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| Noticias y actividades
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| La sociedad civil se organiza en medio centenar de ciudades brasileñas y previene el robo de las arcas municipales mediante el monitoreo de las licitaciones públicas hecho por voluntarios. | ||||||
| La indignación cundió en Maringá, ciudad brasileña de 350 mil habitantes situada en el estado de Paraná, al conocerse que el alcalde había robado 100 millones de reales de las arcas municipales, el año 2000. El escándalo fue nacional. Aunque a su debido tiempo Jairo Gianoto fue a la cárcel, la acción de la justicia no devolvió el dinero sustraído. Entonces, a la ira ciudadana se sumó la impotencia. Con el pasar del tiempo surgió la unión que evitaría que las arcas fiscales volvieran a quedar vacías. Y con ella nació un nuevo concepto de ciudadanía fiscal practicado por la sociedad organizada para monitorear las licitaciones públicas. En 2004, líderes de la ciudad forjaron la ONG Sociedad Ëticamente Responsable, SER, para sensibilizar a la población sobre la importancia de pagar impuestos y vigilar el destino de los recursos públicos. Dos años más tarde, empresarios, académicos, funcionarios públicos, estudiantes, jueces, líderes religiosos y masones, contadores, abogados, jubilados, artistas, rotarios, dieron vida al Observatorio Social de Maringá, una herramienta de control social para prevenir el desvío de fondos y la malversación de los recursos públicos. Medio centenar de réplicas La idea resultó tan efectiva que hoy existe el Observatorio Social de Brasil, que agrupa a más de 50 Observatorios de distintas ciudades brasileñas situadas en 8 estados. Cada mes se suman más ciudades. La única regla para participar es no tener militancia partidista. La ciudadanía está empeñada en obligar a la transparencia en el uso de los recursos públicos municipales, acompañando el proceso de licitaciones con voluntarios desde su partida y en tiempo real, con ayuda del Internet y un software que facilita la tarea. El fenómeno de la corrupción es moneda corriente en todas las civilizaciones. El Banco Mundial y el PNUD la definen como "el abuso de la administración pública en beneficio propio". Peor aún, produce resultados injustos, ineficientes y antieconómicos. Porque las recompensas ilícitas para un grupo pequeño se producen a expensas de la comunidad. El 23 de junio Naciones Unidas celebra el Día de la Administración Pública, fecha en que recuerda a sus Estados miembros la necesidad de "revitalizar la administración pública creando una cultura de renovación, colaboración y respuesta a las necesidades". Es en este sentido que hoy resaltamos el trabajo del Observatorio Social de Maringá, que en noviembre pasado ganó el primer premio del concurso Experiencias en innovación social, realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, y Fundación Kellogg. Entre sus méritos, el jurado destacó el que: "A través de la movilización de la comunidad, se fiscalizan las compras del gobierno, previniendo los fraudes, la corrupción y el desperdicio de los recursos públicos, clamor de toda América Latina". Además, "los costos de implantación y mantenimiento son bajos gracias al trabajo voluntario, lo que facilita su sostenibilidad a largo plazo. Su metodología lo hace fácilmente replicable en toda la región", señaló Nohra Rey de Marulanda, vocera del Comité de Notables que decidió el premio entre 500 postulaciones provenientes de casi todos los países de América Latina y el Caribe. El precio de una escobilla de dientes Los resultados iniciales son espectaculares. Una escobilla de dientes para los niños de las guarderías infantiles que llegó a costar U$2.53, bajó su valor a U$ 0.18 - una reducción del 93%. El gasto en uniformes escolares cayó en un 50% y se redujeron las licitaciones "a la carrera" cerca del cierre del año fiscal. "Ahora ya no se trata sólo de evitar robos, sino que de usar de manera eficiente el gasto público en salud, educación y seguridad, señala Carlos Anselmo Correa, uno de los fundadores y actual Presidente del Observatorio Social de Maringá. La economía derivada de la erradicación de la corrupción libera recursos financieros para atender más necesidades. Este aumento de la eficiencia en el uso de los recursos públicos sensibiliza a la ciudadanía sobre la importancia de pagar sus impuestos. El círculo puede ser virtuoso, después de todo. Galería de fotos
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