(14 agosto, 2003) Las nuevas tecnologías de la información están produciendo profundos cambios en nuestro mundo, pero sus potenciales beneficios se reparten desigualmente. Cómo construir e integrar "la sociedad de la información" en América Latina y el Caribe, y que ésta contribuya al logro de objetivos de desarrollo más amplios es la temática de un libro publicado recientemente por la Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe (CEPAL).
En el documento Los caminos hacia una sociedad de la información en América Latina y el Caribe se abordan tres cuestiones fundamentales: el modelo que se busca para la región; las características básicas y las particularidades del proceso de transición hacia la "sociedad de la información" y la era digital; y, las medidas de política que se adoptarían para impulsar ese proceso.
Respecto al modelo a seguir, el informe subraya una serie de definiciones y precisiones. Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y del proceso de digitalización resultante, se definen como sistemas tecnológicos mediante los que se recibe, manipula y procesa información, y que facilitan la comunicación entre dos o más interlocutores. Por lo tanto, las TIC son algo más que informática y computadoras, puesto que no funcionan como sistemas aislados, sino en conexión con otras mediante una red.
En el documento, la CEPAL sostiene que los elementos clave para el desarrollo de una sociedad de la información deben ser el individuo y la comunidad. Las prioridades que se establezcan para alcanzar esos objetivos influirán de forma evidente en la agenda del desarrollo. Se estima que las transacciones electrónicas podrían llegar a representar hasta el 20% del PIB de la región en el futuro próximo; combinado con la evidencia de aumento en productividad en países desarrollados, esto significa que la transición a la economía digital es una oportunidad real de incrementar los niveles de productividad y competitividad de América Latina y el Caribe.
Además de los potenciales objetivos económicos, las nuevas tecnologías también pueden utilizarse para alcanzar metas de desarrollo social. El proceso de digitalización puede ayudar a elevar los estándares educativos y a mejorar los mecanismos de aprendizaje. También proporciona herramientas para mitigar la pobreza.
El esfuerzo que supone construir una sociedad de la información también puede estar guiado por el objetivo de mejorar la participación en el ámbito público y en el sistema político. Se pueden utilizar las TIC para generar bienes públicos así como asignarlos con más eficiencia y para incrementar la transparencia de la gestión gubernamental.
Sobre la segunda cuestión planteada en el libro, la CEPAL resalta que, en América Latina y el Caribe, el debate actual sobre la transición a la sociedad de la información y la era digital se basa muchas veces en modelos teóricos provenientes de países desarrollados que resultan insatisfactorios para comprender la realidad regional. Las economías de los países de la región no han crecido lo suficiente, los flujos de inversión extranjera directa (IED) -que sostienen la infraestructura básica de telecomunicaciones- han disminuido considerablemente en los últimos tiempos, lo que plantea dudas acerca del ritmo de transición hacia la era digital en el futuro.
Un concepto que define esta situación es el de "brecha digital". A nivel internacional, la brecha queda de manifiesto al constatar que el 79% de los usuarios de Internet residen en los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), mientras que la brecha doméstica constituye una nueva forma de exclusión en una región con severas desigualdades económicas y sociales.
Sobre las medidas de política que se pueden adoptar para incentivar la transición hacia la sociedad de la información, la CEPAL distingue entre estrategias nacionales e internacionales. Las primeras pueden comenzar a partir de una iniciativa de gobierno en pequeña escala, pero su objetivo último debiera ser integrar a todo el sector público, las instituciones nacionales, regionales e internacionales, las autoridades reguladoras y técnicas, el ámbito académico, los proveedores de servicios del sector privado y la industria de la alta tecnología, las instituciones intermediarias y la sociedad civil.
La cooperación internacional puede ser beneficiosa en cualquiera de las esferas antes mencionadas. Una de las áreas en que la cooperación internacional es particularmente importante es en la formulación de normas legislativas internacionales para facilitar las actividades en línea. También es importante que los países de América Latina y el Caribe defiendan sus intereses y cumplan un papel activo en las futuras negociaciones de la OMC sobre el trato del comercio electrónico.
Asimismo, para que los países de la región influyan en la creación de la sociedad de la información mundial, deben hacer oír su voz en el concierto mundial. La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información se celebrará en dos etapas: 2003 en Ginebra, Suiza, y 2005 en Túnez. A principios de año, tuvo lugar en la República Dominicana la Conferencia Regional Ministerial Preparatoria de América Latina y el Caribe para la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información.