(02 de agosto, 2001) Debido a que las condiciones externas e internas han sido menos favorables que las previstas originalmente, es probable que 2001 resulte decepcionante para los países de la región que, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), crecería este año un 2%, es decir, la mitad de lo alcanzado en 2000 (4%). Este escenario podría ser aún más adverso si no hay un claro quiebre en las tendencias de la economía mundial.
Esta baja tasa de crecimiento irá acompañada de un aumento del déficit fiscal, que se ubicaría en un 3% del PIB y de una nueva reducción de la inflación, la cual llegaría en promedio a 7.5% en 2001. Se prevé también que el desempleo permanezca cercano al 8.5%, mientras que el déficit en cuenta corriente alcanzaría a 3% del PIB regional (unos US$ 58 000 millones).
De acuerdo con el informe de la CEPAL Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2000-2001, durante el presente año la región sentirá los efectos de la desaceleración del crecimiento mundial, encabezada por una menor expansión de Estados Unidos, Europa, los países asiáticos en desarrollo y las dificultades de la economía de Japón. A esto se agregan factores internos, en especial la debilidad de la demanda interna y del crédito en varios países, los problemas de abastecimiento de energía eléctrica en Brasil y las dificultades políticas en algunas naciones.
La marcada desaceleración del comercio mundial ha repercutido en las economías de América Latina y el Caribe tanto en un menor crecimiento de las exportaciones como en menores precios de las materias primas. Los déficit comercial y en cuenta corriente se incrementarán, debido a que las importaciones siguen aumentando de manera relativamente acelerada en varios países, aunque se prevé que en el segundo semestre de 2001 se produzca una desaceleración de éstas.
Asimismo, la alta valorización cambiaria del dólar estadounidense en relación a otras monedas internacionales ha mermado el tipo de cambio efectivo real promedio del conjunto de la región, con la consiguiente reducción de su competitividad comercial. En el ámbito regional, la crisis surgida en Argentina generó una corriente devaluatoria en el sur del continente, que afectó principalmente las divisas de Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay.
Por otra parte, la región continúa enfrentando, problemas asociados a la disponibilidad inestable y al alto costo del financiamiento externo. En su conjunto, los ingresos de capitales a América Latina y el Caribe ascenderían a unos US$60 000 millones en 2001, similar al promedio observado en 1998-2000. El componente principal será la inversión extranjera directa y, en menor medida, el financiamiento oficial.
Crecimiento regional
Según el informe de la CEPAL, la disminución del crecimiento regional es particularmente frustrante, ya que a comienzos del año pasado daba la impresión de que las economías de la región estaban iniciando un nuevo ciclo expansivo, después de la recesión de 1999. Se agrega que, si el escenario externo cambia pronto de signo, hay esperanzas de una cierta reactivación durante el segundo semestre de 2001, pero sólo para el próximo año se prevé una recuperación más firme.
En el plano nacional, las dos mayores economías de la región, Brasil y México, han sufrido una importante disminución de sus tasas de crecimiento durante 2001. Lo mismo ha sucedido con República Dominicana, la economía con mayor dinamismo en los últimos años. En tanto, los países que enfrentan las mayores dificultades son Argentina, Perú y Uruguay, cuyo crecimiento probablemente sea nulo, o incluso negativo. Ecuador, por su parte, registrará la tasa más alta de la región de incremento del PIB, aunque no logrará restablecer los niveles de actividad económica de 1998.
Empleo, déficit fiscal y reformas
La tasa de empleo en la región en los primeros seis meses de 2001 disminuyó levemente, de 52.9% a 52.6% de la población en edad de trabajar, aunque es probable que descienda más en el segundo semestre. No obstante, la tasa de desempleo regional anotó una caída durante la primera mitad del presente año, en comparación con el mismo período de 2000, al pasar de 9.0% a 8.5%, debido a una menor tasa de participación laboral.
Por otra parte, en 2001 se revertiría la reducción experimentada por el déficit fiscal en el año 2000, cuando se situó en 2.3% del PIB luego de haber sido de 3.1% en 1999. Se estima que la mitad de los países de la región experimentaría mayor déficit en el sector público.
Durante la primera parte de 2001 se apreció también un avance lento de las reformas estructurales en la región que se refleja, por ejemplo, en la postergación de varias de las privatizaciones anunciadas.