ejemplo, la problemática del VIH/SIDA, y en general los temas de salud sexual y reproductiva, la violencia de género, la dinámica familiar, entre muchos otros aspectos, son evaluados y analizados desde la perspectiva de la emigración de mexicanos a los Estados Unidos de América, y no de la de la inmigración de guatemaltecos a México. Así, los estudios y programas se centran ya sea en la situación de los migrantes mexicanos en las regiones de destino, o en las comunidades de origen con base en la migración circular y la migración de retorno.A lo anterior cabe agregar el hecho que la región fronteriza de México y Guatemala presenta una gran homogeneidad social, étnica y demográfica. Es decir, que tanto la parte mexicana como la guatemalteca de la región fronteriza muestran mayor similitud entre sí que con respecto a sus respectivos promedios nacionales. Sin embargo, esta mayor similitud se da con base en la precarización de las condiciones de vida de la población, y no como un proceso de desarrollo que promueva la convergencia regional.En este contexto, la presencia de un importante flujo migratorio transfronterizo configura un factor demográfico que contribuye a la integración regional. Por de pronto, la migración transfronteriza constituye no sólo un factor de identidad regional, sino que establece un mecanismo de reproducción social en un mundo local en donde lo transfronterizo es un fenómeno cotidiano y recurrente. Esta focalización regional de la cuestión migratoria como fenómeno transfronterizo ha derivado en políticas gubernamentales que tienen signos e impactos contrarios. Por un lado, en un intento de controlar la migración de tránsito, el Estado mexicano ha implementado diversas acciones tendientes a reforzar el control fronterizo las que se enmarcan en una política de seguridad nacional. Sin embargo, estas acciones además de provocar una criminalización de los migrantes en tránsito, también hanexacerbado el control y vigilancia de todos los flujos migratorios, afectando negativamente sobre los migrantes temporales y transfronterizos, con un claro menoscabo de sus derechos. Las organizaciones civiles podrían jugar un papel importante en este proceso de reconocimiento de derechos. Sin embargo, en la región hay pocas y están sobre demandadas en distintos aspectos vinculados con la atención a migrantes y a otras poblaciones locales. En este sentido, uno de los desafíos es considerar efectivamente a los migrantes como sujetos de derechos y no sólo como víctimas que requieren asistencia.Es de destacar que los temas de migración, género y salud sexual y reproductiva, especialmente en ámbitos transfronterizos, han adquirido un mayor reconocimiento en la normatividad internacional, aunque los esfuerzos topan con una escasa receptividad por parte de los países de destino y con pocos recursos de los países de origen. Así, las políticas y programas que se han implementado en la frontera de México y Guatemala, principalmente por parte del gobierno mexicano, ilustran claramente las dificultades que puede encontrar la promoción de los derechos de la mujer migrante en estos contextos fronterizos.

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