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América Latina y el Caribe recibió 184.920 millones de dólares de inversión extranjera directa en 2013

Para 2014 se prevé un cambio de tendencia que implicaría una leve disminución de las entradas de IED hacia la región.

29 de mayo de 2014 | Comunicado de prensa

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Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, encabezó la presentación del informe sobre La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2013.
Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, encabezó la presentación del informe sobre La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2013.
Foto: Carlos Vera/CEPAL

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(29 de mayo, 2014) Una nueva marca histórica superó América Latina y el Caribe en 2013 al recibir 184.920 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED), 5 % más que en 2012 en valores nominales, informó hoy la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Los flujos mundiales de IED subieron 11 % en 2013 con respecto al año anterior, mientras que la participación de América Latina y el Caribe en el total mundial se mantuvo en 13 %, señala el informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2013 presentado hoy en la sede del organismo de las Naciones Unidas en Santiago de Chile.

Desde 2003 la IED hacia la región ha crecido continuamente, salvo en 2006 y 2009, aunque respecto al tamaño de las economías se ha mantenido prácticamente estable desde 2011. Este crecimiento se ha sustentado en el aumento de la demanda interna y los altos precios de los productos primarios de exportación.

En los dos últimos años, la expansión económica se ha ralentizado y los precios de los metales han caído, por lo que la CEPAL proyecta que en 2014 las entradas de IED caerán levemente. Pese a lo anterior, el organismo observa que las empresas transnacionales muestran todavía gran interés por el crecimiento a largo plazo del consumo en la región y por la explotación de los recursos naturales.

Según el estudio, 82 % de las corrientes de IED se dirigen hacia las seis principales economías de la región, aunque en términos relativos son más relevantes en las pequeñas, especialmente las del Caribe.

Brasil recibe 35 % de la IED que llega a América Latina y el Caribe: en 2013 atrajo 64.046 millones de dólares, levemente por debajo de 2012. México es el segundo receptor, con 38.286 millones de dólares en 2013, el doble de lo recibido en 2012, gracias a la adquisición de la cervecera Modelo por Anheuser-Busch Inbev en 13.249 millones de dólares.

Recibieron menos flujos de inversión extranjera directa en 2013 Chile (-29%), Argentina (-25%) y Perú (-17%), mientras que en Panamá (61%) y Bolivia (35%) estos aumentaron significativamente. América Central captó 21 % más IED que en 2012 y el Caribe registró una caída de 19 % (debido a una operación específica en República Dominicana).

"En la última década, la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe se ha multiplicado por cuatro, pero es necesario analizar su papel frente al cambio estructural para la igualdad. Creemos que estos ingresos deberían ser parte de los procesos de diversificación productiva que están llevando adelante los países de la región", dijo la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

Según la máxima representante del organismo, "las inversiones en sectores de alto contenido tecnológico pueden tener mayor capacidad de generar impactos positivos en la economía local, así también las transnacionales podrían establecer vínculos y eslabonamientos productivos con las empresas locales".

La rentabilidad media de las empresas transnacionales en la región descendió por debajo del 6 %, su nivel más bajo en una década, principalmente por la caída del precio de algunas materias primas de exportación. A pesar de esto, las utilidades totales de estas empresas aumentaron hasta los 111.662 millones de dólares en 2013. Estas utilidades, advierte el informe, representan un flujo negativo que repercute en el déficit en cuenta corriente de la región.

Respecto a los sectores de destino, el estudio de la CEPAL no evidencia cambios significativos. En 2013 el sector servicios recibió 38 % del total, manufacturas 36 % y recursos naturales 26 %.

Europa, como región, encabezó en 2013 la lista de los principales inversionistas: tanto en Brasil como en México fue responsable de cerca de la mitad de los flujos de IED. Estados Unidos, por su parte, continúa siendo el mayor inversor individual.

La inversión directa proveniente de Asia se mantuvo estable en 2013, con Japón a la cabeza. La IED de origen chino es difícil de rastrear en las estadísticas oficiales, dice la CEPAL, pero las estimaciones indican que desde el año 2010 este país invierte unos 10.000 millones de dólares al año en toda la región.

En 2013 las inversiones de las empresas transnacionales latinoamericanas, conocidas como translatinas, cayeron 33% hasta los 31.611 millones de dólares. No obstante, estas firmas siguen mostrando un gran dinamismo, resalta el informe.

Entre las 50 mayores empresas translatinas destacan las procedentes de México (16), Brasil (14), Chile (11), Colombia (6), Argentina (2) y Venezuela (1). Estas se han internacionalizado en industrias básicas (hidrocarburos, minería, cemento, celulosa y siderurgia), manufacturas de consumo masivo (alimentos y bebidas) y algunos servicios (energía eléctrica, telecomunicaciones, transporte aéreo y comercio minorista).

Finalmente el estudio analiza algunos efectos de la IED sobre el empleo, tanto en términos de cantidad como de calidad de los puestos de trabajo creados.

Un primer hallazgo es que el aporte de las empresas multinacionales a la creación de empleos en la última década en la región ha sido secundario. Entre 2003 y 2013 hubo una mayor contribución a la creación de empleos directos que en el pasado gracias a que 60% de la IED se dirigió a proyectos destinados a ampliar la capacidad productiva. No obstante, se estima que estos generaron no más del 5% de la creación neta de empleos en la región en ese período.

Según la CEPAL, es necesario que las políticas hacia la IED sean parte de los esfuerzos de diversificación productiva que muchos países de la región están realizando, y que las estrategias de las empresas transnacionales sean compatibles con los objetivos de desarrollo de los países receptores de inversión extranjera directa.

Para ello urge desarrollar una institucionalidad y políticas para atraer IED hacia los sectores que los países consideran prioritarios en sus planes de transformación productiva. De esta manera, las empresas transnacionales se podrían vincular de mejor manera con el tejido productivo local.

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