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José Luis Machinea Secretario Ejecutivo de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) 5/31/2007
La Ronda Doha: Visión de América Latina y el Caribe
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Columna de opinión de José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo de la CEPAL
En febrero pasado, se reanudaron las negociaciones de la Ronda de Doha, luego de más de seis meses de suspensión. Pascal Lamy, Director General de la OMC, señala que éstas se desarrollan a gran velocidad. Reuniones de alto nivel entre participantes claves han tenido lugar, pero el tiempo se acaba y es urgente alcanzar progresos tangibles.



Esta ronda, definida como la Ronda del Desarrollo, reconoce que el sistema multilateral que emergió de la Ronda Uruguay en 1993 era un insuficiente motor del desarrollo. Pese a avances respecto del antiguo GATT -en reglas, disciplinas y mecanismos de vigilancia-, la Ronda Uruguay no fue capaz de abordar los desafíos de su creciente número de miembros. Muchos países en desarrollo (ped) aún son incapaces de aprovechar las ventajas de un sistema basado en reglas, más estable y predecible.



Las nuevas reglas demostraron ser exigentes en su implementación; las instituciones no estaban preparadas para incorporar los nuevos procedimientos ni para aplicar sofisticadas disciplinas comerciales. Por el lado de la demanda internacional, subsisten elevados subsidios agrícolas, altas tarifas para las exportaciones agrícolas de los ped y otras barreras no arancelarias significativas. Brechas en infraestructura, en logística y competitividad son parte importante de las restricciones de oferta que impiden el pleno aprovechamiento de las oportunidades comerciales. Incluso acceder al sistema de solución de controversias para hacer cumplir los derechos y buscar protección legal es, para muchos países, sólo un recurso teórico.



En un mundo interdependiente, el desarrollo económico depende en gran medida de las políticas internas pero sólo puede florecer en un medio internacional equitativo. Un sistema multilateral fuerte ha probado beneficiar a los ped. Los ped miembros de la OMC han aprendido a construir coaliciones entre sí e incluso en ciertos tópicos con países desarrollados, para defender sus intereses. El G-20, y otros grupos, bajo el liderazgo de Brasil y la India, buscan asegurar que los resultados de la Ronda de Doha sean equilibrados. Esto es un cambio significativo respecto de hace 20 años y refleja la importancia de la OMC como foro de negociaciones para los ped.



Para América Latina y el Caribe, el acceso a mercados, en particular en productos agrícolas, es un componente central de la agenda Doha. Los subsidios internos que distorsionan el comercio son claves para algunos productos que exporta la región. En diciembre de 2005, en la reunión Ministerial de Hong Kong, los miembros de la OMC acordaron, en principio, una eliminación gradual de los subsidios a la exportación para el año 2013, y establecer nuevos y mejores disciplinas para otras medidas relacionadas con la competencia de las exportaciones.



De especial importancia para los ped y América Latina y el Caribe en particular, es el acuerdo del año 2005 que extiende el tratado preferencial para las exportaciones de los países menos adelantados hacia los países desarrollados y, en la medida de lo posible, también hacia los ped. A ello hay que agregar la iniciativa sobre Ayuda para el Comercio.



También están pendientes cuestiones relacionadas con facilitación y reducción de los costos de transacción en el comercio. Varios países de América Latina han presentado propuestas completas en estas materias. Finalmente, mejores reglas en antidumping, transparencia en acuerdos regionales, disciplinas en subvenciones en pesca y disposiciones más precisas y operativas sobre trato especial y diferenciado, fomentan un mejor sistema multilateral de comercio.



Nos hemos acostumbrado tanto a la OMC, a su papel en el comercio internacional y los beneficios que reporta a la comunidad internacional que no ponderamos las consecuencias de un sistema multilateral débil. Destaca su rol estabilizador de los flujos de comercio y de los términos y condiciones en los que éstos tienen lugar. Pese a varias crisis internacionales de envergadura en los últimos 10 años, los flujos de comercio no se han visto severamente afectados por nuevas barreras, si bien han permanecido las antiguas. Hay que mirar pues con sumo cuidado un escenario en que la OMC pierda relevancia. Este temor fue uno de los principales factores que llevaron a la creación de la OMC hace una década. Es importante no minimizar el significado de una organización como la OMC.



Es dentro de la OMC que los ped han podido plantear, con éxito, diversos reclamos contra las políticas proteccionistas. No hay otra organización internacional donde el mundo en desarrollo pueda desafiar eficazmente este tipo de políticas. Por cierto, existe espacio para mejorar la OMC en solución de controversias, toma de decisiones y transparencia. Pero esto sólo puede ser logrado en el contexto de una organización fuerte y creíble.



Las actuales negociaciones deben ser concluidas a fines del 2007. La responsabilidad de ello recae en gran medida -pero no exclusivamente- en los países cuyas políticas afectan negativamente al comercio de los ped. Si esto no se logra en las próximas semanas, existe el riesgo de esperar varios años antes que se reanuden las negociaciones en el marco de la OMC: un pésimo escenario para los ped.